¿Por qué es tan difícil hablar de sexo?

El sexo es un aspecto importante en la vida de las personas. Estamos rodeados de elementos que nos lo recuerdan constantemente: anuncios, música, series, películas, revistas… Sin embargo, en contra de lo que pudiera esperarse, hablar de sexo sigue siendo muy complicado para la mayoría de nosotros.

A pesar de todos los avances sociales que se han producido en las últimas décadas, el sexo tiene cierto aire de tabú. Ya sea con nuestras parejas, amigos o familiares, abrirnos a otras personas y hablar sobre este tema puede hacernos sentir muy incómodos.

La explicación más sencilla a esto es que, muchas veces, al hablar de sexo estamos compartiendo aspectos muy íntimos de nuestro ser, elementos aún censurados o incómodos para la sociedad. Y esto, lógicamente, genera reticencia.

Motivos por los que nos cuesta hablar de sexo

A continuación examinamos las principales razones por las que comunicarnos con otras personas sobre este tema es tan complicado.

El objetivo es ser capaz de hablar de forma más abierta sobre sexo, cuando realmente se quiera hacerlo. Algunos de dichos motivos son:

1- Miedo a ser distinto

Para muchas personas, el principal motivo por el que es difícil hablar de sexo es porque mantienen ciertas ideas irracionales sobre el mismo. La más común es que creen que si expresan lo que piensan sobre el tema, los demás van a juzgarles o rechazarles.

Esta idea parte del mito de que solo hay una manera correcta de disfrutar la sexualidad; debido a ciertas presiones sociales, pensamos que tenemos que mantener relaciones sexuales de una forma concreta impuesta socialmente. 

Todo lo que se salga de la práctica sexual aceptada es erróneo o raro. Sin embargo, la realidad es que hay tantas maneras de disfrutar del sexo como personas que lo practican. Por tanto, realmente no existe una sola forma de expresar nuestra sexualidad.

Pareja hablando sobre su pareja sin ceder

La mayoría de nosotros hemos sentido en alguna ocasión que somos diferentes a los demás en algunas cuestiones sexuales. Aunque algunas personas realicen prácticas menos habituales, ningún acto que implique sexo consentido entre dos adultos tiene que ser negativo de base.

Por eso, lo primero que debemos hacer para hablar de sexo cómodamente es aceptar aquello que nos hace distintos; por lo general, si somos capaces de abrirnos, nos sentiremos más liberados y satisfechos gracias a poder expresar nuestros pensamientos y sentimientos.

2- Miedo al rechazo

Este problema es uno de los que más nos impide hablar de sexo con nuestra pareja: mantener relaciones con otra persona nos puede hacer sentir muy vulnerables. En general, nos preocupa especialmente que nos rechacen cuando nos encontramos en una situación sexual.

Este miedo puede provocar que no expresemos delante de nuestra pareja lo que nos gusta o nos apetece hacer. Y el problema de actuar así es evidente: si no le decimos al otro lo que queremos, es prácticamente imposible que terminemos satisfechos con la relación sexual.

Por eso, si queremos disfrutar plenamente del sexo, tendremos que aprender a abrirnos a la persona con la que vayamos tener el encuentro y sincerarte respecto a nuestros gustos, preferencias y expectativas.

Por otro lado, el nivel de vulnerabilidad que la situación sexual trae consigo puede resultar muy incómodo para algunas personas. A este respecto, como consejo práctico, se puede avanzar poco a poco en el proceso que finalmente lleve al contacto sexual.

Por ejemplo, se puede comenzar por expresar un deseo sobre el que aún no se haya hablado con la pareja, pero que no dé mucho reparo compartir. Así, si se percibe una reacción positiva, se cultivará la confianza necesaria para expresarnos cada vez más.

En este sentido, hablar de sexo con la otra persona puede servir como una manera de generar más confianza entre los integrantes de la pareja, de manera que esta apertura a la temática sexual cumpliría una doble función.

3- Creer que no debería hacer falta hablar del tema

Por último, algunas personas consideran que hablar de sexo es innecesario. Esta creencia irracional nos lleva a pensar que todos tendríamos que saber de forma innata lo que le gusta a nuestra pareja y, por tanto, tememos que preguntar pueda ser considerado como un indicio de que no hemos estado a la altura.

Esta manera de pensar es tan dañina como falsa. La realidad es que el placer sexual es muy complejo y que cada persona es un mundo. Es imposible saber de antemano qué hace disfrutar a cada individuo.

Por lo tanto, comunicarnos con nuestra pareja es esencial para disfrutar plenamente de nuestros encuentros. Solo así se puede llegar al conocimiento de lo que la otra persona desea y espera. Esto, por supuesto, debe ser un esfuerzo mutuo: ni nosotros podemos conocer completamente los gustos de la otra persona sin preguntar, ni esta debería tener que adivinar los nuestros.

Amigos hablando

En este sentido, hasta que no seas capaz de hablar de sexo abiertamente con tu pareja, será muy complicado que los dos os encontréis plenamente a gusto a nivel sexual, ya que cada cual mantendrá una creencia errónea respecto al otro que le llevará a actuar desajustadamente.

Ahora que conoces lo negativo de no poder expresarte libremente y no compartir tus dudas e inquietudes sexuales, te animamos a librarte de tus complejos y ser capaz de compartir con los demás lo que sientes y piensas respecto al sexo.

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