En algún punto de la vida vas a dudar de ti. En una relación, en un trabajo, con tus amigos… en cualquier situación, algo externo a ti te puede hacer pensar que eres menos y que no vales. Pero justamente ahí está la clave: es algo externo, algo que tú no puedes controlar. Lo único que puedes controlar es tu mente y cómo reaccionas ante esos estímulos que te hacen dudar de ti.

 

Mantén siempre la frente en alto y recuerda el ser maravilloso que eres. Con sus defectos y virtudes, y con su gran gama de grises que todos en este mundo poseen.

 

Recuerda las siguientes cosas siempre que pase algo que te haga sentir menos.

 

Para crecer, necesitas ser vulnerable

El camino hacia el crecimiento de cualquier índole requiere de mucho sacrificio; implica caerte y levantarte mil veces, pero siempre recordar de lo que eres capaz. Cuando decides crecer y abrir tu mente, decides también ser vulnerable a todas esas emociones que te pueden invadir en cualquier momento. Lo ideal es que no las juzgues y sigas con tu camino, por más difícil que sea.

 

Estás exactamente donde necesitas estar

Todo en esta vida tiene un tiempo y pasa por algo. No desees estar en otro lugar si no es el tiempo adecuado. Concéntrate en el momento presente y vive todo al máximo. Bien dicen que cuando estás deprimido es porque vives en el pasado y cuando estás ansioso es debido a que miras siempre hacia el futuro.

 

Claro, también tienes que tener metas, pero esto no quiere decir que siempre pienses en el futuro ni que te angusties por él, sino que tengas una vida lo más equilibrada posible y con un propósito claro.

 

El camino nunca es lineal

La vida es un sube y baja, es avanzar, retroceder, dar giros, pero nunca es un camino recto. Vas a tener momentos llenos de felicidad y también algunos que te sacarán de tu zona de confort. Es justo ahí en donde tienes que decidir dar lo mejor de ti y no estancarte para poder seguir adelante.

 

No puedes controlar lo que opinen o piensen los demás

Esto es básicamente imposible. Decían los estoicos que solamente puedes controlar tu reacción a los eventos. No eches culpas a nadie, ya que solamente tú y nadie más puede decidir cómo reaccionar. Si escuchas una crítica, sácale lo positivo y si realmente no cuadra contigo, simplemente deséchala.

 

Este sentimiento es temporal

Sentirse insignificante suele venir con una tormenta emocional que puede dejarte desconcertado, sin confianza y sin ganas de hacer nada. Pero recuerda: las emociones son como el clima: dispersas, aleatorias, impredecibles.

 

Claro que el clima puede ser intenso, una tormenta eléctrica aleatoria con vientos aullantes, pero al día siguiente, el sol vuelve a salir y todo vuelve a ser pacífico y normal.

 

Tus emociones también funcionan de esta manera. Recuerda que tu estado actual es temporal. De hecho, la neurocientífica Jill Bolte Taylor sostiene que cualquier emoción dura mucho menos de lo que se cree. Según Taylor, el proceso químico de la emoción sólo dura 90 segundos.

 

Reconocer que mis disgustos vienen de mí mismo es el primer paso para solucionarlos.

(Anthony De Mello)

 

Foto de portada: Stories / Freepik

Zaida Bemanar

La conciencia espiritual es la que nos permite tener un propósito claro, reconocer nuestros dones fundamentales y nuestra misión en la vida. Ella ofrece mirarse a uno mismo y al otro de una manera mucho más significativa que lo puramente psicológico o técnico

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