Nutriendo a la mente y al caos: el Oráculo de Trofonio y la Cueva de las Pesadillas

Dios de la nutrición en un antiguo mito griego, Trofonio es un personaje poco conocido con un papel más bien importante en la antigua mitología. Aunque sus hazañas oscilan entre lo inocente y lo engañoso, Trofonio se hizo un nombre lo suficientemente grande como para ganarse un culto después de su muerte. Las historias de su vida (la vida de un hombre sencillo, un mortal) varían, pero el culto que sobrevivió a Trofonio —el oráculo titular de la cueva de Trofonio— es tan temido como venerado.

Trofonio, arquitecto de los dioses

Curiosamente, Trofonio está fuertemente asociado con el dios olímpico de la luz, el arte, la profecía y la salud, Apolo. Junto con su hermano Agamedes, Trofonio era el arquitecto de los dioses, y así era tan querido por ellos que tanto él como su hermano murieron siete días después de finalizar un proyecto para los dioses. El Himno homérico a Apolo , escrito por un autor desconocido alrededor del siglo VIII a. C., afirma que Trofonio y su hermano Agamedes construyeron el templo en el que residiría el oráculo más grandioso del mundo antiguo: el oráculo de Delfos. Este autor, como también Cicerón y Plutarco, asegura que a Trofonio y su hermano se les concedería cualquier cosa que desearan siete días después de que finalizase la construcción del templo. En este mito, su deseo cumplido fue el de morir en paz.

Trofonio, ‘Historia Deorum Fatidicorum’, Ginebra, 1675. (Dominio público)

Trofonio, ‘Historia Deorum Fatidicorum’, Ginebra, 1675. ( Dominio público )

Ladrón de tesoros

Sin embargo, esta tradición no es la única que ha llegado a nosotros del mundo antiguo. Otra, más clandestina, aporta nueva información sobre al carácter de Trofonio, y es tan popular como la primera. Esta segunda tradición no afirma de forma explícita que Trofonio no fuera el constructor principal del oráculo de Delfos, sino que expande sus hazañas arquitectónicas más allá del profético santuario. Pausanias, historiador griego que escribió su obra en la época en que el emperador Adriano reinaba en el Imperio romano, sostiene que los dos hermanos construyeron una cámara del tesoro (quizás como la de Delfos) dentro del Santuario, diseñada para albergar las riquezas del rey de Beocia. Sin embargo, el “nutridor” Trofonio parece un poco menos “nutridor” cuando él y su hermano roban el tesoro del rey en cuestión. Mientras huyen, Agamedes cae en la trampa del rey y, para proteger a su hermano de ser descubierto como ladrón, Trofonio decapita a Agamedes, llevándose su cabeza. Es después de este incidente cuando Trofonio se oculta en una cueva de Lebadea y no vuelve a ser visto jamás. En este caso, probablemente los dioses no se llevaron a Trofonio al Olimpo, sino que le dejaron morir triste y solo en la cueva que él eligió.

Santuario del Oráculo de Delfos (CC by SA 3.0)

Santuario del Oráculo de Delfos ( CC by SA 3.0 )

¿Dios o demonio?

Según el relato que leamos, parece que Trofonio se convierte en un dios o en un daimon (siendo este último esencialmente un espíritu sobrenatural) a las órdenes de Apolo, el Dios de la profecía. En Lebadea, Trofonio llegó a ser conocido como Zeus Trofonio. Después de su muerte en Lebadea, la ciudad cercana sufrió una terrible peste que duraría hasta que se descubrió la tumba de Trofonio. Según el relato de Pausanias, un niño descubrió la tumba siguiendo el rastro a unas abejas. Pausanias continúa narrando que, una vez descubierto, el daimon sirve como oráculo para la gente de Lebadea, respondiendo a sus preguntas después de que la persona se bañe en el río Herkyna y viva en una casa sagrada en la que se sustenta únicamente de carne sacrificial. Sin embargo, incluso después de todo esto, antes de descender a la cueva del daimon el individuo tenía que realizar un sacrificio (el animal mencionado más a menudo es el carnero) todos los días a varios dioses del Olimpo. Aún después de esto se exigía un sacrificio humano para el difunto hermano de Trofonio, además de beber de una copa de agua de los ríos de la Memoria y el Olvido: Mnemosina y Leteo, respectivamente.

Interior del Oráculo de Trofonio en Lebadea. (Dominio público)

Interior del Oráculo de Trofonio en Lebadea. (Dominio público)

La Cueva de las Pesadillas

Parece extraño que el culto a Trofonio sea mejor recordado que esta historia. Aparte de los comienzos mitológicos de la vida de Trofonio (que automáticamente hacen a su relato menos “histórico”), su oráculo está bien registrado debido a su naturaleza inusual y desesperada. Llamado en algunas regiones la “Cueva de las pesadillas”, las tareas que uno debe realizar antes de ver al oráculo y el viaje a la cueva de Zeus Trofonio son aterradoras para los individuos implicados. Se ha afirmado que lo que ocurría dentro de la cueva era tan terrible que los consultantes del oráculo ocultaban lo que sucedía en su interior, o que podían llegar a volverse locos por lo que habían padecido. (Se ha señalado también que los consultantes podrían haber sido golpeados por los sacerdotes de Zeus Trofonio o haber sufrido ataques sobrenaturales.) Independientemente de todo ello, el culto a Trofonio no parece tan “nutridor” como su nombre podría dar a entender a los lectores.

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