Un sobrino te cambia la vida. No es tu hijo pero es parte de ti

7 formas en que un sobrino te cambia la vida

Ser tía es lo mejor

El día que mi hermana me dijo que estaba embarazada yo estaba muy emocionada, sin embargo, NO tenía ni idea de que cuando naciera ese pequeño bultito, mi vida cambiaría tan drásticamente y se llenaría de tanto amor.
Estas son las formas en que tener un sobrino te cambia la vida:

1. Fortaleció mi relación con mi hermana
Desde que mi sobrino llegó me he acercado mucho más a mi hermana y a mi familia. Mi sobrino sirvió como pegamento para que toda la familia nos veamos más.

2. Despertó a mi niña interior
Mi sobrino ha hecho despertar mi imaginación y creatividad de una forma increíble y  me ha enseñado a volver a divertirme y a reír a carcajadas con las cosas simples de la vida.

3. Tengo una nueva obsesión:
La foto de pantalla de mi celular es su carita y literal vuelvo loca a la gente enseñándoles todo el día fotos y videos de mi sobrino. Yo creo que algunos piensan en secreto que el bebé es mío porque estoy tan obsesionada con él.

4. Escuchar cuando me llama tía con su vocecita me derrite el corazón, es suficiente para alegrarme el día si estoy de malas.

5. A pesar de que no es mi hijo, es una parte de mí y de mi vida y me llena de orgullo y de amor verlo crecer.
Ahora cuando salgo de compras tan sólo veo ropita de bebé y ya empiezo a morir por comprarle todo. O si veo cualquier juguete con la cara de Peppa Pig ( mi sobrino AMA Peppa pig) se la compró.

6. La forma como él me ama me hace sentir muy especial.
Ver cómo a mi sobrino se le ilumina la cara cuando me ve llegar, cómo me busca para que lo cargue  o cómo me llora cuando me voy, es un SHOT de amor directo al corazón

7. Me enseñó que el amor incondicional SI existe.
El día que lo cargué por primera vez literalmente fue amor a primera vista y supe desde ese día que este niño tendría un lugar en mi corazón para toda la vida.

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Permítete no hacer nada

Vivimos en una sociedad en la que se nos impone que tenemos que producir y producir. Nos insuflan la falsa idea de que debemos de tener una vida ocupada, porque si no es así, no tenemos tanto valor personal.

Por lo que acumulamos trabajo, cosas que hacer y tareas a lo largo de nuestro día a día, quedándonos casi sin unos minutos para no hacer nada. Por ello mucha gente desarrolla lo que se ha venido a llamar ociofobia o miedo al tiempo libre.

¿Cómo son las personas ociofóbicas?

Las personas ociofóbicas sienten un gran vacío interior cuando se ven en una situación de ocio, que lejos de generarles disfrute y bienestar, les provoca una enorme ansiedad. Además de ansiedad, estas personas tienden a sentirse muy culpables, como si esa libertad o ese tiempo para el goce no les fuese merecido o como si estuvieran perdiendo un tiempo que podrían invertir en algo más productivo.

Las persona ociofóbicas sienten un intenso temor a la posibilidad de sentir aburrimiento, pues eso les supondría algo intolerable, que les generaría malestar y que les recordaría continuamente que no están haciendo nada productivo.

Es por ello que se imponen jordanas de trabajo muy estrictas e intentan tener la mayor parte del tiempo ocupado, bien sea con varios trabajos, aprendiendo idiomas, haciendo un máster tras otro, etc. El caso es que no se permiten tiempo de no hacer absolutamente nada, de simplemente estar en el sofá tumbado tranquilamente, escuchando música o leyendo un libro.

“Todos los males del hombre proceden de su incapacidad para sentarse en la silla de una habitación y no hacer nada”

-Pascal-

En los casos más extremos, estas personas llegan a ponerse ansiosos por estar de vacaciones, pues no saben disfrutar de un tiempo en el que no hay que hacer nada. El hecho de tener tiempo desocupado, en el que no hay que trabajar, ni producir, los desorienta y les hace sentirse muy mal con ellos mismos, como si fuesen unos vagos o unos pasotas.

Por lo que muchas veces ni cogen vacaciones, lo que acaba por agotarlos física y mentalmente y a ponerlos aún más ansiosos. Aunque ellos ni se den cuenta, ya que prefieren tener el tiempo ocupado por el malestar y la culpa que sienten ni lo hacen.

¿Por qué hay personas que temen al tiempo libre?

Evidentemente, esto es fruto de una creencia irracional aprendida. Como hemos dicho antes, las sociedades industriales son muy responsables de este comportamiento, pero también la educación recibida en nuestra familia o el ser personas responsables en exceso.

Estas personas se están continuamente diciendo a sí mismas que el no hacer nada o el aburrirse es algo deplorable y totalmente malo y que ellos no valen nada y son unos vagos si no tienen su tiempo ocupado. También se dicen que hay que aprovechar el tiempo, hasta el último minuto, pues perder el tiempo es algo malísimo.

“El aburrimiento es como un zoom despiadado sobre la epidermis del tiempo”

-Jean Braudillard-

Ven el tiempo libre como una amenaza y en consecuencia, sufren. Por lo tanto, es imprescindible que, para liberarse de este miedo, cambien su creencia irracional por otra más racional y adaptativa que les permita vivir más tranquilos.

Es decir, deben interiorizar y decirse a sí mismos que practicar lo que los italianos denominan “il dolce far niente” (lo dulce de no hacer nada) es beneficioso y no nos convierte en unos vagos, ni mucho menos, sino en personas que necesitan descansar y disfrutar de otras cosas que no tengan nada que ver con producir o trabajar.

Para ello, como en toda confrontación de creencias, tenemos que buscar pruebas y aportar argumentos que nos convenzan de que esto es así:

  • El primero es ser consciente de que somos como animales que necesitan descanso. La naturaleza no nos diseñó para trabajar y producir tantísimas horas.
  • Por otro lado, está demostrado que el aburrimiento estimula la creatividad. Grandes descubrimientos de la historia se han producido en mitad de “un dulce no hacer nada”.
  • Además, tenemos que dejar de ser tan extremistas y exagerados. El hecho de tomar unas horas al día de no hacer absolutamente nada o coger unas merecidas vacaciones no quiere decir que somos unas personas totalmente improductivas.

Se puede ser una persona activa que lleva a cabo sus obligaciones y rutinas y descansar de vez en cuando, no es incompatible. Todas estas pruebas nos demuestran que estamos albergando una creencia irracional sobre el ocio y que debemos desecharla de nuestra mente si queremos dejar de sufrir por ello.

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10 palabras tóxicas que debes eliminar de tu vocabulario

Por norma general no le prestamos mucha atención a las palabras tóxicas que empleamos. Pensamos que las elegimos al azar, conforme lo demanden las circunstancias, pero realmente se ha probado que cada cual tiene una forma de charlar única, tal y como si fuera una “huella verbal”.

Una investigación efectuada en la VU University, de Ámsterdam, descubrió que las personas extravertidas escogen palabras muy, muy diferentes de los retraídos. Los retraídos prefieren charlar en términos más específicos y concretos y emplean un lenguaje más precavido lleno de “quizás” y “probablemente”, al paso que los extravertidos escogen palabras más vagas y abstractas en su alegato rutinario siendo más directos expresando sus deseos.

Indudablemente, las palabras tienen un poderoso impacto pues no solo sirven para describir el planeta sino acaban creando nuestro planeta. En la estupenda novela de George Orwell “1984”, el escritor se refiere al increíble poder del lenguaje para darle forma a nuestra realidad. En verdad, la neolengua había de ser “un lenguaje articulado que brotara de la laringe sin implicar en lo más mínimo a los centros del cerebro”. En otro capítulo afirma: “Cada año va a haber menos palabras, de esta manera el radio de acción de la conciencia va a ser poco a poco más pequeño”.

La Programación Neurolingüistica aborda la relevancia de las palabras en la construcción de nuestros modelos del planeta. El diálogo que sostenemos con nosotros mismo acaba por transformarse de verdad absoluta, con lo que es esencial que no lo dejemos a cargo de los estereotipos sociales o bien los cánones que nos inculcaron en la niñez.

Palabras Tóxicas que sabotean tu felicidad

1. Culpa

Afirmamos de manera frecuente que nos sentimos culpables, mas no somos conscientes de las repercusiones de esta palabra. Sentirse culpables implica aceptar que hay algo mal en nosotros, que alguna de nuestras peculiaridades como personas no son convenientes, lo que produce una profunda sofocación existencial. En su sitio deberíamos utilizar palabras considerablemente más precisas, como “me arrepiento con lo que he hecho”, lo que quiere decir que nuestro comportamiento no fue adecuado, mas no que hay algo horriblemente mal en nosotros.

2. Fracaso

Henry Ford afirmó que “el fracaso es una enorme ocasión para comenzar otra vez con más inteligencia”. Realmente el fracaso no existe, solo existen experiencias de vida que nos llevan por un camino u otro. Meditar en concepto de fracaso significa aceptar la encalla de medir de la sociedad y amoldarnos a sus patrones de éxito, de forma que si no encajamos, aceptamos que hemos fracasado. De ahí que, en lugar de charlar en concepto de fracaso, deberíamos charlar en concepto de “experiencias de vida”.

3. Deber

La palabra “deber” es uno de los nudos que más fuertes nos anudan, inventada por la sociedad para producirnos la sensación de culpa cuando no queremos hacer algo, cuando nuestros impulsos y deseos van justo en la dirección contraria y no hallamos ningún provecho en ese acto. Bastantes personas han arruinado sus vidas pues siempre y en toda circunstancia han utilizado el “debo” en lugar del “quiero”. El inconveniente del “deber” es que hace que funcionemos como androides impulsándonos a hacer algo que no nos apetece. La solución es hallar el significado y conseguir que los “debo” se transformen en “quiero”. Busca lo que te apasiona, y deja que las personas a tu alrededor asimismo lo hagan.

4. Imposible

No se trata de abrazar un positivismo ingenuo, es esencial ser realistas. No obstante, recurrimos más veces a la palabra “imposible” de lo que sería aconsejable. Y es que muy frecuentemente ocupa el sitio de “poco probable”. En nuestra psique, transformamos lo “poco probable” en “imposible”, y de esta forma nos cerramos un mundo de posibilidades que, aunque pequeñas, pueden conducir al éxito con el empeño. En todo caso, es mejor meditar en concepto de probabilidades que aceptar palabras lapidarias como “jamás”, o bien, “imposible”. Confucio nos ofrece una idea para aceptar este reto: “cuando la meta te parezca imposible, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él”.

5. Odio

El odio es una de las emociones más malvadas que existen pues acaba ocasionando un daño enorme, sobre todo en quien la experimenta. Está claro que el odio existe, no podemos suprimirlo, pero deberíamos asegurarnos de ser considerablemente más concretos cuando catalogamos nuestras emociones. Probablemente lo que cataloguemos como odio realmente sea rencor, frustración o enfado, etiquetarla como odio va a hacer que medre y se transforme verdaderamente en esa emoción que nos hurta la paz.

6. Siempre

El inconveniente de esta palabra es que en general sale de nuestra boca cuando procuramos reprochar a alguien: “siempre te comportas así”, o bien, cuando procuramos proteger algo: “siempre lo hemos hecho así”. No obstante, siempre y en toda circunstancia es homónimo de “inmovilismo”, con lo que es una palabra que no se amolda a la realidad, sencillamente por el hecho de que las cosas están en constante cambio. Siempre y en todo momento acostumbra a ocultar la resistencia al cambio, el deseo a aferrarse al pasado y la negación de la evolución. De ahí que, es esencial que utilicemos esta palabra con mucha precaución.

7. Jamás

De la misma manera que “siempre”, jamás es una palabra inmovilista que no refleja fielmente la realidad, que está en constante cambio. Esta palabra es reflejo de una visión recia que nos cierra a los nuevos caminos que pueden desplegarse ante nosotros. Sostenerse abiertos al cambio es esencial pues nos dejará amoldarnos, meditar que algo jamás puede pasar puede conducirnos a una enorme decepción.

8. Problema

La palabra tiene implicaciones muy negativas por el hecho de que lo asociamos con obstáculos y contrariedades. Cuando la incluimos en nuestro diálogo interior, de forma inmediata nuestro cerebro reacciona haciendo saltar todas y cada una de las alarmas y produciendo un estado de agobio y ansiedad. Podemos resignificarla, asumiendo que realmente es una ocasión, o bien podemos aceptar un camino más fácil y reemplazarla de manera directa por la palabra “reto”. Todos y cada uno de los inconvenientes, en el fondo, son solo retos que implican que cambiemos algo. Podemos escoger si fijarnos en su aspecto negativo, o bien, destacar la posibilidad de cambio.

9. Algún día

Milton Erickson afirmó que “una meta sin una fecha es solo un sueño”. Si eres de las personas que siempre y en toda circunstancia se afirma “algún día lo haré”, entonces quiere decir que has puesto en pausa tus proyectos vitales. Estas palabras acostumbran a ocultar el temor al fracaso, a salir de la zona de confort, o bien, la carencia de confianza en las propias capacidades. Si verdaderamente queremos algo, debemos comprometernos con esto y realizar un plan de acción. En caso contrario, cualquier día se transformará en jamás.

10. Intentar

Hazlo o bien no lo hagas, no solo lo procures. Decir que vamos a procurar algo acostumbra a quiere decir que no estamos suficientemente seguros, que no estamos suficientemente comprometidos y/o que no somos suficientemente capaces. En todo caso, significa iniciar con el pie izquierdo. Es verdad que las cosas no siempre y en todo momento salen como planeamos y que no siempre y en toda circunstancia podemos lograr las metas que nos planteamos, pero debemos partir con una actitud positiva.

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Tener una hermana ‘habladora’ evita la depresión, descubre estudio

El rol de los hermanos en la vida de cualquier ser humano es casi tan importante como el que juegan los padres. Con ellos aprendimos, imitamos y exploramos, y quienes somos en la actualidad es probablemente gracias a su influencia.

Con el objetivo de entender el impacto que un hermano tiene en la vida de una persona, la investigadora y profesora de la Universidad Brigham Young, Laura Padilla-Walker, decidió llevar a cabo un estudio para determinar la influencia de estos seres en comparación con la de los padres.

Tras observar 395 familias con más de un hijo, y al menos uno de ellos entre los 10 y 14 años, la especialista logró identificar que los niños tienen la capacidad de brindar a sus hermanos algo que los padres no pueden hacer. Y en algunos casos, la importancia de la presencia de un hermano o hermana era incluso superior a la influencia paterna.

El estudio comprobó que los sentimientos de amabilidad y generosidad se aprendían más fácil de un hermano que de un adulto. Además de ello, quienes contaban con un hermano, sin importar el género o la edad de éste, tenían mayor seguridad en sí mismos, se sentían menos solos y eran menos temerosos.

Un curioso descubrimiento

Pero de estos resultados se pudo identificar un curioso detalle. Quienes tenían hermanas en particular, presentaron menores rasgos de depresión tanto en la infancia como en edad adulta.

De acuerdo con Laura Padilla, una hermana tiene un mayor efecto antidepresivo, esto debido, usualmente, a las habilidades comunicativas que suelen ser más fuertes en el género femenino que en el masculino.

Con ello la ciencia corrobora que tener una hermana (ya sea mayor o menor), es bueno para la salud emocional y más vale correr a abrazarla, llamarla o dejarle un mensaje de texto, porque es probable que gracias a ella, tengas una mejor estabilidad mental.

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6 claves para saber estar sola y no depender de otro para ser feliz

La felicidad es la meta de la mayoría de las personas cuando se les pregunta qué quieren en esta vida, pero pocos lo logran.

La clave de sentirnos bien está en nosotros mismos, tenemos tanto la llave para hacernos daño como la llave para sentirnos plenos. Mirar desde un lugar de positivismo y de alegría cambia la energía completamente y nos acerca a esa felicidad tan buscada.

Ser feliz es la actitud mas valiente que podemos tomar ante la vida, y encontrarla hasta en las pequeñas cosas es la clave para los que saben Ver.

Método para la felicidad

Eres el creador de tu felicidad

No creas que lo que ocurre en tu vida depende de otros, tu eres el creador de tu vida y de cómo quieres vivirla. Sin depender de la opinión de otros ni de su “vara” debes confiar en ti y en tu forma de ver las cosas, no por los demás sino por ti mismo, para fortalecerte. El confiar en ti mismo es el primer paso para ser feliz.

No tomes literal la opinión de los demás

Recuerda que el otro cuando habla está proyectando su propia experiencia y la opinión frente a un tema no es más que la forma en el que él la vivió. Que las cosas sucedieran de una forma no significa que tiene que ser igual para ti, cada cual con la enseñanza que le toca. Escucha desde la empatía y no te tomes las cosas de forma personal y verás que aprenderás muchísimo del otro y le quitarás dramatismo a tu vida.

La felicidad es contagiosa

No hay mejor remedio para los momentos malos que una sonrisa. Si estás en un día bajón debes sociabilizar con la gente que tenga ánimo de sonrisas. Vas a ver como se te pasa , es como un bálsamo. Y si estás con el mejor humor regálaselo a todo el mundo que seguramente más de uno lo agradecerá. Seamos potenciadores del virus de la felicidad, que no nos pare nadie!

 Ponte metas

Debes proponerte metas cortas, de fácil llegada así sentirás los pequeños grandes logros. Las grandes cosas se consiguen debido a los pequeños pasos que se lograron hasta llegar a ellas. Disfruta el camino y calma las ansiedades, observar como se va dando tu sueño y como cada engranaje es importante es una de las cosas mas lindas de la vida.

Amplifica tus virtudes

Todos contamos con habilidades que nos hacen únicos, aunque hagamos lo mismo que otra persona siempre cada uno le dará su toque personal. Mira lo que tienes y hazlo crecer, no busque ser otro sino ser una versión mejor de ti mismo. Cuando consigues las cosas por tus aptitudes y esfuerzo, la meta tiene muchísimo mas sabor.

Ábrete a las nuevas personas

Desecha el dicho mejor malo conocido que bueno por conocer. Cuando una relación ya no hace bien es mejor dejarla ir y dar lugar a lo nuevo. Los cambios de actitud traen aparejados nuevas relaciones, ábrete a ellas y encontrarás personas fabulosas. La nueva energía que estarás generando atraerá a personas con actitud sana y positiva, debes aceptarlos con los brazos abiertos.

Comparte esta información con tus amigos y cuéntanos qué te parecieron estas claves de la felicidad.

¡Tomas las riendas de tu vida!

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50 reglas de la vida para triunfar y ser feliz

Estas reglas, filtradas y seleccionadas por la misma vida a través de los siglos, sirven para ser más feliz, para triunfar, para ser querido y para vivir más años. Constituyen una base ética de convivencia imprescindible para ganar altura y prestigio en la vida.

Observarlas es una garantía y tienen más valor práctico que cualquier título universitario

1. Ama a los demás y llama y visita a tus padres, abuelos, hermanos y amigos.
2. Cuando estés negociando algo nunca hagas la primera oferta.
3. Si te confían un secreto, guárdalo.
4. Si te prestan un coche devuélvelo con el depósito lleno en señal de agradecimiento.
5. Haz las cosas con pasión, o no las hagas.
6. Cuando saludes a alguien con la mano hazlo con firmeza y mirando a los ojos. Si no te mantiene la mirada, aunque sea un segundo, no te fíes de esa persona.
7. Vive la experiencia de hacer un viaje [email protected] y ten apagado el móvil lo máximo posible.


8. Acepta consejos, si quieres llegar a [email protected]
9. Medita cada noche y agradece lo que tienes quien te creó.
10. Acércate a comer o charlar con la persona nueva en el trabajo.
11. Cuando le escribas a alguien cabreado, vuelve a leerlo y reflexiona antes de enviarlo o mejor bórralo y escríbelo de nuevo.
12. En la mesa no hables de trabajo, política o religión y guarda el móvil en un cajón o ponlo en silencio.
13. En política, vigila al poder, sé crítico, [email protected], defiende a los más débiles y rebélate contra el abuso y la injusticia.
14. Escribe tus metas y trabaja en ellas. La constancia es la mejor fórmula del éxito.
15. Defiende tu punto de vista, pero sé tolerante y [email protected] ante los demás.
16. Nunca saludes con la mano sin ponerte de pie.
17. Reflexiona y aprende de todo, en especial de los errores y reveses.
18. Aprende a disfrutar de tus momentos de soledad y aprovéchalos para ser más sabio

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19. El honor y la lealtad tienen que presidir tu vida y ser visibles en tu personalidad y forma de actuar.
20. No seas perezoso, levántate temprano, refréscate con agua y haz tu propia cama.
21. Canta en la ducha aunque cantes mal.
22. Cuida una planta o un jardín.
23. Observa el cielo cada que vez que puedas.
24. Conócete a ti mismo, descubre tus habilidades y explótalas.
25. Ama tu trabajo, o cámbialo por otro que te guste. Trabajar a disgusto es un suplicio.
26. Pide ayuda cuando la necesites.
27. Enséñale valores de verdad a los niños, sean tuyos o no.
28. Valora a quien te tienda la mano y agradécelo.
29. Se amable con tus amigos y vecinos.
30. Hazle el día más alegre a alguien.
31. Compite contigo [email protected]
32. Regálate algo al menos una vez al año.
33. Cuida tu salud. No hagas estúpidos excesos.
34. Saluda con una sonrisa siempre. La sonrisa es la mejor llave.

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35. Piensa rápido, pero habla despacio.
36. No hables con la boca llena.
37. No interrumpas a quien esté hablando.
38. Lustra tus zapatos tu mismo y corta tus uñas con frecuencia.
39.No opines sobre temas que desconozcas.
40. Nunca maltrates a un animal.
41. Alza la voz ante las injusticias.
42. Nunca pierdas la maravillosa oportunidad de quedarte [email protected]
43. Reconoce a a la gente su esfuerzo.
44. Se [email protected] cuando haya que serlo. No hay nadie peor que una persona tacaña.
45. Se humilde ante todo y nunca olvides de donde vienes.
46. Lucha para que tu hogar y tu familia no sean un problema. Son tu retaguardia y debe proporcionarte seguridad y fuerza en la vida.
47. Viaja cada vez que puedas, si es posible con las personas que más te quieren.
48. Cede el paso y respeta a los mayores en los transportes y en las calles.
49. Baila bajo la lluvia y deja alguna vez que el gua del cielo te impregne.50. Busca tu éxito con empeño, ten fe en ti mismo y no desistas en el esfuerzo.

Si cumples estas reglas, ten por seguro que eres y serás una persona admirable y de gran valor.

La doble atadura psicológica: Cuanto más te quejes de tus problemas, más problemas tendrás

Cuando un insecto se pega en una telaraña, el pánico se apodera de él. Se mueve con todas sus fuerzas para intentar zafarse, pero esos movimientos, que deberían liberarle, en realidad le atan aún más a la telaraña y terminan siendo fatales ya que avisan a la araña de su presencia.

Ese patrón también se repite en nuestra vida. A veces nos convertimos en prisioneros de nosotros mismos y, en el intento de escapar, terminamos aún más enredados en las redes que hemos construido a nuestro alrededor. Creamos, sin darnos cuenta, callejones sin salida, dobles ataduras psicológicas que nos mantienen atrapados en una situación que nos daña o nos provoca malestar.

¿Qué es la doble atadura psicológica? 

La doble atadura psicológica es una situación en la que cuanto más nos esforzamos por “solucionar” un problema, más lo complicamos, cuanto más nos esforzamos por deshacernos de una emoción o pensamiento, más la reforzamos.
Alan Watts resumió la idea de la doble atadura psicológica de forma magistral: “crear un problema intentando resolverlo, afligirse porque uno se aflige y temer el temor”.
Nosotros mismos creamos una situación de la que no podemos salir airosos porque cada intento de escapar solo refuerza el problema o crea nuevos obstáculos. Creemos que buscamos salidas, pero en realidad nos dedicamos a tapiarlas.

¿Cómo funciona la doble atadura psicológica? 

Las quejas son un ejemplo perfecto para comprender cómo funciona la doble atadura psicológica en nuestro día a día. Los lamentos no solo expresan un estado de descontento sino que también multiplican las dificultades porque nos centramos únicamente en los obstáculos y las consecuencias negativas del hecho por el cual nos quejamos.

Lamentarse es como ponerse una venda negra en los ojos deseando ver los colores del mundo. Al desarrollar una visión negativa de lo ocurrido, nos impedimos encontrar la solución ya que nuestra mente se convierte en una fábrica de problemas. Cuando nos maniatamos a las quejas, a todo lo que ha ido mal y a lo que puede ir mal, nos condenamos a la inmovilidad.

Las quejas hacen que, al problema, tengamos que sumar además un problema de actitud ante las circunstancias, más la negatividad mental que nos impide encontrar soluciones. Por eso, lamentarse se convierte en un callejón sin salida, una doble atadura psicológica. 
Obviamente, existen muchas otras situaciones de la vida cotidiana en las que nos maniatamos de pies y manos.

Tal es el caso de los pensamientos recurrentes negativos, por ejemplo. Cuando queremos apartar un pensamiento indeseado de nuestra mente, el intento de dejar de pensar en ello activa un mecanismo de hipervigilancia que refuerza aún más ese pensamiento. Es una batalla perdida de antemano porque caemos en la trampa que nos tendemos. Cuanto más intentes dejar de pensar en los elefantes rosa, más pensarás en ellos.

Cada vez que nos preocupamos por preocuparnos, le tememos a la ansiedad o nos deprimimos porque estamos tristes, estamos creando una situación de la que nos resulta imposible escapar porque no se puede solucionar un problema con la misma mentalidad con que se creó.

¿Cómo deshacer ese doble nudo psicológico? 

La clave, o al menos una de ellas, radica en la no-acción o el principio del Wu-Wei; o sea, dejar que todo siga su curso natural. Si no te esfuerzas por apartar un pensamiento de tu mente, antes o después este desaparecerá porque el curso natural de la mente implica saltar de un pensamiento a otro sin aferrarse a ninguno en especial.

Un estudio realizado en la Universidad de Wisconsin comprobó que las personas que intentan suprimir activamente sus pensamientos indeseados terminan más estresadas por los pensamientos que desean eliminar. Al contrario, aquellos que aceptan de manera natural esos pensamientos intrusivos se obsesionan menos con ellos y, como resultado, sufren menos ansiedad y tienen niveles más bajos de depresión.

Otro estudio más reciente llevado a cabo en la Universidad de Toronto desveló que ese mismo principio se aplica a los estados afectivos. Aceptar las emociones negativas reduce su intensidad, permitiéndonos pasar página más rápido y con menos sufrimiento.

Por tanto, si no alimentas el miedo al miedo, la preocupación por las preocupaciones o la tristeza por la tristeza, esas emociones terminarán desapareciendo, como si fueran nubes arrastradas por el viento. Se trata de una aceptación radical, de asumir una actitud de desasimiento mental en la que nos separamos de la mentalidad que creó el problema, para poder solucionarlo.

Un poema de Seng-ts’an llamado “Tratado de la fe en la mente”, es particularmente revelador para deshacernos de la doble atadura psicológica:
La persona sabia no se esfuerza; 
 
El ignorante se sujeta a sí mismo […] 
 
Si obras con tu mente sobre tu mente, 
 
¿Cómo podrás evitar una inmensa confusión?”.
Fuentes:
Ford, B. Q. et. Al (2018). The psychological health benefits of accepting negative emotions and thoughts: Laboratory, diary, and longitudinal evidence. Journal of Personality and Social Psychology; 115 (6): 1075-1092.
Marcks, B. A. & Woods, D. W. (2005) A comparison of thought suppression to an acceptance-based technique in the management of personal intrusive thoughts: a controlled evaluation. Behaviour Research and Therapy; 43(4): 433-445.

¿Qué edad tiene tu alma?

El objetivo de esta información es hacer un análisis de la edad del alma en la que cada quien estamos para una mayor comprensión de nuestro desarrollo.

Como una chispita de luz, el alma abandona el Tao con el objeto de obtener nuevas experiencias. Es así como con su nacimiento y separación inicia el camino de regreso a casa (el mismo Tao). Cada fragmento progresa a través de 5 edades del alma en el plano físico. Cada edad involucra más y más altos niveles de percepción. En resumen, un ciclo entero, desde abandonar el Tao hasta el regreso a Él, comprende siete edades (cinco sobre la tierra) y dos en planos superiores, siete niveles en cada edad.

Entonces, un ciclo entero, desde abandonar el Tao hasta el regreso a Él, comprende siete edades (cinco sobre la tierra) y dos en planos superiores, siete niveles en cada edad.

REVISIÓN DE LAS SIETE EDADES DEL ALMA

Alma recién nacida (espíritus tribarios)

El fragmento recién nacido del Tao es grosero, sin experiencia y lucha por sobrevivir en el plano físico. Sus necesidades son por vivir experiencias crudas e intensas. (hambruna, plagas, batallas, ser oprimidos, inundaciones, etc.). Su experiencia de la sexualidad es animalesca, debe enseñársele lo que es correcto y lo que no lo es. (carece de esa conciencia).

Generalmente son supersticiosos, tienden a agruparse alrededor del ecuador ya que la sobrevivencia es más fácil ahí. Este nivel de almas no se vuelve famoso ni reconocido, pues carece de la experiencia y la sofisticación necesaria. El nivel evolutivo del planeta ya no aceptará almas recién nacidas, ni habrá experiencias para ellas.

Alma bebé

Un ejemplo típico de sociedad bebé funciona como relojito: El domingo vamos a misa, los hombres al futbol, las mujeres a tejer y bordar, el hombre trabaja largas horas y la mujer cuida a los niños, etc. Halla peligroso el ambiente y busca protección de las almas más avanzadas. Busca autoridades que le indiquen qué hacer y cómo proceder, que le
pongan reglas claras. Como los niños pequeños, requieren de estructura. La tradición los rituales y la ley les proveen de un sentido subyacente de seguridad.

Las almas bebé tienden a ser muy firmes en sus creencias y si los confrontan, se confunden y reaccionan hostilmente. Pueden pelear y matar por sus creencias (las cruzadas, la inquisición, las misiones). Son ciudadanos responsables y líderes de la comunidad. Protegen la civilización, se resisten al cambio. Desean ser buenos. Como le otorgan a la autoridad la última palabra, carecen de pensamiento original (juicio propio) creen en la dicotomía (el bien contra el mal).

Piensan: hazlo bien o mejor no lo hagas, sigue las reglas inflexiblemente. Para ellos sólo hay una manera correcta de ser y hacer. Su sexualidad les incomoda, sienten culpa y vergüenza. Tienen poca visión de sus propias vidas, no perciben que sus pensamientos, sentimientos y actitudes les causan problemas psicológicos. Si experimentan dificultades emocionales tienden a somatizar. Prefieren operarse y que les quiten el problema en vez de verlo de manera alternativa. Tienden a ser obsesivos con los gérmenes y la limpieza. Ven el medio ambiente como “fuera de mí” y potencialmente peligroso.

A veces demuestran mentalidad brutalística y pueden golpear, abusar físicamente y violentarse. Este mal comportamiento es una manera cruda de aprender cómo sobrevivir en este mundo y es su vehículo para crear karma.

Alma joven.

Habiendo dominado los asuntos de supervivencia del alma bebé, el alma joven está lista para descubrir qué tan poderosa puede ser. La independencia es un asunto importante, y su habilidad para tomar lo que quieren el la vida. Motivados por el poder, las almas jóvenes luchan por posiciones de prominencia y riqueza: Políticos, estrellas de cine, líderes religiosos, etc. En realidad ellos buscan lo que creen que les dará éxito. (Aunque en realidad no les guste eso).

Su percepción es: Estás tú y estoy yo, y yo te voy a ganar. Tienden a buscar la fama, la riqueza y el poder a cualquier costo. El alma joven es su cuerpo. Están fuertemente identificados con su físico y no están muy seguros de que su conciencia vaya a sobrevivir. Bloquean el tema la muerte, que les horroriza. El hecho de creer que no regresarán les da el empuje y la motivación para volverse ricos y famosos (la vida sólo se vive una vez).

El alma joven frecuentemente no se cuestiona sus motivos, buscan ayuda profesional sólo para superar una crisis pero luego no continúan. Les interesan las apariencias (el orden y la limpieza que a veces es sólo superficial). La mayoría de la población actual terrestre se encuentra en los últimos niveles del alma joven.

Alma madura.

Los niveles previos son conscientes hacia el exterior y crean karma. Aquí la esencia ha logrado la supervivencia en el mundo físico y ha conseguido reconocimiento, fama y poder. Pero la persona se siente vacía e insatisfecha, algo le falta…¿quién soy? ¿por qué estoy aquí?. En resumen, el alma madura comienza a buscar la verdad. Estas preguntas no las formula la personalidad, provienen de la Esencia. El centro del Ser está cambiando del poder (chakra 3) hacia las relaciones (chakra 4).

La etapa del alma madura es la introducción a la apertura espiritual, y esto nunca es fácil. Es la etapa del máximo estrés para la personalidad.

Ésta a veces se quiebra bajo la excesiva presión provocando esquizofrenia, psicosis y un alto nivel de suicidios. El alma madura se sumerge en asuntos de relaciones. Las barreras que la separan de la gente se empiezan a disolver y esto puede resultar muy confuso. Siente intensamente cómo los demás se están sintiendo, y aveces no ubica la diferencia entre los demás y ella misma.

“Hazlo donde sea, menos aquí” “Mi vida es real, intensa y dramática”. No espera que otros estén de acuerdo con ella y desea que la dejen en paz. Así como el alma bebé desea una casa como las demás y el alma joven desea una mansión en la colina, el alma madura desea una casa que se pueda construir ella misma, a su gusto, en su lugar elegido, procurando paz y serenidad. Aquí la habilidad artística se desarrolla al máximo. Frecuentemente eligen un compañero o relación que durará toda la vida.

Alma vieja.

Habiendo dominado las lecciones del alma madura en la complejidad de las relaciones personales, el alma vieja se embarca en la maestría de la siguiente dimensión: el contexto de la existencia, o sea la espiritualidad. Este es un ciclo de enseñanza, el Ser se pregunta: “¿Cuál es mi propósito en el gran esquema da las cosas?”.

El alma vieja se percibe a sí misma y a los demás como parte de un todo mucho más grande. Cuando mira a otra persona, ve en ella un aspecto de sí misma. Un alma vieja típica es individualista, fácil de llevarse con ella y rara vez hace algo que no desea hacer. Lo que le importa es lograr satisfacción interior.

Prefiere trabajar para sí misma, con los horarios que le gusten, y generalmente le infunde a su trabajo un concepto espiritual. Las prácticas del alma vieja les pueden parecer extrañas a las almas más jóvenes, pero el alma vieja generalmente es discreta al respecto. Rondan por asuntos como la jardinería, la elaboración de vino, la enseñanza. el asesoramiento (consejeros y terapeutas). Tienden hacia la filosofía y el arte y encuentran gozo rodeados de la naturaleza.

Cada una de las siete edades del alma tiene siete niveles dentro de sí. Un nivel toma aproximadamente tres vidas para completarse (aprox. 200 años) pero esto depende del fragmento en sí. (Los hay más rápidos, los hay más lentos).

Un alma vieja nivel siete siente la necesidad de enseñar todo lo que ha aprendido a través de todas sus vidas a todas las almas más jóvenes.

Recordemos que el ciclo entero puede llevarse 357 vidas (mínimo) hasta 400 en el máximo de los extremos. Una y otra vez hemos completado el ciclo desde distintas perspectivas y formas de vida, y regresado al Tao de nuevo, una y otra vez.

fuente: Apuntes de un curso de “Fundamentos de Conciencia Energética” Lic. Lourdes Hinojosa Marcos), en consejosdelconejo.com