Sentir pena y no sentir pena

Sentir pena y no sentir pena

Si en la senda espiritual no erradicamos los sentimientos, sino que tal como nos pide el budismo, los seleccionamos y potenciamos basándonos en los paramitas, lo que ocurrirá, especialmente en los tres yogas posteriores (al primero), es que estos sentimientos se transformarán, se convertirán en algo sutilmente diferente e increiblemente precioso.

Eso ocurre probablemente porque las emociones asociadas (para entender la diferencia entre emociones y sentimientos en este blog, leed aquí) han sido, no cambiadas, pues no pueden serlo, sino seleccionadas, de tal manera que hay emociones (las negativas) que ya no surgen o apenas surgen.

Digo que las emociones no pueden ser cambiadas porque son básicamente química, así que podemos hacer que surjan más o menos o que no surjan pero cuando surgen su “aroma” es siempre el mismo y tiene un impacto básicamente físico (aunque solemos darles un significado mentalmente) inevitable y que se prolonga en el tiempo al menos unos minutos.

Ahora bien ¿qué ocurriría si uno fuera capaz de, por ejemplo, sentir pena (o algo parecido) pero no poder hacer surgir emociones negativas?

Ese “no poder” es debido, por supuesto, a la senda espiritual seguida. No es que un yo “no quiera” o “bloquee” (si es que tal cosa es posible, desde luego no es posible en el yoga de no-dualidad pues no hay un sujeto fuerte que ejerza “su voluntad”), es algo mucho más natural y que ocurre sin dedicación voluntaria a tal cosa, simplemente ocurre. De hecho el camino espirtual budista Mahayana está diseñado con precisión para que tal cosa sea así. Pero claro, se ha de seguir íntegramente, no solo meditar o adquirir prajna, sino alinearse también con los paramitas.

Bien, suponiendo que eso ha ocurrido, nuestra capacidad para sufrir, que es la mera expresión de las emociones negativas en nuestro organismo, ha sido reducida, idealmente tendiendo a cero…

Y ocurre algo milagroso y maravilloso, se sienten sentimientos aparentemente aflictivos como pena o tristeza, desesperanza, compasión, ofensa, pero solo pueden sentirse en base a emociones que no son negativas. Por tanto no generan aflicción.

¿Y qué generan?

No generan gozo, tal como se decía en algún comentario hace unos días, es un error creer en el “gozo-continuo”. Es un objetivo falso porque además ni tan siquiera es recomendable, es solo el espejismo de un palacio de oro visto desde el Samsara.

En el yoga de no-dualidad, ya es casi irrelevante, ese palacio de oro, Cuando hay gozo, hay gozo y cuando no, no lo hay, y es igualmente perfecto.

Entonces ¿no se siente nada? ¿se vuelve uno una roca?

No, el cóctel de emociones generado por esos sentimientos tiene una gran belleza, es como un especie de serena ecuanimidad, una especie de electricidad, de fuerza vital con un toque melancólico, como cuando se mira una foto de tus hijos cuando eran pequeños, con esa mezcla de alegría y melancolía por lo que fue y ya no es, por lo que podría ser y no es. Un pena serena desprovista de todo sufrimiento, sentida como una fuerza energética seria, calma y pacífica, pero no aflictiva, y canalizada hacia el bienestar de los seres sientientes.

Una bella paz energética, respetuosa y contenida, como un recién enamorado en la visita a un amigo enfermo. Discreta y auto-completa, con una expresión externa normalmente muy sutil casi inexistente.

Solo por sentir así, de esta manera, todos esos sentimientos antaño aflictivos, toda la senda espiritual completa ya vale la pena. Y esto es solo un detalle más.

Paramitas: generosidad, honestidad, paciencia, renuncia, sinceridad, perseverancia, determinación, ecuanimidad, amabilidad.

Dejar un comentario so far
Deja un comentario

Deja un comentario

Maestroviejo

El tiempo del despertar … tu conciencia, tu alma, tu mente, tu vida

Somos conciencia

Un grupo de personas queriendo buscar puntos de vista distintos de cómo llevar la vida y enfrentar los problemas nos pusimos a recopilar información para poder compartir nuestras inquietudes y tratar de desenmarañar la vida.