Primera luna del año y eclipse “superluna de sangre”, cómo impactará en cada signo

La primera luna llena debutante de éste 2019 será muy especial y es que ocurrirá simultáneamente con un eclipse lunar. De acuerdo con los expertos se trata de una superluna de sangre, esto se debe a que nuestro satélite natural estará a un punto distante del planeta, lo que la hará ver más grande y más brillante.

Este fenómeno se llevará a cabo del 20 al 21 de enero. En el hemisferio norte del planeta tierra, la luna de enero se conoce como “luna del lobo”, es por eso que este fenómeno será conocido como “superluna de sangre del lobo”.

Este espectacular acontecimiento tendrá grandes impactos en el Zodiaco. De acuerdo con la astróloga Virginia Gaia, nuestras emociones podrían verse agitadas.

A continuación, te explicamos por qué:

Enero de 2019: mes con 2 eclipses

De acuerdo con los expertos, en este 2019 habrá 5 eclipses de los cuales los primeros 2 sucederán en enero. Virginia Gaia ha explicado que el eclipse solar se dio el 5 de enero, el cual intensificó ciertas tendencias traídas por el planeta Marte. El eclipse de Luna de Leo se dará al amanecer del día 21, el cual proporcionará una revisión de las relaciones y la vida social en su conjunto.

La astróloga explicó que con la llegada de los eclipses es momento de buscar a esos amigos con los que se tiene verdadera afinidad, aquellas personas que tienen que ver con los mismos intereses que nosotros, que piensan igual que nosotros, con los cuales nos identificamos de verdad. Ésta Luna llena nos podría traer a personas del pasado con la intención de revisar algunas relaciones y ver si podemos reanudarlas.

Superluna de sangre del lobo: cómo afecta a los signos del Zodiaco

De acuerdo con algunos expertos los efectos del eclipse que se dará en la madrugada del 21 lo podrán sentir todas las personas de todos los signos zodiacales, desde luego cada uno de diferente manera, la astróloga Virginia explica cómo será el impacto de la luna en cada signo:

Tauro

Este año será un momento de expansión y conquista para los Tauro, en cuanto a lo profesional.

La astróloga aconseja que los Tauro evalúen el tiempo entre lo profesional y la familia y que prioricen. Todos necesitan su momento y espacio.

Leo

Esta Luna llena será muy intensa para los Leo, esto se debe a que la Luna será eclipsada en su signo y el Sol activará el sector de la relación.

También es un momento perfecto para saber cómo se encuentra la seducción y la sexualidad.

Escorpio

Debes aprender que lugar tienes en este mundo y recordar las lecciones que te dio el pasado. Llegó el momento de resignificarse y ponerle cara al futuro y percibir las oportunidades que te ayudarán a crecer.

La astróloga advierte que será un año de planificación especialmente en lo profesional y las finanzas.

Acuario

Para los acuarios, el eclipse implicará una energía muy intensa, esto se debe a que el Sol pasará por este signo. Sus relaciones podrían verse seriamente afectadas.

Libra

Los Libra tendrán una vida social muy intensa, después de la Luna llena del 21 de enero querrán hacer muchos amigos, lo importante es tener cuidado con las ilusiones.

La astróloga advierte que su optimismo estará muy al alza, lo que les ayudará a salir y hacer nuevos amigos, lo importante es estar atento a las ilusiones.

Géminis

La luna llena del 21 de enero provocará que los Géminis examinen conceptos de manera profunda.

Llegarán momentos muy importantes de aprendizaje para el autoconocimiento.

Aries

Este fenómeno ayudará a conocer nuevas amistades que tengan muchas cosas en común, los mismos ideales y que nos ayuden a pensar en el futuro.

De acuerdo con la astróloga es importante estar en distintos grupos sociales ya que ellos nos alientan a tener nuevas iniciativas.

En algunas ocasiones esto puede traer personas del pasado para poder perdonarlas o que nos perdonen y así volver a retomar esa antigua relación.

Virgo

Space spiral with astrological Virgo symbol in center.

Un gran acontecimiento y espiritualidad es encuentran al alza para los virgo. De acuerdo con Virginia, será un período para trabajar sobre cuestiones ocultas.

Piscis

De acuerdo con la astróloga existirá una combinación del cuidado de la salud y la rutina del trabajo.

Los Piscis tendrán una semana con mucho trabajo por lo que necesitan tener una buena organización, también tendrán la oportunidad de un crecimiento profesional.

Sagitario

Gracias al eclipse los Sagitarios tendrán una energía muy fuerte que servirá para invertir en sus estudios.

Estarán llenos de fe y de intuición, será importante buscar apoyo espiritual.

Capricornio

Será un momento importante para revisar tus finanzas. Debido a que este eclipse se mueve mucho en las relaciones, los efectos tendrán un gran impacto en la forma en que comparten su dinero.

Cáncer

Este es un excelente momento para pensar en las finanzas. Comienza por alargar esos hábitos del pasado que te provocan muchos gastos, empieza a planificar y cambiar los patrones de consumo.

¿Qué opinas al respecto? ¿Te sentiste identificada con lo descrito en tu signo?

Julio Cortázar. Continuidad de los parques.

Este es el relato más breve de Cortázar y, en las palabras de Lauro Zavala es «simultáneamente la minificción y la metaficción más estudiada en la historia de la literatura universal». En él, la ficción y la realidad se entrelazan en una historia circular. La estructura del cuento se rompe cuando uno de los personajes en la novela de un lector se introduce en su realidad, creando un efecto de cajas chinas.

Continuidad de los parques

http://lenguayliteratura.org/proyectoaula/wp-content/uploads/2017/08/Julio-Cortázar.-Continuidad-de-los-parques.mp3

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

Julio Cortázar, Final del juego, 1964

Que corra la luz