¿»EL TORO NO SUFRE» … O ES EL AFICIONADO EL QUE NO SIENTE?

Quienes defienden la tortura y muerte públicas de mamíferos sintientes suelen emplear argumentos sin sustancia que no resisten el más somero análisis. Su intento por revestir un crimen atávico con supuestos valores estéticos se estrella contra la evidencia de que no hay otro soporte para la sangrienta tradición que la mentalidad cainita según la cual la vida de otro ser es propiedad de quien la toma, y no responsabilidad de quien la valora. Considerarnos una… Seguir leyendo