La llegada de un nuevo gato al hogar suele generar algunas preguntas en torno a sus necesidades y, si ya tienes otras mascotas en casa, surge también el reto de generar una buena relación entre ellos.

Presentar a tus animalitos de compañía es un proceso de adaptación que necesita no sólo paciencia, sino entender que es un conjunto de fases que implican atención, supervisión y un entorno libre de estrés

Las siguientes recomendaciones te ayudarán a lograr una convivencia sana y armónica entre tu nuevo gatito y las mascotas que ya vivían contigo.

Consulta con un veterinario. Es importante que seas precavido antes del encuentro, agendar una cita con el veterinario te permitirá estar seguro del estado de salud del nuevo integrante y así evitar trasmitir enfermedades a tus otros compañeros. 

Aislamiento al inicio. Sin importar si las mascotas con las que convivirá el recién llegado son gatos o perros, durante los primeros días necesitará estar separado para evitar enfrentamientos o rivalidades, además de que es necesario darle tiempo para empezar a acostumbrarse a los olores y la rutina del resto de la manada.

Evita descuidar a tus demás mascotas. Es natural querer prestar mayor atención y supervisión al nuevo miembro de la familia; sin embargo, debes recordar que las muestras de afecto y el tiempo que les brindas a las mascotas de mayor antigüedad tienen que continuar para evitar estresarlas o hacerlas sentir aisladas e intranquilas.  

Cuestión de tiempo. La adaptación en los animales de casa suele durar en promedio 2 semanas, por lo que el proceso necesita de tu paciencia y atención. En el caso de los perros, si tienes más de uno, preséntalos poco a poco e individualmente.

Evita destrozos. A lo largo de los futuros encuentros, aleja objetos frágiles o de valor, por si al momento de conocerse y estar en contacto el uno con el otro, alguno intenta huir.

 

Presentación entre gatos

Habituarse al aroma del otro. El punto clave para que ambos animalitos puedan sentirse confiados, libres de estrés y preparados para conocerse, es acostumbrarlos a los olores del otro. Permítele a la mascota de mayor antigüedad olerte después de haber estado con el nuevo gatito. 

Explorar el territorio del otro. Una vez habituados y cómodos con los olores del otro, es momento de explorar sus espacios, sin juntarlos todavía. Déjalos que examinen las habitaciones donde se encontraban separados y observa sus reacciones. Un premio es buena opción para asimilar el olor con algo positivo

Momento de presentarlos. Si consideras que ya pasó el tiempo suficiente y ha disminuido la incomodidad al convivir en los espacios del otro, puedes comenzar a presentarlos entre sí, en un espacio seguro donde ambos puedan olfatearse e interactuar sin correr riesgo. Es normal observar miradas fijas, algunos maullidos o erizamientos. 

Varios intentos están permitidos. Si aún hay tensión cuando los presentas, puedes separarlos por un tiempo y volver a intentarlo y alternar los roles del ejercicio en diferentes espacios hasta que los dos actúen con tranquilidad.

Presentación del gato con un perro

Seguridad ante todo. Al igual que al tratarse de mininos, durante los primeros encuentros es importante mantener al nuevo integrante seguro en una jaula o espacio protegido mientras guías a tu perro a olfatear el espacio, siempre atado a su correa.

Repite el proceso. Durante cada oportunidad, asegúrate de que ambos animales se sientan seguros y confiados de que tú te encuentras en calma y al pendiente del encuentro.

Cuando sea oportuno, dales mayor libertad. Permite que el minino pueda salir de su jaula y mantén seguro a tu  perro con su correa mientras se conocen en mayor medida. Sólo quita la correa al estar seguro de que su reacción no será agresiva.

Como puedes ver, la relación entre mascotas es similar a la de los humanos, requiere tiempo, espacio y respeto. Abrirle las puertas de tu hogar a un nuevo integrante puede parecer desafiante al inicio, pero siempre será un motivo de felicidad y de momentos inolvidables. 

Con información de Minino

Foto de portada: Cortesía de Minino

Zaida Bemanar

La conciencia espiritual es la que nos permite tener un propósito claro, reconocer nuestros dones fundamentales y nuestra misión en la vida. Ella ofrece mirarse a uno mismo y al otro de una manera mucho más significativa que lo puramente psicológico o técnico

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