Moléculas permanentes de agua son detectadas en toda la superficie lunar

Cuando uno piensa en la Luna, la primera imagen que viene a la mente es la de un lugar seco, desolado y rocoso. Sin embargo, nueva evidencia acaba de poner esa noción a prueba.

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Un nuevo estudio muestra que la superficie lunar tiene más agua de lo que se pensaba, sugiriendo que el interior del satélite podría albergar una rica reserva de agua. Esto último tiene grandes implicaciones para la futura colonización.

Para aprender más sobre el comportamiento del agua en la Luna, Christian Wöhler y sus colegas de la Universidad Técnica de Dortmund, Alemania, analizaron datos del instrumento Moon Mineralogy Mapper de la NASA en la nave Chandrayaan-1 de la India. Se centraron en longitudes de onda de la luz que servían como firmas de agua. Los investigadores también buscaron hidroxilo, una molécula cuya composición es como la del agua, pero con un átomo de hidrógeno menos.

Los científicos observaron toda la superficie lunar en tres momentos diferentes del día: mañana, mediodía y tarde. Sorprendentemente, el agua o hidroxilo «se puede detectar básicamente en toda la Luna en todas las horas del día», dijo Wöhler.

Previamente se pensaba que solo había agua en las regiones polares. Sin embargo, nuestras actuales presunciones de cómo el agua se forma en la Luna no explicaría el que esté presente durante todo el día.

«Esto quiere decir que algo más —que desconocemos— sucede en la Luna», reconoce Wöhler. «Investigaciones anteriores sugirieron que una fuente de estas moléculas podrían ser minerales cargados de agua, mientras que otra fuente podría ser un depósito a gran profundidad».

Los científicos planean investigar cómo el agua o el hidroxilo lunar se comporta dependiendo del tipo de superficie en la que se encuentre, información que podría ayudarles a entender mejor el origen y el comportamiento de las moléculas. «Los próximos aterrizadores lunares rusos adquirirán datos que podrían ser muy reveladores a este respecto», concluyó Wöhler.

El nuevo estudio ha sido publicado en Science Advances.


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