NASA da luz verde a la misión que usará un «dron libélula» para explorar Titán, la luna de Saturno

El dispositivo propulsado por hélices recorrerá 175 kilómetros de la superficie del mayor satélite de Saturno y enviará la información recolectada a la Tierra.

Llamada Dragonfly (Libélula), la misión se lanzará en 2026 y llegará en 2034 a su destino, donde desplegará este vehículo de múltiples rotores (8 en total) para hacer ciencia en otro mundo.

Durante su misión de 2,7 años, este «dron libélula» explorará diversos entornos, desde dunas orgánicas hasta el suelo de un cráter de impacto donde el agua líquida y los materiales orgánicos complejos, claves para la vida, alguna vez existieron juntos durante miles de años. Sus instrumentos estudiarán hasta dónde puede haber progresado la química prebiótica.

El aparato también portará un sismómetro para escuchar posibles movimientos de Titán y determinar el espesor de la capa de hielo. También dispondrá de instrumentos meteorológicos y cámaras.

Combustible nuclear

Las señales de radio que emita el dron desde su antena telescópica tardarán más de una hora en llegar a la Red de Espacio Profundo de la NASA —en EE.UU., España y Australia— sin necesidad de utilizar satélites intermedios. Los ocho rotores, de un metro de diámetro cada uno, pueden mantener el vuelo incluso en el caso de fallo de alguno de ellos.

Como Titán se encuentra 10 veces más lejos del Sol que la Tierra, la NASA no ha contado con la energía solar para alimentar al Dragonfly, que dispondrá de un generador que aprovechará el calor de un dispositivo radiactivo con cuatro kilogramos de plutonio para generar la electricidad con la que se alimentarán las baterías de los rotores. La densidad de la atmósfera (cuatro veces superior a la de la Tierra) y la baja gravedad permitirá al dron volar con un 40 % menos de potencia de la que precisa en la Tierra.

Cubriendo más terreno que los rovers en Marte

Dragonfly aprovechó los 13 años de datos de Cassini para elegir un período de clima tranquilo para su visita, junto con un sitio de aterrizaje inicial seguro y objetivos científicamente interesantes.

Primero aterrizará en los campos de dunas ecuatoriales «Shangri-La», que son terriblemente similares a las dunas lineales de Namibia en el sur de África y ofrecen una ubicación de muestreo diversa. Dragonfly explorará esta región en vuelos cortos, acumulando una serie de vuelos de hasta 8 kilómetros, deteniéndose en el camino para tomar muestras de áreas atractivas con geografía diversa.

Finalmente alcanzará el cráter de impacto Selk, donde hay evidencia de agua líquida pasada, sustancias orgánicas, las moléculas complejas que contienen carbono, combinadas con hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, y energía, que juntas conforman la receta de la vida.

Las observaciones realizadas por la sonda Cassini muestran que una región de la luna Titán de Saturno es muy similar al Salar de Etosha, en Namibia. Los dos son lagos efímeros —grandes depresiones de poca profundidad que no siempre están llenas—.

El aterrizador eventualmente volará más de 175 kilómetros, casi el doble de la distancia recorrida hasta la fecha por todos los vehículos de Marte combinados.

«Titan es diferente a cualquier otro lugar en el sistema solar, y Dragonfly es como ninguna otra misión», dijo en un comunicado Thomas Zurbuchen, administrador asociado de Ciencia de la NASA en la sede de la agencia en Washington. «Es sorprendente pensar en este helicóptero volando millas y millas a través de las dunas de arena orgánica de la luna más grande de Saturno, explorando los procesos que dan forma a este entorno extraordinario. Dragonfly visitará un mundo lleno de una gran variedad de compuestos orgánicos, que son los bloques de construcción de la vida y podrían enseñarnos sobre el origen de la vida misma».

Fuente: NASA.


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