Un estudio descalifica la biblia de los psiquiatras Los efectos cuánticos explicarían procesos…


Foto: Claudia. Unplash.Foto: Claudia. Unplash.

Un nuevo estudio, publicado en Psychiatry Research, concluye que los diagnósticos psiquiátricos estandarizados no tienen valor científico como herramientas para identificar trastornos de salud mental.

El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Liverpool, se realizó mediante un análisis detallado de la última edición del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association).

Los investigadores se centraron específicamente en lo que DSM dice sobre «esquizofrenia», «trastorno bipolar», «trastornos depresivos», ‘trastornos de ansiedad’ y ‘trastorno post-traumático’.

Los manuales de diagnóstico, como el DSM, se crearon para proporcionar un lenguaje de diagnóstico común para los profesionales de la salud mental y proporcionan una lista definitiva de los problemas de salud mental, incluidos sus síntomas.

Sin embargo, tras analizar los cinco ítems señalados en el DSM, esta investigación concluyó que todos los diagnósticos psiquiátricos utilizan reglas diferentes para la toma de decisiones sobre diagnóstico y tratamiento de determinados trastornos.

También  observó que hay una gran cantidad de superposición de síntomas entre los diagnósticos, así como que casi todos los diagnósticos enmascaran el papel del trauma y los eventos adversos.

Por último, advirtió que los diagnósticos recogidos en el DSM en las categorías señaladas dicen poco sobre el paciente individual y qué tratamiento necesita.

Sistema falso

Los autores concluyen que el etiquetado de diagnóstico recogido en el    DSM representa «un sistema categórico falso».

La investigadora principal, la Dra. Kate Allsopp, de la Universidad de Liverpool, explica en un comunicado: “aunque las etiquetas de diagnóstico médico crean la ilusión de una explicación, no tienen significado científico y pueden crear estigmas y prejuicios. Espero que estos hallazgos animen a los profesionales de la salud mental a pensar más allá de los diagnósticos y a considerar otras explicaciones de la angustia mental, como la derivada del trauma y de otras experiencias adversas en la vida».

El profesor Peter Kinderman, de la Universidad de Liverpool, añade: “este estudio proporciona aún más evidencia de que el enfoque del diagnóstico biomédico en psiquiatría no es adecuado. Los diagnósticos frecuentes y no críticos señalados como «enfermedades reales» se hacen de hecho sobre la base de patrones internamente inconsistentes, confusas y contradictorias, con criterios en gran parte arbitrarios. El sistema de diagnóstico asume erróneamente que toda angustia es el resultado del desorden y se basa en gran medida en juicios subjetivos sobre lo que es normal».

El profesor John Read, de la Universidad de East London, señala por su parte: «tal vez sea hora de que dejemos de fingir que las etiquetas médicas contribuyen a nuestra comprensión de las causas complejas de la angustia humana o de qué tipo de ayuda necesitamos cuando estamos angustiados».


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El DSM es el sistema de clasificación de trastornos mentales con mayor aceptación, tanto para el diagnóstico clínico como para la investigación y la docencia de los trastornos mentales.

Se usa como una guía que debe ser acompañada de juicio clínico, además de los conocimientos profesionales y criterios éticos necesarios.

El DSM se elaboró con el objeto de mejorar la comunicación entre clínicos de diferentes orientaciones, y de clínicos en general con otros investigadores.

La investigación de la Universidad de Liverpool cuestiona el rigor de su metodología para clasificar determinados trastornos mentales y para establecer el diagnóstico y el eventual tratamiento.

La edición vigente es la quinta, conocida como DSM-5, se publicó el 18 de mayo del 2013 y es la que analiza la Universidad de Liverpool.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no se pronuncia sobre el DSM, sino que recomienda el uso de otro sistema internacional denominado CIE-10, acrónimo de la Clasificación Internacional de Enfermedades, décima versión, para el análisis y tratamiento de cualquier enfermedad conocida, incluidos los trastornos mentales.


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