LA RAZÓN POR LA QUE HAY MUCHOS PERIODISTAS, SEGÚN RUDOLF STEINER

En la conferencia que dio el 2 de agosto de 1924, Rudolf Steiner mencionó lo siguiente:
« La papa cuida poco el pulmón y el corazón. Ella llega a la cabeza pero solo como dije, a la cabeza inferior, no a la superior. Entra en la cabeza inferior donde uno piensa y ejerce las facultades críticas. Y por consiguiente se puede ver el motivo por el que en las épocas anteriores había menos periodistas (a parte de que todavía no existía la industria de la impresión).
¡Piensen en la cantidad de pensamientos que se gastan diariamente en este mundo solo para sacar los periódicos!
Y todo eso que se piensa es demasiado y para nada es necesario en absoluto.
¡Y esta desagradable situación se la debemos al nuevo hábito de comer papas!
Porque una persona que come papas está constantemente estimulada a pensar. No puede hacer nada más que pensar»
Entonces estimados lectores, olvídense del incremento de la población, así como del desarrollo tecnológico que permitió que se intensificara de manera espectacular la industria de la comunicación y de la información, porque según Rudolf Steiner el verdadero motivo por el que ahora hay muchos más periodistas que antes es porque ahora los humanos comen papas…
Lo cual, a parte de ser ridículo, también es falso porque la ciencia ha descubierto que la principal energía que necesita el cerebro para funcionar es la glucosa la cual proviene principalmente de comer alimentos ricos en carbohidratos como son las frutas y los cereales. Mientras que las papas contienen sobretodo almidones, los cuales sirven más como una reserva energética.
O sea que el consumo de papas no estimula el pensamiento como lo afirma Rudolf Steiner, sino que por el contrario un exacerbado consumo de papas ralentizaría la capacidad de pensar debido a que los alimentos ricos en almidón producen glucosa muy lentamente.
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Y este es un ejemplo más de a qué punto Rudolf Steiner decía muchos disparates sin ningún conocimiento serio al respecto.

Si mi voz muriera en tierra

En esta obra de 1924 Alberti desarrolla la nostalgia del mar y de su Cádiz natal que tuvo pronto que abandonar para vivir en Madrid.

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

   Llevadla al nivel del mar
y nombardla capitana
de un blanco bajel de guerra.

   ¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Marinero en tierra (1924)

Que corra la luz