Problemas de memoria: sus 3 tipos y las posibles causas

La memoria es probablemente una de las capacidades de tipo cognitivo que más relevancia tienen a la hora de organizar nuestra vida.

La capacidad de recordar nuestra historia e identidad, de conservar nuestras vivencias y de mantener en la mente lo que acabamos de hacer o lo que tenemos que hacer son elementos que se derivan en gran medida de diferentes tipos de memoria, siendo el deterioro de esta capacidad motivo de preocupación para la mayoría de personas.

El motivo de ello es, en muchos casos, la asociación de la pérdida de memoria con la neurodegeneración propia del Alzheimer y otras demencias. Pero aunque sí que aparecen déficits y alteraciones de memoria en muchas de estas enfermedades, los problemas de memoria no se limitan únicamente a enfermedades neurodegenerativas.

En este artículo vamos a analizar qué consideramos problemas de memoria y algunos de los distintos contextos o situaciones en que pueden aparecer.

¿Qué es un problema de memoria y cuándo puede aparecer?

Cuando decimos que alguien o que nosotros mismos tenemos un problema de memoria, generalmente estamos haciendo referencia a que hemos vivido alguna (generalmente varias) situación en la que se ha producido el olvido de información que previamente hemos aprendido y/o que debíamos recordar o haber recordado.

Esta falta de recuerdos puede ser vivida de diferentes maneras, y en algunos casos podrían estar indicando la presencia de alguna dificultad importante. Concretamente, la cada vez mayor preocupación respecto a las demencias como el Alzheimer hace que a menudo estos fallos generen un elevado nivel de angustia y visitas al médico y al neuropsicólogo.

Comprobar los posibles motivos de estos fallos es más que recomendable y especialmente a partir de determinadas edades pero también hemos de tener en cuenta que son muchos los factores que pueden provocar problemas de memoria a lo largo de la vida, muchos de ellos normales y no patológicos per se. Sin embargo cuando los problemas de memoria son habituales y repetitivos se hace altamente recomendable acudir a un profesional para valorar la presencia de dificultades serias.

Tampoco debemos identificar inmediatamente problemas de memoria con edad avanzada: los jóvenes y adultos también pueden padecer por diferentes motivos distintos fallos sea de manera puntual como con cierta frecuencia.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el hecho de que si bien el problema que suele preocuparnos suele darse en el recuerdo o evocación, de hecho la memoria es un proceso que no se limita solo a ese momento: que un recuerdo pase a serlo requiere que una información sea en primer lugar captada, codificada, procesada, retenida y finalmente recuperada. Así pues, un problema de memoria en realidad podría ocurrir en cualquiera de estos momentos, pudiendo asimismo suceder que aparezca alguna interferencia que dificulte el posterior recuerdo.

Confusión con otros problemas psicológicos

Los problemas de memoria son a menudo confundidos o identificados con la presencia de problemáticas en otras habilidades y capacidades mentales. No se trata de una equivocación que resulte extraña, puesto que lo cierto es que una gran cantidad de capacidades mentales están vinculadas a la memoria.

Probablemente una de las confusiones más frecuentes se de entre problemas de memoria y problemas de atención.

Y es que a menudo los problemas de atención dificultan o incluso impiden que se grabe la información de manera correcta, afectando a la captación y el procesamiento de la información a memorizar, lo que en pruebas de recuerdo posterior podría llegar a interpretarse como un problema de memoria. Ello ocurre tanto ante dificultades de atención existentes como en situaciones en que se demanda una atención simultánea a diferentes estímulos.

Tipos de problemas de memoria

Existen muchos tipos de memoria y muchas afectaciones que pueden aparecer en esta capacidad. A modo de resumen, vamos a hacer mención a algunos de los más conocidos.

1. Amnesia

Se define como amnesia a la incapacidad de recordar vivencias pasadas en el caso de la amnesia retrógrada o como la incapacidad de codificar y almacenar en la memoria nueva información en el caso de la anterógrada, derivadas de la presencia de una lesión cerebral (como el síndrome amnésico) o bien por causas emocionales o psicológicas (en el caso de la amnesia disociativa).

La amnesia puede ser transitoria o permanente, dependiendo de cada caso, y incluir o influir en un período de tiempo mayor o menor.

2. Paramnesias y parapraxias

Se entienden por paramnesias a aquellos problemas de memoria caracterizados por la presencia de distorsiones o incorporaciones de elementos falsos en el recuerdo o asociados a una temporalidad errónea. No es que el sujeto no recuerde, sino que dichos recuerdos están alterados.

Por otro lado las parapraxias se entienden como errores de memoria propios de sujetos sanos y que suelen basarse en el olvido de detalles o dificultades en la producción de un recuerdo que sabemos está presente.

Dentro de estos grupos encontramos problemas de recuerdo como la confabulación (introducir elementos para rellenar recuerdos, de manera inconsciente), el fenómeno de la punta de la lengua (cuando no sale una palabra que en el fondo sabemos que sabemos), las lagunas temporales o la pérdida de detalles debido a la automatización de tareas conocidas.

También pueden verse problemas de reconocimiento como los archiconocidos “deja vu” (vivir por primer vez algo aunque tenemos la sensación de haberlo vivido antes) y “jamais vu” (lo contrario) o la criptoamnesia (creer que un recuerdo no es tal sino algo que sucede ahora por primera vez).

3. Hipermnesias

Rara vez identificamos el hecho de recordar demasiado, pero lo cierto es que para algunas personas puede llegar a serlo. Es lo que ocurre con los flashes experimentados ante el consumo de algunas drogas, en el trastorno por estrés postraumático o en condiciones psicopatológicas como la paranoia o la ecmnesia (en que se cree estar viviendo en el pasado.

Causas y situaciones en las que se dan

Son múltiples las posibles causas, contextos y situaciones que pueden vincularse a la aparición de un problema de memoria. Entre ellas podemos encontrar de forma destacada algunos que son de hecho normativos y otros que se derivan de algún tipo de patología o situación adquirida.

1. Interferencias en el proceso de memorización

Nuestros conocimientos se ven influidos por los sucesos y aprendizajes que vamos recibiendo a lo largo del tiempo. Uno de los posibles motivos por los cuales puede aparecer un problema de memoria que no tiene porqué implicar patología es la interferencia generada por lo aprendido antes o después del suceso a recordar.

Ello resulta más sencillo de entender con un ejemplo: si yo me aprendo un número de teléfono en un momento dado y un poco antes o un poco después hemos aprendido otro, es probable que nos olvidemos de alguno de los números o que los confundamos.

2. Falta de sueño y/o nutrición

El cansancio y la fatiga son aspectos que pueden perjudicar severamente nuestras capacidades mentales. El sueño en general se encuentra asociado a la recuperación del organismo y el sistema nervioso.

El sueño REM se asocia a la consolidación en la memoria de los recuerdos. La privación de sueño perjudica en general a los procesos mentales superiores, incluyendo especialmente la memoria. Además, también la atención y concentración necesarias para detectar, captar y procesar la información se verán perjudicadas si no dormimos lo suficiente.

3. Estrés y ansiedad

Tener que hacer muchas cosas al mismo tiempo, estar agitado o nervioso o padecer ansiedad o burnout pueden ser también otros motivos para que aparezcan problemas de memoria.

Si bien son especialmente evidentes en el caso de la memoria prospectiva (hacia el futuro, es decir recordar que hay que hacer determinada cosa), también pueden aparecer fallos, bloqueos u olvidos de vivencias concretas en el pasado o la dificultad de grabar nueva información.

Gran parte de estos problemas de memoria se vinculan a problemas atencionales, estando el sujeto concentrado y sumergido en la angustia o situación estresante.

4. Problemas de salud

La memoria también se ve afectada por diferentes enfermedades físicas. Por ejemplo, los problemas respiratorios pueden provocar que llegue menos sangre al cerebro, algo que tiene afectación directa sobre su funcionamiento y en determinadas áreas puede afectar a la capacidad de recordar.

También problemas y enfermedades como la anemia, la diabetes, la pérdida excesiva de sangre o la falta de vitaminas y otros nutrientes pueden generar problemas de memoria. Lo mismo puede decirse de la presencia de tumoraciones que afecten o presionen determinadas áreas cerebrales.

5. Drogas y efectos secundarios de algunos fármacos

El consumo de alcohol y diferentes drogas también se ha visto asociado a la aparición de problemas de memoria, bloqueos y otras problemáticas diversas. En algunos casos pueden aparecer trastornos como el síndrome de Korsakoff, en que la memoria se ve severamente afectada.

Asimismo, algunos fármacos también pueden generar problemas de memoria como efecto secundario, como algunos psicofármacos (si bien otros medicamentos también se asocian a ello). En el caso de que aparezcan déficits de memoria puede ser posible buscar un fármaco análogo para evitar este efecto, o valorar los pros y contras de mantener el tratamiento.

6. Depresión y otros trastornos del estado del ánimo

La depresión también puede generar problemas de memoria, basados entre otros factores en el enlentecimiento mental que puede conllevar, la rumiación y los problemas de concentración que pueden estar asociados a este diagnóstico. No es extraño que aparezcan bloqueos, fallos de evocación derivados de falta de atención o sesgo hacia el recuerdo de eventos negativos.

7. Envejecimiento normativo

Todos sabemos que la mayoría de personas, con el paso de los años, perdemos facultades. Nos hacemos más lentos, tenemos más problemas de movilidad y necesitamos más tiempo para razonar.

Con la memoria ocurre lo mismo: por norma general (si bien no siempre) la mayoría de nosotros perdemos capacidad para aprender nuevas cosas y resulta más sencillo que aparezcan despistes y olvidos. Ello se debe al envejecimiento de las neuronas, siendo habitual que regiones del encéfalo como el hipocampo se reduzca o que el nivel de sangre en ellas se reduzca.

Todo ello hace que podamos decir que cierta pérdida de memoria es esperable, si bien hay que vigilar el nivel de pérdida, si genera disfuncionalidades o si se percibe una disminución evidente con respecto a momentos previos.

8. Daño cerebral adquirido: traumatismo craneoencefálico y accidentes cerebrovasculares

Accidentes de tráfico o diferentes tipos de golpes en la cabeza también pueden generar problemas de memoria, en forma de amnesia sea anterógrada (grabar nueva información) o retrógrada (de los conocimientos o vivencias previas). Ello puede ocurrir a cualquier edad.

Del mismo modo, accidentes cerebrovasculares (sean hemorrágicos o isquémicos) pueden afectar a áreas cerebrales vinculadas a la memoria, como por ejemplo el hipocampo. De hecho, en algunos casos puede acabar surgiendo una demencia vascular derivada de la presentación de infartos cerebrales, la cual dependiendo de las zonas afectadas puede provocar alteraciones en la memoria.

9. Procesos de deterioro cognitivo y demencia

Si bien hemos iniciado este artículo haciendo ver que no todo problema de memoria implica demencia, no podemos dejar de mencionar este tipo de trastorno junto al deterioro cognitivo leve y el deterioro que surge en otros trastornos mentales como una de las causas de problemas de memoria.

En el caso de las demencias, estos problemas de memoria van a tender en la mayor parte de casos a acentuarse y agravarse con el paso del tiempo debido a la neurodegeneración.

Referencias bibliográficas:

  • Santos, J.L. (2012). Psicopatología. Manual CEDE de Preparación PIR, 01. CEDE. Madrid.

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