Por qué Buddha no estaba satisfecho con el octavo jhana

Por qué Buddha no estaba satisfecho con el octavo jhana

Este texto es una traducción del inglés de un texto original de Anadi. Esta traducción la ha realizado, de nuevo, Juan y ambos hemos pensado que podría ser de interés mostrarla en el blog.

Hay que decir que este texto de Anadi refleja su opinión al respecto de los jhanas, y aunque no comparto todos sus planteamientos, encuentro de interés lo que comenta. De ahí que le pidiera a Juan si era posible publicarlo en el blog. Pues aquí está.


«Uno de sus estudiantes preguntó a Buda, ¿Eres el Mesías? 

«No», fue la respuesta. «¿Entonces eres un sanador?».

«No», replicó Buda. «Eres un educador entonces.» Insistió el estudiante.

«No, no soy un educador». «¿Qué eres entonces?» impaciente, preguntó el estudiante.

«Soy el despierto», manifestó Buda.

El budismo original, llamado Hīnayāna o Theravāda, posee dos propuestas principales a la meditación: la práctica de los ocho Jhānas y Vipassanā (visión). La mayoría de los maestros budistas tienden a enseñar únicamente Vipassanā. Existen varias razones posibles para esto. Una de ellas es que parece existir un cierto conflicto entre ambos enfoques, de los cuales Vipassanā ha sido el favorecido. Otra es que el conocimiento de cómo enseñar los ocho Jhānas se ha perdido, las instrucciones proporcionadas son bastante vagas y abiertas a la interpretación. Aunque pudiera también ocurrir que el mismo Buda presentara con frecuencia un sistema de enseñanza simplificado, combinación de las prácticas de Mindfulness (focalización) y Vipassanā (visión). Como añadido, la de alguna manera mitificada descripción de la vida de Buda, nos describe que él mismo alcanzó la iluminación no a través de la práctica de los Jhānas, sino mediante la contemplación de las causas del sufrimiento e impermanencia. Éstos han llegado a ser en consecuencia, los principales temas de meditación Vipassanā, y la práctica central del budismo Theravada. Sin embargo, lo que a menudo se olvida es que el mismo Buda usó los Jhānas para introducirse en la meditación, incluso durante su meditación final bajo el árbol de Bodhi.

«Jhāna» es la traducción palí del término sánscrito «dhyana» o meditación. Lo que no debe ser confundido con el término «Jnāna» que significa «conocimiento». Los ocho Jhānas son prácticas de absorción meditativa que Buda aprendió de los yoguis hindúes durante su búsqueda espiritual. No obstante, aunque los maestros hindúes enseñaron los ocho Jhānas a Buda, parece ser que su conocimiento y elaboración fueron preservados únicamente en el budismo y de aquí que hayan llegado a ser parte de su camino. De su primer maestro aprendió la cuatro Jhānas iniciales, los tres siguientes de su segundo maestro y de su último maestro el Jhana octavo y final. Todos los maestros quedaron impresionados de la rapidez de su realización, y todos le expresaron que nada más tenían que enseñarle.

Mas cuando Buda dominó los ocho Jhānas, se percató de que todavía no estaba libre del sufrimiento. Cuando emergió de la absorción meditativa, comprobó que nada había cambiado en realidad. ¿Por qué? Hay varias explicaciones posibles. Una teoría podría ser que aunque fue capaz de entrar en un estado profundo de absorción en la meditación, no pudo estabilizar este estado, no hubo similitud entre su meditación sentado y su actividad en el mundo. Puede ocurrir en la meditación que nuestra mente cotidiana se suspenda, por lo que experimentamos un sentimiento de liberación, pero tan pronto comenzamos a usarla de nuevo, retornamos a nuestra situación usual. Otra posible razón es que a pesar de ser capaz de alcanzar una meditación profunda, Buda no despertó a su yo real; adquirir la habilidad de suspender nuestra mente cotidiana no tiene nada en común con el despertar a quienes somos. Absorción y despertar son dos cosas muy diferentes.

Una vez dicho esto y continuando con nuestra contemplación de los Jhānas, una razón considerablemente más sólida del porqué Buda no pudo encontrar paz mediante los mismos, comienza a ser evidente.

Muy pocos tienen una certeza real acerca de lo que significan los ocho Jhānas. Además, aquellos que ofrecen variadas interpretaciones de los Jhānas han demostrado por sí mismos un pobre entendimiento de la naturaleza integral de la conciencia. Por este motivo, el siguiente análisis procura extraer su significado, como también descubrir sus limitaciones con respecto al proceso de despertar. En general, podemos decir que dada la vaga naturaleza de las instrucciones dadas, un meditador no puede realmente conocer qué espera –o que se supone que va a lograr– mediante su práctica. Por vaguedad no nos referimos a que las instrucciones no sean detalladas, que lo son, sino que fracasan al no ofrecer herramientas prácticas para el despertar. La precisión y el detalle son engañosos, porque mayormente son intelectuales; las descripciones son más construcciones mentales que certeros vislumbres de la realidad interior. Sin embargo, considerando la antigüedad de dichas enseñanzas, podemos apreciarlas como esfuerzos para introducir la práctica meditativa como ciencia de la evolución.

Los ocho Jhānas están divididos en dos grupos: los primeros cuatro llamados con forma (Rupa Jhāna) y los cuatro últimos llamados sin forma (Arupa Jhāna). La razón de ser llamados con forma es porque utilizan la concentración en un objeto a fin de llevarnos más allá de la mente o bien inducir la condición de absorción, mientras que los cuatro siguientes, se refieren a meditación sin objeto alguno. En el siguiente análisis no profundizaremos en mucho detalle, porque los Jhānas son muy complicados y demandan excesiva energía mental. Tan solo ilustraremos los principios básicos de todos los Jhānas, primeramente en forma puramente descriptiva y con posterioridad con la intención de decodificar su significado interno desde el punto de vista de nuestra enseñanza.

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