¿EN QUÉ SE DIFERENCIA LA TEOSOFÍA DE LAS OTRAS ENSEÑANZAS?

(El siguiente artículo fue escrito por Geoffrey Farthing quien fue uno de los más destacados teósofos contemporáneos, y el texto original en inglés lo pueden leer aquí.)
La teosofía tal como fue aportada directamente por los Maestros o a través de su mensajera Helena Blavatsky es raramente estudiada debido a que estas enseñanzas originales han sido reemplazadas o confundidas con enseñanzas que surgieron posteriormente, y las cuales en su mayoría solo son visiones personales hechas por individuos que proclaman haber recibido una inspiración directa por parte de uno o varios de los Maestros.
Y aquellos que suscriben a estas enseñanzas posteriores piensan de que tienen a su disposición de un material genuino, aunque el hecho de que haya diferencias seguido radicales entre lo que dicen estas nuevas enseñanzas y lo que dice la propia teosofía podría ser una señal de advertencia para prevenirlos, pero la mayoría de las personas desconocen que existen tales diferencias.
Entonces,
¿Qué tiene la teosofía que las otras enseñanzas no tienen?
Primero debemos darnos cuenta de que a finales del siglo XIX, la Sociedad Teosófica generó un gran resurgimiento del verdadero conocimiento esotérico (en tanto que aspecto de la Antigua Religión de Sabiduría) y del cual algunas partes nunca antes en la historia de la humanidad habían sido hechas públicas.
Y la liberación de esta información por parte de los Maestros se hizo en gran medida para contrarrestar los contenidos perniciosos que se habían establecido en las enseñanzas religiosas, en las filosofías materialistas, en las diciplinas ocultistas, e incluso en algunos de los escritos científicos de esa época.
Aunque hay que precisar que los sistemas espirituales entonces existentes habían aportado por medio de guías en las formas budistas, hindúes, sufíes, zoroastrianas, jainas, etc., una enseñanza a los humanos por siglos e incluso milenios.
De una u otra forma sus escrituras y las de algunas otras religiones incluyeron ideas de una Deidad trascendental, así como el concepto de la reencarnación y el karma, y en especial en lo relacionado con los individuos.
Los grandes maestros mundiales fueron verdaderos místicos y en sus escuelas y ashrams llevaron a centenares de aspirantes a diversos grados de iluminación, incluso a los más altos.
Por lo que muchos investigadores argumentarían que seguramente estas enseñanzas ya eran suficientes, y que por consiguiente no se necesitaba la parición de la teosofía, pero realmente ¿lo son?
Teniendo en cuenta este trasfondo histórico, veamos qué pasó a finales del siglo XIX.
Conocemos que en ese tiempo hubo un considerable y extendido interés por el espiritismo, del que surgieron varias ramas. Algunos estuvieron interesados solo con los fenómenos, mientras que otros intentaron establecer algún tipo de sistema religioso, que en algún nivel (aunque este fuera superficial) demostrara la sobrevivencia después de la muerte.
Estas ideas estuvieron mezcladas con aquella idea de una Deidad antropomórfica, la cual es particularmente prominente en las religiones abrahámicas, y también hubo algunas sociedades secretas u “ocultistas”, cada cual operando independientemente una de la otra, y con su propia literatura, enseñanzas y prácticas.
Entre todo eso se dio la fundación de la Sociedad Teosófica y lentamente se produjo la introducción de la idea de los Maestros de Sabiduría por medio de los artículos y libros que Helena Blavatsky y William Judge escribieron.
En 1877 vino la publicación de “Isis Desvelada”, una enorme obra de dos volúmenes de más de 600 páginas cada uno. Estos volúmenes comprendieron una serie completa de artículos de sabor esotérico que introdujeron ideas que nunca antes habían sido discutidas públicamente. Y sobre un trasfondo de enorme conocimiento, estos artículos introdujeron al lector a aspectos del ocultismo, con su aplicación a las por entonces existentes filosofías, ciencia y religión, pero añadieron una nueva dimensión a todas ellas.
Después de 1877, Blavatsky escribió más artículos y libros. Los artículos han sido reunidos y publicados en la colección de “Collected Writings” (Escritos reunidos) editada por Boris de Zirkoff. Son catorce volúmenes y un índice.
El contenido de estos escritos voluminosos abarca una gran variedad de temas, por los que hubo interés general de parte de mucha gente tanto de los campos científicos, religiosos como literarios. En especial mucho se dirigió a la teosofía como tal y a la sociedad resultante de ella. Y parte de ese material tardío está elaborado en términos muy inspiradores, como cualquiera familiarizado con el contenido de esos escritos podrá apreciar.
Entre otras cosas Blavatsky expuso por primera vez una explicación adecuada de los fenómenos espiritistas basada en la estructura esotérica de la escena cósmica, lo cual es una información que nunca antes había sido hecho pública. Y esto fue complementado con información sobre las jerarquías de seres y planos de la Naturaleza.
Sus escritos también contienen mucha guía en el sendero moral, por ejemplo algunos de los dichos “oscuros” de Jesús, incluyendo sus parábolas, fueron explicadas a la luz del esoterismo, lo que brindó un esclarecimiento completamente nuevo sobre ellos.
Y sus escritos discuten en detalle no solamente los aspectos obvios sino también los aspectos oscuros del cristianismo y de otras religiones. Y también hay artículos sobre cábala, rosacrucismo, masonería y otros tópicos de ese tipo, todos con el trasfondo de una visión oculta emergente no contemplada en los escritos tradicionales.
Mientras Blavatsky estaba ocupada en ese trabajo, el señor Alfred Sinnett estaba recibiendo del Maestro Kuthumi una serie de más de cien cartas (con unas pocas del Maestro Morya) estableciendo la estructura de una filosofía totalmente nueva que el mundo profano nunca había tenido.
Estas cartas abarcaron información específica sobre las rondas, las razas y los grandes ciclos de existencia que constituyen el escenario de la actual etapa cósmica, incluyendo el surgimiento de nuestra Tierra, así como una descripción detallada nunca antes hecha pública sobre los estados y procesos de después de la muerte.
Las Cartas de los Maestros incluyen también la clasificación septenaria de los principios del hombre usada después por Blavatsky en su obra “La Clave de la Teosofía” (publicada en 1889).
Ellas no solo determinan y escriben los elementos del ser interno del hombre sino que además establecen una nomenclatura y una enumeración de los principios, las cuales fueron usadas en la vasta literatura teosófica.
Estas Cartas acabaron alrededor de 1885, y después, aparte de los artículos de Blavatsky y William Judge, no hubo mayor generación de conocimiento teosófico directo de los Maestros.
[Nota del editor de la web Blavatsky Trust: las cartas de estos dos maestros no se publicaron hasta la edición de 1924 titulada “Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett”. Es un asunto de conjetura si pudo haber habido una publicación previa en la Sociedad Teosófica de después de que Blavatsky falleció y que adoptó numerosas enseñanzas diferentes a partir de las cartas.
Las cartas incluidas fueron recibidas principalmente de estos dos Adeptos (y maestros de Blavatsky) en respuesta a preguntas propuestas principalmente por Alfred Sinnett, con algunas de su colega Alan Hume. Y son la fuente de los principios esenciales de los temas elaborados y divulgados en los escritos de Blavatsky.
Las cartas incluyen comentarios sobre ciencia y proveen una riqueza de instrucción metafísica y filosófica en la tradición esotérica, como el desarrollo del cosmos, los esquemas planetarios, la evolución humana, la constitución del hombre, los estados después de la muerte, los niveles de consciencia, la electricidad y el magnetismo, y la naturaleza de la materia.
Geoffrey Farthing en su artículo “La Visión el cual aparecido primero en la revista “The Theosophist” de agosto de 2004, escribió que “estas cartas de los Mahatmas establecieron repetidamente que todo el propósito de la recientemente formada Sociedad era formar una hermandad universal de la humanidad.
En un pasaje citado, entre muchos otros, de estas cartas se lee:
« Los Jefes quieren una “Hermandad de la Humanidad”, una verdadera Fraternidad Universal, una institución que se haría conocida en todo el mundo y llamaría la atención de las mentes superiores. »
(Cartas de los Mahatmas, p.39, edición cronológica)
Vemos por lo tanto que los objetivos de la Sociedad Teosófica fueron primero el de formar un núcleo de la hermandad universal, y esta fue una declaración significativa. Los Maestros vieron obviamente que el establecimiento de una hermandad mundial bajo las condiciones entonces reinantes tal vez no era posible, pero sí era factible crear una sociedad de personas bien intencionadas que juntas buscarían formar un núcleo de dicha fraternidad.
Además en las cartas hay referencias al hecho de que la Hermandad de la que los dos Maestros que fundaron la Sociedad eran miembros ya estaba operando con ramificaciones por todo el mundo.
Los miembros de la Fraternidad eran Adeptos Iniciados con notables conocimientos y poderes, los que sin embargo y para seguridad de buena parte de la humanidad, ellos guardan para sí mismos. Además que tal conocimiento y poderes solo pueden ser adquirido con mucho esfuerzo y sacrificio a lo largo de muchas vidas.
Pero en cambio no había razón para que la idea de una hermandad universal no fuera ampliamente promulgada para generar sentimientos de amistad y cooperación entre la gente, en lugar de las tan comunes competencia y lucha que prevalece en la Tierra.
Y puede ser fácilmente argumentado que el énfasis en la fraternidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color, como se establece en el primer objetivo de la Sociedad Teosófica, fue a finales del siglo XIX, una contribución significativa al pensamiento humano, ya que aunque “hermandades” ya habían existido previamente, estas solo fueron de una naturaleza limitada y no universal como sí en cambio lo propuso la Sociedad Teosófica.]
La “Doctrina Secreta. Síntesis de la Ciencia, la Religión y la Filosofía” es un libro publicado originalmente en dos volúmenes en 1888, y es la obra magna de H.P. Blavatsky con la colaboración de los Maestros Kuthumi y Morya.
El primer volumen es denominado Cosmogénesis y el segundo Antropogénesis. El primer volumen amplía significativamente lo que hasta entonces era conocido por medio de la literatura religiosa oriental de tipo exotérico sobre el tema de la “Creación”
El origen de la existencia y la naturaleza de lo Absoluto fueron tratados de una manera como no se había hecho, al explicar la presencia de dos Unidades: una inmanifestada (el Absoluto) y la otra periódicamente manifiesta (la Unidad), las cuales forman la base de toda existencia, o como algunos dirían: “la Maya cósmica total”.
La Doctrina Secreta pasa a explicar cómo después todo llega a ser como es. Y este recuento tiene relación con la enseñanza oriental pero lo amplía explicando la naturaleza y función de los elementales.
Todo este desarrollo de la Vida UNA se da por medio de la infinidad de formas de vida de acuerdo con las directrices de la Ley Divina Una Universal, la cual es eternamente operativa. Y esta Ley incluye todo lo que ha sido dicho sobre la ley del Karma en otras obras religiosas, pero aclara muchos de sus aspectos y el pensamiento erróneo al respecto.
Y cercanamente asociado con las acciones de la Ley del karma en sus muchos aspectos, está la reencarnación, de la cual para obtener un adecuado entendimiento se requiere el conocimiento de la constitución septenaria del hombre.
En Antropogénesis el total proceso evolucionario de la vida está desarrollado con particular referencia al hombre. Pero esta información es mal entendida por aquellos estudiantes que miran lo que está dicho en La Doctrina Secreta como solo algo aplicable al plano físico.
Esto es lo que la ciencia investiga específicamente, mientras que La Doctrina Secreta trata con la vida en los planos sutiles de existencia, y estos planos corresponden exactamente a los principios de la constitución humana.
El proceso cósmico de la Vida que está siempre transformándose es increíblemente largo; en términos del tiempo terrestre es de muchos millones de años. Es la historia de la evolución en sus varias formas en variados globos, y tanto en lo subjetivo como en los reinos objetivos, y a lo largo de periodos de tiempo nunca soñados por la ciencia ortodoxa.
Y toda esta información fue absolutamente nueva cuando fue divulgada en la escena mundial.
Hacia el final de su vida Blavatsky escribió “La Clave de la Teosofía”, un sumario en breves preguntas y respuestas de un esquema de la teosofía, subrayando sus aplicaciones prácticas. Y luego rápidamente ella continuó con “La Voz del Silencio”, un libro único de instrucción para el aspirante serio.
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Lo dicho anteriormente es meramente para estimular el apetito de los estudiantes que quieran explorar las profundidades de las enseñanzas teosóficas. Y debe recordarse que la llegada de la teosofía en los términos planteados fue un evento mundial, ya que nunca antes en la historia del mundo tal información había sido accesible al público de esa manera tan amplia.
Y otro rasgo único de esta producción es que fue dada directamente por los propios Maestros o generada bajo su supervisión a través de sus discípulos siendo la principal Blavatsky, quien desde la edad de 40 años hasta que murió, dedicó toda su vida a esa labor, lo que implicó un enorme sacrificio en su salud, y por varias razones también en su felicidad.
La historia de cómo escribió su enorme obra es una épica digna de estudio. Y un punto importante para ser tenido en cuenta es que nunca antes la Jerarquía de los Maestros había hecho dicha información directamente accesible, debido a que ningún maestro había escrito algo, y lo que teníamos de sus enseñanzas fue tomado por sus seguidores y publicado después. Pero en el caso de la teosofía, tenemos la literatura producida realmente por ellos y esto en sí mismo la hace única.
Desde el principio algunos erúditos indios se opusieron a la escritura de La Doctrina Secreta (ver la introducción escrita por Boris de Zirkoff el volumen I de los Colleted Writings, p.45-96). Y esto pudo tener resultados kármicos, por ejemplo: La Doctrina Secreta no ha sido traducida a un idioma indio y por lo tanto no es estudiada ahí. Ellos tienen sus brahmanes iniciados, pero estos se encuentran bajo un voto de secreto, por lo que La Doctrina Secreta es poco conocida en Oriente.