Trascender espacio y tiempo (I)

Trascender espacio y tiempo (I)

Este texto quizá no es de demasiada utilidad, quizá pueda ser hasta contraproducente pero ha surgido y aquí queda.

Es interesante observar en la evolución espiritual como se va, progresivamente, trascendiendo la gestión mental que se hace del espacio y el tiempo. Y eso es lo que vamos a ver.

Toda esta entrada es subjetiva al 100% no se pretende que lo vivido sea igual para todo el mundo, que ocurra para todos o en ese orden o en los momentos indicados. Solo es un resumen de un caso concreto que ha ocurrido.

Empecemos hablando del pasado.

El pasado, al menos en este caso es lo primero que se trasciende. De hecho es viable reducirlo a un mínimo casi incluso antes de la realización de YoSoy (creo que en el futuro en lugar de Despertar usaré esa expresión pues es más precisa), es decir durante el primer yoga, mindfulness.

¿Qué significa trascender?

En general significará hacer algo irrelevante (emocionalmente irrelevante) aunque literalmente significa “ir más allá”.

Pero además aquí implicará un poco más que hacerlo emocionalmente irrelevante.

Ocurre algo más y es que, esa desconexión emocional de tu pasado, hace que aparentemente no exista. Así que en este caso desaparece notablemente de nuestro “contexto mental”. Es decir, la sensación percibida, sentida, es de que no tienes pasado, esa es la diferencia fundamental.

Por supuesto uno no olvida su pasado (y por pasado entiendo aquí la memoria biográfica), puedes rescatarlo si te lo piden, aunque da algo de pereza mental pues es una función desentrenada, igual que sabemos multiplicar pero no apetece.

El pasado es poco útil para nuestra supervivencia, entiendo que por eso es relativamente fácil dejarlo ir y por eso ocurre antes.

Abro paréntesis. Ese bloqueo por miedo a los cambios espirituales radicales es habitual en muchos momentos. No porque el hecho de que desaparezca determinada función pueda complicar nuestra supervivencia sino porque el hecho de que “nos parece” que desaparece (y esto es muy importante) hace que la mente se resista a ello. Pero no perdemos ninguna función mental útil en ningún punto del camino espiritual, con lo cual esos miedos a estos cambios tan radicales, nos bloquean pero en realidad gratuitamente. Nada malo ocurre. Justo al contrario. Dejando de lado la propia liberación, nuestra mente si algo hace es funcionar mejor, pues una mente no estresada en absoluto funciona mucho mejor que una sometida a tensión. Cierro paréntesis.

Esa ausencia de pasado en nuestra mente durante periodos muy prolongados de tiempo induce una nueva forma de existir en que sutilmente te sientes completamente libre de tu pasado, así que trae consigo efectos liberadores importantes.

Esa ausencia de pasado no es absoluta, claro, pero es muy notable, se percibe como “un cambio” (aunque este es gradual) y se percibe como “liberador”.

No hablamos en estos casos de realizaciones puntuales, ni de cambios radicales o absolutos sino algo más suave, progresivo y no necesariamente perfecto.

Pasamos ahora al espacio que, en este caso, fue lo siguiente en ser trascendido. O al menos en parte…

Seguimos

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