Preámbulos

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«Cuando emprendas el viaje
hacia Itaca, pide que tu camino
sea largo»

Konstandinos Kavafis

El viajero apasionado sabe que lo importante es el camino y no el lugar adonde va. Lo mismo sucede con todo lo que vivimos. Puesto que no podemos retener el momento, al placer suele seguirle el vacío. Por eso es tan importante prolongar la experiencia y saborearla plenamente en su momento.

Las personas que corren siempre detrás de un objetivo no suelen disfrutar las cosas. Tan pronto como alcanzan algo, dado que no encuentran satisfacción, se lanzan a otra meta a cualquier precio, la cual tampoco bastará y les llevará a una tercera. Ésta es una buena política si uno quiere ser infeliz.

La felicidad consiste precisamente en no postergarla. Por lo tanto, hay que dar más importancia a los preámbulos que al objetivo. Si, por ejemplo, has organizado una cena con amigos, pide que alguno de ellos venga a ayudarte y diviértete con la preparación de la comida, las pausas y la conversación. Pon entusiasmo a aquello que estés haciendo y la tarea te resultará más liviana.

El acto sexual es el ejemplo por antonomasia. Los preámbulos -el desvertirse, las caricias, la mutua estimulación- a menudo son más excitantes que el orgasmo en sí, por lo que cuanto más se alargan, mayor es el placer.

El viaje empieza desde el mismo momento en que piensas en él.

Paseo entre olivos


Piensa en los preámbulos de tu rutina (el despertar, la ducha, el desayuno, el camino al trabajo, la vuelta a casa…) y en cómo puedes sacar partido de ellos.


Para saber más

* Janwillem van de Wetering. Afterzen. La Liebre de Marzo, 2000.
* Jiddu Krishnamurti. Vivir de instante e instante. Integral, 1999.

… 

Transcribiendo este capítulo, en el momento en que he llegado a la parte del ejemplo de la cena con amigos, ha venido a mi memoria con gran fuerza unos días que pasamos con unos amigos. Recuerdo estar en la cocina charlando, no recuerdo de qué, mientras hacíamos un bizcocho. El tiempo en el horno lo utilizamos para cosas banales mientras seguíamos charlando. Algo tan sumamente sencillo como como esto y se quedó grabado en mi corazón y mi mente… ¡Esos pequeños grandes momentos que nos aportan tanto!.

¡Sacad el jugo a cada momento de vuestro camino sin importar cuándo llegaréis al final!.

¡Feliz Fin de Semana!.

Namaste.

Nota: Capítulo sacado del libro «99 maneras de ser FELIZ y 99 recetas budistas para vivir con plenitud» de Gottfried Kerstin.

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