Semillas de amor o semillas de odio

(Imágenes de Bansky)
Hoy estaba leyendo sobre los atentados de Londres y, como tantas otras veces me ha sucedido con noticias similares, se me ha encogido el corazón. Me ha dado por pensar, por preguntarme de dónde sale tanto odio. Y, entonces, he recordado que el odio -igual que el amor- siempre empieza con una pequeña semilla. La cuestión es: ¿en qué momento se plantó esa semilla?, ¿se dio cuenta esa persona de que dicha semilla estaba siendo plantada?
Me ha parecido que era un hilo interesante para indagar. Una de las muchas cosas que me he preguntado es si yo soy realmente consciente de las semillas que planto -o dejo que otros planten- en mi interior. Y, después, si me doy cuenta de cómo, cuándo y cuánto las riego. Cosas que pueden parecer inocuas son el germen de futuras acciones. Pequeños detalles como un “aparentemente” sencillo desahogo, un pensamiento violento o una palabra airada pueden ser semillas de odio. Y no nos damos cuenta de que, al plantarlas en nuestro interior, estamos oscureciendo nuestra casa, nuestro mundo.
Como siempre, al final, la elección es personal. Tú decides qué semillas eliges plantar en tu interior. Toda semilla crece y se convierte en una espiral. De ti depende que sea una espiral de amor o una espiral de odio.

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