Problemas comunes al cambiar pañales: ¿con cuál te identificas?

Tener un bebé es, sin duda, una experiencia maravillosa. Sin embargo, la hora de cambiar el pañal puede ser algo no tan agradable y un tanto complicado, sobre todo para las mamás primerizas, que no saben bien cómo hacerlo.

Si este es tu caso y has tenido complicaciones al realizar el cambio de pañales de tu bebé, no te preocupes: no estás sola y todas las nuevas mamás han pasado por ese mismo proceso. Estas son algunas de las dificultades más comunes que las madres deben enfrentar las primeras veces que se enfrentan a un pañal sucio:

 

Sorpresas no deseadas al cambiarlo

Algo muy común es que al momento de cambiarlo, el bebé decida hacer pipí o popó mientras lo sostienes y termine por ensuciar tanto el pañal limpio como la superficie donde lo cambias, e incluso a ti. En esos casos, lo único que hay que hacer es armarse de paciencia y recordar que el amor por tu bebé es más grande que el desastre que pueda ocasionar un cambio de pañal.

 

Quedarse sin los productos básicos

Mientras que las mamás experimentadas suelen ser las más precavidas y siempre tienen todo lo necesario para el cuidado de su pequeño, es muy normal que a las mamis novatas se les olvide comprar algo cuando ya queda poco de ese producto. Así, en cualquier momento el bebé puede quedarse sin pañales, sin toallitas limpiadoras, sin pomada contra las rozaduras. 

Antes de entrar en pánico, si lo que se terminó son los pañales, puedes dejar al bebé en su cuna y proteger la superficie con una toalla, en caso de que ocurra un accidente mientras consigues pañales. Para sustituir la pomada antirrozaduras, puedes ponerle un poco de gel de aloe vera. Y en lugar de las toallitas húmedas, usa un lienzo de algodón humedecido en la siguiente solución (esta también es una alternativa ecológica para sustituir definitivamente las toallitas desechables): 

Solución antibacterial con aloe vera

  • 1/2 taza de agua purificada
  • 1/2 taza de gel de aloe vera
  • 1 gota de aceite esencial de árbol de té
  • 1 gota de aceite esencial de lavanda
  • 1/2 cucharada de aceite de coco
  • 1/2 cucharada de aceite de caléndula o manzanilla
  • 1/2 cucharada de vinagre de manzana 

 

El bebé se mueve mucho

Conforme crecen y empiezan a ser más conscientes de su cuerpo y de los movimientos que pueden realizar, los bebés se mueven más y más, lo que puede complicar el proceso de cambiado. Ante todo, debes tener paciencia y poco a poco acostumbrar al bebé a mantenerse lo más quieto posible mientras le colocas el pañal, o bien, pedir ayuda a quien esté cerca en ese momento para que sea más fácil sostenerlo. Con el tiempo y con práctica podrás hacerlo cada vez mejor y con mayor facilidad, a pesar de que tengas un pequeño muy inquieto.

 

La “explosión” inesperada

A veces, la consistencia y cantidad de las heces de tu bebé ocasiona que escapen del pañal a través de las piernas o hacia la espalda. Es algo que ninguna mamá desearía tener que enfrentar, pero que sucede y requiere un cambio completo de ropa, así como una serie de maniobras para evitar que el desastre llegue al cambiador o a cualquier otro lugar. En lugar de ver lo negativo de esto, puedes aprovechar el momento para darle al bebé un baño relajante y así darle un giro positivo a la situación.

 

No para de llorar

Hay bebés a los que definitivamente no les gusta la hora del cambio de pañal y el momento se convierte en un llanto interminable. Si es el caso de tu pequeño, prueba con ponerle música relajante y unas gotas de aceite esencial de lavanda en el difusor para ayudarlo a relajarse y de paso, para relajarte tú también.

 

La primera rozadura

Además de que será doloroso para ti ver por primera vez la piel enrojecida de tu bebé a causa de la rozadura que provoca el uso del pañal, para él será muy incómodo y molesto por el ardor que le ocasiona esa lesión en la piel.

Mantén la calma y ayuda a que tu pequeño se sienta mejor al colocar una pomada especial para las rozaduras, la cual contiene óxido de zinc, que ayuda a aliviar el dolor y protege la piel. Si prefieres opciones naturales, coloca gel de aloe vera en la zona afectada, o bien, un poco de leche materna, ya que ambos ayudan a reducir la inflamación y a sentir alivio del ardor. 

Ten presente que nadie nace con los conocimientos que se necesitan para ser madre, pues es algo que se aprende sobre la marcha y cuyas habilidades se desarrollan mediante la práctica. Así que ve a tu ritmo, aprende de las necesidades de tu bebé y toma sólo aquellos consejos que apliquen para la dinámica que se crea entre ustedes.

Y recuerda que no tienes por qué ser una mamá perfecta (nadie lo es), sino dar lo mejor de ti a tu bebé, tratarlo con amor y darle la educación necesaria para que se convierta en un ser humano valioso. 

Con información de Romper

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