Rafa Notario: «Los artistas que lo están rompiendo son latinos»

Tiene swag. Rafa Notario viste gafas negras y alma punk. Entra en el bar a toda velocidad y, detrás del ventanal, la lluvia aprieta. Que truene. Que sucumban todos los pararrayos de la ciudad. Podría inundarse el mundo entero y nadie movería el culo de su asiento mientras estuviera hablando este productor de música.

Pide un café y vamos al lío. Y como estamos en tiempos de selfis y de IG Stories, le pido que haga una panorámica de la música actual. De hoy. De ahora. Duelen ya los tímpanos de tanta nostalgia y tanta vieja gloria.

«Es un momento revolucionario. El foco está cambiando de los países anglosajones a los latinos. Por una cuestión puramente de ciclos. A partir de los 60, la música de raíz afroamericana se convirtió en la música de la juventud de todo el mundo, pero ahora la creatividad, la vanguardia y la innovación están en los países latinos. Creo que sitios como Londres tienen muy poco que decir. Yo crecí mirando a esa ciudad. La veneraba. Entrabas en una tienda de camisas baratas, te encontrabas a Joe Jackson y decías “Dios mío. Me he muerto y estoy en el cielo”. Ibas a comprar unos zapatos y salía Paul Simon. Hace mucho que eso ya no es así. No viene música de Londres ni de Nueva York que te pegue una hostia en la cara y te cambie la vida. Esa música de la que dices “no soy el mismo que el de hace tres minutos, cuando aún no había escuchado esta canción”. Eso ya no pasa. Y con la música latina sí pasa».

Dice Rafa Notario que este giro se debe al péndulo eterno de la historia. «No es que lo latino haya salido de la nada. Tiene mucho de anglosajón, del lenguaje del hip-hop, del rock… Pero los artistas que ahora mismo lo están rompiendo son latinos o están muy influidos por lo latino».

Todo ha cambiado. No solo la geografía de la música, también la forma en la que se habla de ella. Las crónicas de conciertos, las críticas en los periódicos, parecen hoy fantasmas de hemeroteca intentando agarrarse al presente. «La figura del crítico musical está desapareciendo. Se está volviendo inane. Ya no hay periodistas que muevan a las masas. Su lugar lo han ocupado las video reaction: personas de YouTube que reaccionan ante una canción y publican un vídeo hablando de ella. Muchos de estos videotubers tienen 200.000 o 300.000 suscriptores. Los sigue mucha más gente que a ninguna revista de música que yo haya conocido jamás. Es alucinante ver cómo muchos de esos videotubers son raperos negros de Los Ángeles que reaccionan ante vídeos de Kidd Keo y dicen: “Esto es la hostia”. Artistas como Kidd Keo, Rosalía y Bejo están revolucionando el hip-hop. Pero no el hip-hop latino. Están llevando la música a otro nivel. Me parece algo tan impensable como si me llegan a decir que los blues man del Misisipi iban a estar flipando por la forma de tocar el blues de los chavalitos de Alicante. Pues ahí estamos ahora mismo. No creí que viviría para ver cosas así. El problema que ha tenido siempre la música española ha sido salir fuera, competir… y estos están ahí fuera compitiendo con los grandes. Echándole beef [desafiando] a [el rapero canadiense] Drake».

¿A qué artistas actuales destacarías?

A los primeros que hay que destacar, si queremos ser justos, es a PXXR GVNG, porque más que un grupo, es una cooperativa de talentos: Yung Beef, Kaydi Cain, Khaled, Steve Lean… Ellos iniciaron un montón de cosas y fueron el revulsivo que hacía falta.

A Kidd Keo, porque se está comiendo el mundo. Todos hablan de Rosalía, que yo la amo y la tengo en un pedestal, pero este chico, con un vídeo, tiene el doble de visitas que cualquier otro. Y hace poco sacó un vídeo de la canción Dracukeo, que alcanzó diez millones de visionados en solo seis días. Es una canción para hacer la gracia. Como sabe que lo persiguen las feministas radicales, hace un vídeo que es todo culos y se mete con varias chicas en la cama. Cualquiera que tenga un pelo de sentido del humor se da cuenta de que es una gamberrada de chavalito de veintitantos años. Vamos a reírnos todos un poco, por favor.

A Moncho Chavea, que es un genio, y a toda su crew porque son los mentores del trap flamenco. Los destacaría a todos: a Pimp Flaco, Kinder Malo, La Zowi… Yo tengo debilidad por Zowi. Me encanta su actitud. ¿Has visto una foto en la que está embarazada, guapísima, y Yung Beef, de rodillas, le pinta las uñas de los pies? Ole. Te lo digo de verdad.

A Cecilio G, una especie de performer loco… un chico con problemas mentales. A la vez encantador y violento… Todos son muy carismáticos y muy talentosos. Te podría estar diciendo nombres durante una hora… Dellafuente, C. Tangana…

Rafa Notario alarga la a de Tangana para dirigir la conversación hacia este rapero madrileño: «Es una persona que se sale de la norma. No sé si estás enterada de su famoso beef con Yung Beef. Es muy interesante porque muestra cómo están las cosas hoy en el pensamiento del pop. Son dos tipos que están asomándose a donde pasan las cosas de verdad, cada uno desde su perspectiva. Tangana es partidario de aliarse con las grandes fuerzas de las multinacionales para seguir creciendo y Yung Beef piensa que si ya han llegado hasta aquí sin ellos, pueden seguir sin ellos. Como discusión teórica es muy interesante, pero yo creo que por lo que en realidad discutien es por Rosalía».

¿Sí?

Sí. Es que yo soy muy perra para eso. Todos los de los 80… somos cotillas, tía. Es que Yung Beef tiene una canción para Rosalía y en el último beef que han intercambiado, dice: «Me dijiste que no andara jodiendo con la Rosa». Mira, es que esto es el pop, ¿sabes? Y a mí lo que me gusta es el pop. ¿La discusión entre ellos? Interesantísima, para estudiarla en las universidades. ¿Lo que yo creo que pasa entre ellos? Miro la cara de Rosalía, miro la cara de uno, miro la cara de otro y digo… mmm… ¡Pero es que todo esto da color!

Volvamos a la latinización de la música.

Es un invento de un nuevo estilo de música popular que se ha construido en base a lo que los chicos tenían cerca. Lo dicen en sus entrevistas. Lo que oían en el barrio era el flamenco, la música africana, mucha salsa, mucho reguetón, mucho electro latino… Lo que a mí me gusta llamar infrapop: lo que todos los intelectuales, sobre todo de izquierdas, desprecian; lo que llaman «esa mierda de música»; la música para menear el culo, que no tiene más objetivo que «vamos a divertirnos, vamos a acercarnos, vamos a emborracharnos, vamos a pasarlo de puta madre y vamos a no hacer nada de lo que nos dicen». Al infrapop lo odian tradicionalmente. Lo odiaban cuando era blues, cuando era rock and roll, cuando era swing, música disco, bakalao… Siempre lo han odiado.

Antes, en España, la mayoría de los referentes eran anglosajones. Ahora, a las generaciones más jóvenes les flipan los latinos.

Esa es una de las cosas que más me gustan de todo esto. Estamos hablando de artistas muy jóvenes, que tienen en torno a los 25 años. Me parece alucinante que se hayan creado un santoral propio, un panteón de dioses propios que incluye al Cigala, a Manzanita, al Agujetas, a un montón de salseros, a Tego Calderón, a Rubén Blades, a los que verdaderamente han innovado. Los traperos los nombran en las canciones… Y tiene mucha coherencia interna. Todos mencionan al puertorriqueño Héctor Lavoe, a Rumba Tres, a Eskorbuto (es flipante que lo nombren porque fue el único grupo punk que existió en el País Vasco), a gente como GG Allin (el tipo más odiado de América)… Indica un gusto por buscar los personajes únicos, rebeldes, a contracorriente… A mí me hace pensar muchísimo. Y son mis mismos referentes musicales.

Distingamos por géneros, aunque los ritmos estén mezclados. ¿Cómo describes el reguetón?

Es cojonudo para que la gente mueva el culo. Tiene mucho que ver con el dancehall jamaicano, con lo que se llamaba antes raggamuffin latino. Yo lo llevo escuchando mucho tiempo. Lo ponían en [la sala de música] el Revólver y a la gente le encantaba. Es un ritmo de tango africano muy básico que te encuentras en muchos sitios y lo que tiene es que es para bailar. Ni más ni menos. Y es muy fácil mezclar con otras cosas. Es un ritmo muy quedón, muy bailón, que le puedes poner la letra que quieras.

El rap latino.

Yo escucho rap desde finales de los 80. Ese rap que salió de aquella discoteca de Torrejón de Ardoz a la vez que llegaba el de Puerto Rico. Luego vino el rap mexicano, con Molotov, Machete y todos estos… Iba muy rápido y ha creado un star system propio. Gente como La Mala [Rodríguez] son estrellas globales y nos estamos enterando ahora. El último vídeo de Nach con Residente tiene más de 10 millones de visitas…. El rap sigue teniendo mutaciones muy peligrosas de escuchar, y a la vez muy interesantes: el narcorrap que se hace en México, por ejemplo. Es meterse en terrenos un tanto farragosos, pero si te gusta la música popular como reflejo de la sociedad… ¿Quieres saber lo que pasa en México? Escucha narcorrap, que es como la radio, pero mejor. Cuenta lo que no cuenta ningún medio de comunicación. Y al día.

El trap.

Es lo mejor que hay en estos momentos. Se sigue llamando trap como en 1980 se seguía llamando punk a música que no tenía nada que ver con él. Lo llamamos trap a falta de mejor nombre. Surgió en Atlanta a finales de los 90 y es como un subgénero del rap, que deriva del gangsta rap y que tiene una temática y un estilo muy definidos. Habla de maleanteo, del tráfico de drogas, de la vida del dealer… y tiene una manera de producir muy concreta: con las [cajas de ritmos] 808, los ad-libs…

Eso llega a España, llega en plena crisis y, por algún motivo que no alcanzo a comprender, muta. Pero muta de cien mil maneras diferentes. Los chavales de aquí empiezan a meterles lo que se les pasa por la puta cabeza. Desde bachata a bakalao, a flamenco, a rumba… Y a la vez comienzan a inventarse una jerga en la que expresarse.

Lo que están haciendo estos chicos ahora de trap canónico ya no tiene nada. No es evolución; es mutación. Y van a toda hostia. Además, con un rollo de competitividad brutal entre ellos y eso hace que mejoren muy rápido. Tienen este rollo de competitividad artística que tenían las vanguardias. Es muy excitante ver todo esto. La etiqueta del trap se me ha quedado muy pequeña para lo que estoy viendo. Están descubriendo mundos.

Las letras de esta música están llenas de espiritualidad.

Esto, aparte de una revolución musical, es un cambio de paradigma espiritual e ideológico, y se manifiesta en las letras. Representa el corte absoluto con el pensamiento que se aceptaba en el pop un poco de izquierdas y contra el capitalismo. No, no, no. Esto no es así. Ellos dicen que Cristiano Ronaldo los representa. A ellos lo que les gusta es el tipo que es capaz de triunfar por sí solo en el mundo tal y como es. Nada de colectividades. Esto no va de todos estamos juntos en esto. No, no. Va de yo contra el puto mundo y gano. Esto es lo que dicen todos. Yo y los míos. Pero los míos. No vamos todos unidos de la mano. Tangana es muy explícito. En una canción cuenta que en la época de los hippies, el trabajo estaba mal visto. Esto ya no es así. Hacer negocios es un arte. Y es por una de las cosas que los admiro: están convirtiendo el negocio en otra cosa. O, por lo menos, intentándolo.

En muchas canciones mezclan la droga con Dios. Hay religiosidad…

Yo creo que hasta ahora la corriente imperante era el materialismo. Todos hemos llegado a asimilarlo hasta a nivel celular. Que no hay Dios, que no hay trascendencia… Eso lo que te deja es un panorama bastante desolador. Entonces ¿para qué nada si no hay Dios, ni trascendencia, ni consecuencias? Somos un microbio en un pedazo de barro cósmico, flotando sin sentido en un universo que tampoco tiene sentido. Necesitamos algo que nos justifique y lo encontramos en las canciones, en Dios, en la santa muerte si quieres… Pero necesitamos algo donde engancharnos porque nos han dejado sin nada.

Rafa Notario marca un punto final. Pero no deja espacio al silencio. Al momento arranca con otra frase, con otra idea, con un gran ímpetu. «Esta música es pura tripa. Lo que me conmueve de estos chicos es que son jodidamente de verdad. Para lo bueno y para lo malo y para lo regular. Muchas veces oyes una canción y dices “qué mierda”. La oyes dos veces, tres veces… y a la quinta dices “pero si es una puta genialidad”. No es que me pase a mí. Lo tengo comprobado. Le pasa a todo el mundo. Y luego tiene algo que es adictivo. Profundamente adictivo. Aunque también están los que reaccionan como los fans de Pink Floyd ante los Sex Pistols: “¡Eeesta mierda!”».

Rafa Notario, en 1966, con la misma actitud que hoy

Tu sello, Youkali Music, ha lanzado un disco de «flamenco cool». Dices que está pasando algo muy grande en el flamenco.

Es puro big bang, puro amor, pura maldad y puro de todo. Es lo mejor que tenemos en este país y lo mejor que vamos a tener nunca. Lo bueno que tiene el flamenco, a diferencia del blues, es que ha seguido vivo en las calles porque ha habido un montón de gente que ha hecho lo que le ha salido de las narices con el flamenco. En todo momento.

Yo ahora estoy encantado con el Niño de Elche, con Rosalia, con el movimiento de jazzeros que está cambiando el flamenco de arriba abajo. Que la gente se siga pegando por el flamenco. La que se lía siempre con el Niño de Elche. Dice cosas que escuecen mucho, pero es situacionismo, es vanguardia, es performance. La Rosalía: “¿Pero es flamenco o no es flamenco?”. La gente gritando en las redes… Es genial. Por el blues ya no se pega nadie.

Esto es algo que todos los innovadores tienen que soportar. Todos los que han llegado haciendo algo nuevo han tenido que buscar su sitio. Le pasó a Camarón… Yo soy de familia flamenca. A mi madre y a mi padre no les gustaba Camarón. Mi padre era marianista y mi madre, caracolera. Camarón, para ellos, era un gritador. Lo que yo te diga. Y cuando salió La leyenda del tiempo había que oírlos. Y de Morente no te digo nada: cómo lo han puesto siempre. Y a los Ketama. A los Amador, ni te cuento.

A mí el último disco del Niño [de Elche] me parece fascinante porque mezcla el flamenco, con mucha inteligencia y mucho arte, con cosas que parecían imposibles. Estamos acostumbrados a oír flamenco blues, flamenco rock, flamenco bossa nova… pero a nadie se le había ocurrido mezclarlo con vanguardia, con Throbbing Gristle, con electrónica, con performance, con brutalismo… Y todo esto, a lo tonto, lo hace el Niño, que viene del flamenco puro. Y de pronto hizo así, catapún, y empezó a hacer lo que hace y lo que dice.

A Rafa Notario, ahora, le golpean unas ideas con otras. Empieza una frase… Viene otra y pisa la anterior… Se impone esta:

«Hace mucho tiempo que quiero escribir un libro sobre el punk flamenco. Para mí el punk fue un movimiento de vanguardia. Pero creo que llegó antes al flamenco que al rock. Es muy fácil de documentar: se produjo en tres ciudades. La rumba nace en Barcelona y, al principio, fue un movimiento super mal visto (decían que era la prostitución del flamenco). Llega a Madrid y se convierte en la rumba canalla que incorpora las letras de la delincuencia, la heroína y el famoso sonido Caño Roto. Las Grecas, Los Chunguitos, Los Chichos cantando “seguiré luchando por los míos, seguiré robando si es preciso” delante de 50.000 personas en Vallecas. En Sevilla, con la psicodelia y con unos personajes más grandes que la vida: Bambino y Paco [de Lucía] y Jose [Camarón].

Y si a Rosalía no la quieren ver como una innovadora del flamenco, que la vean como una innovadora del rhythm and blues contemporáneo, porque lo que está haciendo es inventar un nuevo género de R&B. Ella y el Guincho. En vez de hacer el disco estándar, ella se coge un guitarrista que no sabe nada de flamenco, que viene del rock, y se busca los palos más viejos posibles y sale con una cosa que no entiende nadie.

Y eso funciona porque en los estudios uno y uno no son dos. Tú juntas una voz como la de Rosalía con una guitarra llena de adornos y de falsetas y, a lo mejor, le dejas la voz pequeñita. Pero le pones una guitarra borrica, rasposa, muy tosca y su voz se convierte en la de un ángel. Pasa cuando una persona como Rosalía toma esa decisión artística y resulta que es una pedazo de decisión artística.

A Rosalía la tratan especialmente mal y uno se pregunta: ¿pero cómo es posible? Porque, aparte de su talento artístico, es pura inteligencia. Y está rompiendo con una serie de estereotipos que ya dan asco. La atacan porque en uno de sus vídeos salen dos niños de la escuela taurina. Es que ese tipo de reacciones está alentando a la ultraderecha. Es que no es tolerable que te llamen hija de puta porque sacas a un niño así. Es como la neolengua: el Ministerio del Amor, el Ministerio de la Verdad… Es un fascismo de izquierdas. Vamos a controlar las letras de las canciones… No puede ser…

La jerga juvenil actual está pillando muchas palabras del trap. Es lo mismo que ocurrió en los años 70: muchos modernos del pop se apropiaron del lenguaje de la rumba.

Sí, sí. Dice Yung Beef en un verso de El Papasito Bars: “No me compare a violadores, compárame a Los Chunguitos, me escuchan y dan ganas de darse un pico”. Lo dicen claramente; con lo que rompen es con los raperos anteriores. PXXR GVNG tiene una canción, Cigala, que diría que arranca con todo esto. Habla de lo que tiene en la cabeza un español de clase trabajadora sobre el éxito y el dinero.

Las letras de las canciones son el reflejo más fiel de una época. Tienen pulso y sinceridad. Son mucho más sensoriales que otros documentos históricos. Y tú entiendes el mundo a través de la música… ¿Qué ves?

La música te explica cuál es el espíritu de cada época. Si quieres saber lo que pasa en la calle en 2018, tienes que escuchar la música de la calle. Ahora mismo es el reguetón, es el trap, es el rap latino… Lamentablemente no es Ismael Serrano ni Juan Perro. Esta gente vive en su torre de marfil pensando en la propia pelusa de su propio ombligo y no pisan la calle, ni una verbena, ni han estado en su vida en un partido de fútbol. Y creen que saben lo que piensa la gente. Pues, chicos, tengo noticias para vosotros: “No tenéis ni puta idea”».

RAFA NOTARIO. Así se define él en unas líneas:

«Empecé en esto de la música a finales de los 70, creo, haciendo los sacrificios humanos en los conciertos de Los Iniciados (sacrificábamos a otro amigo). También coloreaba a mano los primeros discos del Aviador Dro y del sello DRO en casa de Servando Carballar, y participaba en un par de proyectos tecnopunk paralelos al Aviador Dro: Los Ángeles Caídos y Lunes de Hierro. Y llegaron a alcanzar cierto nombre, sobre todo por la manía que teníamos de pegarnos en escena.

Debuté junto a Servando en La Fábrica Magnética, el sello fundado en 1988, cuando Warner compró DRO. Además de El Aviador Dro, editamos discos de Seguridad Social, Los Del-Tonos, Las Ruedas, Domingo y los Cítricos, Los Surfin’ bichos (a los que tuve el honor de producir su primer EP) y un montón más.

En 1991 entré a trabajar en la multinacional BMG Ariola y, desde entonces, he pasado por los departamentos de marketing y promoción de varias multinacionales (EMI y Universal, fundamentalmente). Ahí proyecté y ejecuté campañas para Camarón, Queen, Pet Shop Boys, Brian Adams, Van Morrison, Kraftwerk, Enrique Iglesias, Marta Sánchez, Ketama, Vanessa Paradis, Malú….

En mitad de la Gran Crisis, y justo después del derrumbe generalizado de la industria musical, iniciamos el proyecto Youkali Music. Es un sello independiente especializado en Jazz sin barreras estilísticas y en músicas alternativas “aledañas”, de esas que a menudo se quedan fuera del radar de los medios, aunque tengan una calidad a menudo asombrosa y un público que las sigue. En ello seguimos…».

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