TRASTORNO DELIRANTE Y HEMBRISMO

En el artículo sobre los tipos de feminismo ya vimos que es bastante complicado hablar sobre el feminismo como una corriente ideológica o política con unos objetivos y una ideología comunes; a fin de cuentas, por algo que habla de feminismos, remarcando su pluralidad.

Sin embargo, que dentro de este conjunto de movimientos existan muchas tendencias muy diferentes entre sí no significa que todas ellas tengan el mismo peso. El feminismo radical, también conocido por su forma acortada «radfem», por ejemplo, es una de las más extendidas y popularizadas. Veamos en qué consiste.

La aparición del feminismo radical

La corriente radfem apareció en el contexto de la segunda ola del feminismo, iniciada en los años 70 en países occidentales. Hasta entonces, los movimientos feministas pertenecientes a la primera ola se habían centrado en denunciar la discriminación sexista expresada de forma directa en leyes y reglas institucionales; sin embargo, esta nueva generación de feministas entendía que la opresión hacia la mujer no se limitaba al sexismo formal y plasmado en reglas, sino que impregnaba todos los aspectos de la vida.

Es decir, mientras que las primeras feministas reconocían como problema fundamental el sexismo institucionalizado, la segunda ola del feminismo señalaba que la problemática era de una naturaleza mucho más compleja y profunda que eso. El sexismo no estaba solo en las leyes, sino también en las relaciones de poder, en el trato informal y, además, en las desventajas materiales que afrontaban las mujeres como consecuencia de siglos de sometimiento al hombre.

El problema, pues, estaba fuertemente enraizado tanto en las condiciones materiales de supervivencia (hombres con muchas más propiedades y más capacidad para contratar, por ejemplo) como en las mentes (popularización de la idea de que la mujer debe complacer al hombre, etc.). Para acabar con este sistema de opresión, llamado patriarcado, nació el feminismo radical: el que tenía como objetivo ir a la raíz del sexismo.

Las características de la ideología

Ahora bien… ¿en qué consiste exactamente el feminismo radical? Fundamentalmente, es una corriente amplia del feminismo que contiene otras variantes más pequeñas, y sus características básicas son las siguientes.

1. El colectivismo

El feminismo liberal que definió a las primeras integrantes de los feminismos entiende que los problemas de discriminación que afectan a las mujeres lo hacen de forma individual: una situación concreta afecta a una mujer en concreto, que busca a aquellas otras que han pasado por lo mismo para, juntas, ejercer presión desde su individualismo.

En el feminismo radical, sin embargo, la desigualdad por sexo y género es un problema colectivo que debe ser abordado colectivamente. Esto significa que se da mucha importancia a la necesidad de tejer redes de solidaridad que vayan más allá de uno mismo. Se trata de una característica nacida de la influencia del marxismo y que se nota, por ejemplo, en el modo en el que no se pone el acento de los problemas en las personas concretas, sino en los fenómenos sociales que se cree que perpetúan ciertas acciones y actitudes.

Por ejemplo, en el caso de la aparición de mujeres con poca ropa en productos televisivos, es muy común culpabilizar a la actriz, cantante o presentadora en cuestión. 

Sin embargo, desde el feminismo radical se subraya la necesidad de preguntarse por qué se explota constantemente al cuerpo de la mujer como si fuese una herramienta de audiencia más, algo que ocurre con menor frecuencia con los hombres. Incluso si las mujeres que aparecen con poca ropa consiguen dinero por ello, las personas que salen más beneficiadas a partir de esta transacción son los altos cargos de la cadena, entre los que la representación femenina escasea.

En definitiva, se habla constantemente no de decisiones individuales, sino de aquello que crea patrones de desigualdad pronunciados: el hombre no necesita utilizar su apariencia para tener notoriedad, pero en las mujeres es más difícil y, en cualquier caso, nunca se llegará a tener verdadero poder sobre lo que ocurre.

2. Lo privado es político

Desde la óptica del feminismo liberal la opresión es de tipo coercitivo, es decir, se expresa solo a través de la imposición directa y la violencia. Por ejemplo, el hecho de que por ley muchas mujeres no pudiesen empezar a trabajar sin contar con un permiso de su marido si no querían incurrir en delito era una muestra de lo que desde este movimiento se rechazaba.

Para el feminismo radical, sin embargo, el sexismo no solo se expresa a través de las imposiciones claras y directamente expresadas como tales, sino que está también en las costumbres, los ideales de belleza, etc. Es por eso que en esta corriente lo privado es analizado como hecho político, ya que se entiende que en este ámbito también se reproduce la dinámica de relaciones que oprime a las mujeres.

Por ejemplo, si todas las grandes superproductoras de Hollywood realizan películas en las que las mujeres siempre tienen el mismo perfil psicológico y el mismo rol argumental como «damiselas en apuros» enamoradizas que necesitan de la ayuda del héroe, eso será visto como un problema de tipo político por el feminismo radical, a pesar de que se expresa a partir de la propiedad privada de las grandes empresas que ofrecen sus productos.

3. Un enfoque histórico basado en el patriarcado

En el feminismo radical, el patriarcado, que es formulado teóricamente como la raíz del sexismo, no solo está compuesto por leyes, sino también por la herencia cultural y material que ha sido legada por las generaciones anteriores.

A diferencia del feminismo liberal, que no tiene en cuenta los precedentes históricos y se limita a señalar injusticias en el aquí y el ahora, el feminismo radical analiza el problema entendiéndolo como el producto de un sistema de dominación (patriarcado) que se va reproduciendo siglo tras siglo. Esta es otra de las influencias que el marxismo ha tenido sobre esta corriente, si bien el psicoanálisis utilizado para estudiar los fundamentos antropológicos de la opresión también ha sido un elemento que ha favorecido esta óptica.

4. Vuelco hacia la política identitaria

En el feminismo radical se considera que el hecho de ser hombre o mujer condicionairremediablemente el papel que se tiene en el debate político. Por eso esta corriente pone énfasis en la necesidad de que se formen grupos no mixtos compuestos solo por mujeres para que se trabaje la conciencia feminista y se encuentren formas de analizar los problemas que no se vean afectados por el punto de vista masculino. 

La idea de encontrar nuevas formas de expresar la femineidad que no partan del punto de vista masculino es muy enfatizada especialmente por el feminismo de la diferencia, una de las principales variantes incluidas dentro del radfem.

¿Qué es el hembrismo y en qué se diferencia del feminismo?

En el mundo de las ciencias sociales y de la psicología cognitiva, los sesgos relacionados con las actitudes sexistas generan mucho interés. Sin embargo, alrededor de este tema hay muchos términos que generan confusión en gran parte de las personas que no tienen una formación en este ámbito.

Los términos «feminismo» y «hembrismo», por ejemplo, son dos etiquetas que a menudo se confunden, como si fuesen sinónimos.

Sin embargo, el significado de lo que ha sido históricamente el feminismo y el que se le ha dado recientemente a la palabra hembrismo es muy diferente. Veamos de dónde viene la confusión.

Las definiciones

En primer lugar, daremos una definición aproximada de cada una de estas palabras y luego pasaremos a ver en detalle en qué se diferencian.

El feminismo

El feminismo es un conjunto de movimientos sociales cuyos objetivos se fundamentan en la visibilización y el empoderamiento de las mujeres y el cuestionamiento de los roles de género en los cuales se considera que lo femenino queda eclipsado por lo masculino. Por consiguiente, el feminismo es un fenómeno social vinculado a un contexto histórico determinado, y se va transformando a lo largo de los años a medida que avanza la historia. Se centra en reivindicaciones relacionadas tanto con la legislación como con las costumbres y hábiutos de una sociedad que aún arrastra dejes machistas debido a los siglos de dominio sobre la mujer.

El hembrismo

En teoría, el hembrismo es un neologismo que se utiliza para referirse a una actitud que legitima el menosprecio y los ataques hacia los hombres por el hecho de serlo. Suele ser equiparado al concepto de misandria, que significa «odio hacia los hombres», si bien este último vtérmino tiene más que ver con una actitud que puede exteriorizarse de un modo más directo o no, mientras que lo primero es algo observable. Por consiguiente, la idea de hembrismo tiene que ver con el sexismo.

Las diferencias entre feminismo y hembrismo

Pasemos ahora a ver las diferencias entre ambos conceptos

Fenómeno social vs actitud

Tal y como hemos visto, el feminismo es, fundamentalmente, un producto de la historia, y su razón de ser tiene que ver con una desigualdad que históricamente ha perjudicado a las mujeres. Eso significa que el feminismo no es simplemente la propensión de una persona a pensar y a actuar de una manera determinada.

El feminismo no es algo que se encuentre en los individuos, sino en los conjuntos de personas; tiene que ver con un fenómeno colectivo: los movimientos sociales que dan forma al feminismo. Existe como respuesta a un elemento que tampoco puede ser definido como individual, sino que es concebido como algo sistémico: el patriarcado.

El hembrismo, en cambio, sí sería una actitud individual, porque no se deriva de un sistema cultural o legal de desigualdad en el que las personas que han tenido más poder hayan sido históricamente las mujeres.

De algún modo, el hembrismo es más un fenómeno psicológico que social, mientras que con el feminismo pasa lo contrario. Esto, sin embargo, es verdad a medias, porque todo lo social repercute sobre lo psicológico y viceversa. Sin embargo, esta distinción entre estas dos esferas (la social y la individual) sirve para entenderlas mejor, ya que a la práctica coexisten y dependen la una de la otra.

Producto de la historia vs sesgo psicológico

Al feminismo se le puede poner una fecha de nacimiento, que normalmente coincide con la época de la Ilustración, porque es un movimiento social e intelectual. Eso significa que la idea de que puedan existir personas feministas, por ejemplo, en la Antigua Grecia, es técnicamente incorrecta.

El hembrismo, en cambio, teóricamente puede ser encontrado en cualquier momento pasado, porque solo depende de que haya una persona que, por una u otra razón, rechace u odie a los hombres. Su existencia no depende de una dinámica de eventos que han ido generando un efecto en cadena a lo largo de la historia, sino que aparece de un modo más espontáneo.

Rechazo unilateral vs integración

El feminismo no propone medidas para restar bienestar y poder de manera indefinida a los hombres por el simple hecho de serlo, algo que sí hace el machismo mediante justificaciones basadas en «el orden natural de las cosas», la tradición, etc. Incluso las medidas de discriminación positiva que defiende una parte del feminismo son concebidas como un arreglo provisional, para permitir, por ejemplo, que las mujeres puedan acceder a los puestos de dirección en iguales condiciones que los hombres.

El hembrismo, en cambio, sí sería el odio hacia los hombres por el simple hecho de serlo, es decir, de forma indefinida e independientemente del contexto. Es, por consiguiente, un sesgo esencialista, porque no depende de lo que haga una persona ni de las condiciones en las que se relacione con las demás, sino que es su condición de hombre lo que produce rechazo a causa del sexismo.

Las polémicas alrededor de la idea de hembrismo

El mismo uso de la palabra «hembrismo» ha sido muy criticada, ya que se entiende que es una palabra nacida para perjudicar al movimiento social. De algún modo, se asume que su utilización solo puede tener consecuencias negativas para los movimientos igualitarios y positivas para las posturas conservadoras y tradicionalistas.

Sin embargo, esto no tiene por qué ser así y, de hecho, el miedo que desde algunos círculos feministas se muestra ante la posibilidad de a abordar el significado de la palabra hembrismo puede hacer que este se identifique con el feminismo al ser considerado un tabú, algo de lo que no se habla y que se invisibiliza porque efectivamente ataca los fundamentos del movimiento.

Por ejemplo, la posición de asumir el hembrismo como tabú llega a absurdos como el de considerar que «el hembrismo no existe», algo que evidentemente es falso. El hembrismo no deja de existir porque no sea equiparable al machismo, del mismo modo en el que el menosprecio a las personas seguidoras de un equipo de fútbol existe a pesar de que no se tiene constancia de un sistema político y cultural que las discrimine.

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