Si no perdonas por amor, perdona por egoísmo, por tu propio bienestar” (Dalai Lama)

¿Realmente entendemos lo que significa perdonar? La mayoría de nosotros entendemos el perdón como un acto de generosidad hacia otra persona, olvidando una falta que ha cometido sin guardar rencor ni castigarlo por ello. Pero la mayoría de las veces no sabemos perdonar correctamente, porque aunque lo hagamos de palabra nos sigue circulando el veneno dentro de nosotros. 

Perdonar no es un acto de generosidad hacia otra persona sino que es el acto más generoso que podemos hacer por nosotros mismos.  Me explico: vamos a imaginarnos que nuestra pareja nos ha sido infiel, y por alguna razón la hemos pillado en su mentira. Después de la crisis de aceptación de la noticia vamos a tener que tomar una decisión: podemos abandonar la relación o bien perdonar y seguir hacia delante. Las dos opciones van a ser acertadas siempre y cuando sigamos la que nos dicte el corazón.

Si decidimos poner punto y final a la relación, vamos a decidir si perdonamos o no a la otra persona. Seguramente no va a seguir formando parte de nuestra vida por lo tanto no nos va a costar tanto luchar con nosotros mismos, aunque siempre es recomendable perdonar para soltar.

Me voy a centrar en el supuesto que decidimos dar otra oportunidad a nuestra pareja. En este caso el perdón va a ser esencial en este camino. Cuando decidimos perdonar a la pareja normalmente lo hacemos como un acto de generosidad de nosotros hacia ellos, en el que la mayoría de las veces parece que se van a sentir en deuda con nosotros. Pero realmente este perdón a nosotros no nos sirve porque el veneno aun sigue dentro de nosotros. A la mínima acción de la pareja nos va a hacer saltar las alarmas, rememorar los episodios vividos y que se vuelvan a abrir las heridas del corazón. Si perdonamos de esta manera no vamos a avanzar en el camino porque nos va a provocar una inseguridad que nos hará sentir como si lleváramos unas pesadas cadenas que nos impiden andar. Si decidimos perdonar, lo debemos hacer desde el corazón, pero no por ellos sino por amor a nosotros. Si perdonamos de esta manera nos vamos a liberar de las pesadas cadenas. Si decidimos perdonar lo debemos hacer porque nos queremos a nosotros mismos, porque decidimos apostar por la relación sin mirar hacia atrás.  Porque no queremos cargar más con el dolor, y que cada acción nos haga tambalear por el miedo. Si apostamos, debemos hacerlo al cien por cien, porque no nos merecemos vivir con inseguridades. En este caso perdonar significa que no importa lo que pasó, significa que no importa si la otra persona se arrepiente o no. Perdonar, en este caso, significa tomar una decisión y seguir hacia delante con ella, sin ataduras, sin más dolor… y si no te ves capaz, abandona la relación, pero si no estás decidido a perdonar por tu bienestar, no sigas adelante.

Perdonar por ti te hace libre, te libera de las cadenas, te libera de las comeduras de cabeza, te libera del dolor, te libera de la amargura porque no perdonar acumula odio y rencor… y porque si perdonas de verdad te hará estar más tranquilo. Por lo tanto perdonar realmente es un acto de ida y vuelta porque las dos partes se van a beneficiar.

Perdonar es un acto voluntario, pero si no perdonas por amor hazlo por egoísmo

Namasté


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