Mi vida orquestada por la nueva era: testimonio

Hasta los 6 años fui una niña muy feliz, creyente en Dios y en Jesús, llena de vitalidad, ordenada, preocupada por los demás y llena de alegría. Luego entré a un colegio de monjas y empecé a sentir miedo, a ser competitiva y a aislarme. Mis compañeras me acosaban porque era tímida y buena alumna.

A los 8 años empezó un interés por aprender sobre los sueños, y tuve mi primer diccionario de interpretación de sueños. A los 9 años tuve mi primer sueño premonitorio, y las primeras “sincronías”. A los 13 años tome unas cartas de tarot de mi madre (quien había “heredado” un don), a pesar de que ella me advirtiera que no lo hiciera y desde ahí en adelante mi vida cambió. Al poco tiempo intenté suicidarme, me diagnosticaron depresión y tomé pastillas durante los próximos 5 años.

A los 14 años empecé una etapa muy oscura, sentía un rechazo hacia Dios, incluso escribí “666” y no entendía por qué, sentía un odio muy grande, tenía pesadillas horribles, mi aspecto había cambiado completamente. Luego empecé a cambiar de amistades, porque me sentía muy mal conmigo misma (desde pequeña sufrí bullyng), y quería validarme con otro tipo de personas más “populares”.

A partir de los 15 años me hice un nuevo grupo de amistades, ya había dejado esa etapa oscura y busqué nuevos amigos “seleccionados por mí”, en esa época, ninguno estaba en la nueva era. Hoy en día puedo decir que el 80% está ligado de alguna u otra forma.

A los 16 conocí a un chico a quien llamaré “X”, amigo de mi mejor amigo, estando este último hoy muy involucrado en nueva era.

“X” fue muy importante, siempre nos mirábamos mucho, hasta que coincidimos en una playa y nos besamos. Chateábamos con frecuencia, pero no nos juntábamos pese a tener muchos amigos en común y estar en el mismo colegio. Yo era muy insegura y sentía mucho miedo a acercarme a él, me daba vergüenza, pero por chat nos llevábamos increíble, hablábamos horas y de todo tipo de temas interesantes. Lo único que recuerdo de él que pudo haber sido raro o sospechoso, es que él fumaba marihuana siendo joven, y bebía alcohol, lo cual en mi círculo de “nuevos amigos”, era muy normal.

Mi vida en mi adolescencia fue muy caótica, marcada por la soledad (pese a tener muchos conocidos), y muchos sucesos tristes que me ocurrían, por lo que me refugié bastante en las fiestas y alcohol. A los 17 quise buscar una salida a esa pena, y coincidió todo en que conocí a unas amigas que me invitaron a yoga, comencé a fumar marihuana y a llevar un estilo de vida “hippie”.

Durante ese año nos hablamos mucho con X y estuve a punto de perder mi virginidad con él, pero no me atreví. Recuerdo que al día siguiente fue muy descortés por chat, estaba a la defensiva y me dijo que por qué había permitido llegar a ese punto, insinuando que yo me había acostado antes ya con otras personas.

Días después que pasara esta situación, nos distanciamos, por una confusa situación. Yo quedé muy triste, pero por algo, quizás solo por orgullo, no quise tratar de explicarle nada y solo me alejé. Me distancié del grupo de amistades que teníamos en común. Tenía mucha pena y la necesidad de llenar ese vacío me llevó a caer en la nueva era.

Fue así como de a poco, fui conociendo a personas “místicas”. Hasta ese entonces yo era virgen, y tuve contacto con un familiar lejano, el cual, está totalmente rayado con los ovnis, y en ese tiempo, con la profecía de los mayas y el 2012. Sentimos una atracción mutua muy fuerte, y tuvimos relaciones. Yo no entendía qué estaba haciendo, no sabía por qué, realmente no quería, pero pasó, y hasta hace un tiempo, para mí, era un recuerdo traumático.

Durante esa época fui muy promiscua y rebelde, si bien, sólo tuve relaciones con él y fue solo una vez, tuve algunos otros encuentros con al menos 2 hombres que se propasaron conmigo (sin llegar a ser relación sexual), pero que fueron circunstancias en las que yo estaba muy ebria y no entendía lo que pasaba. Sólo me sentía muy culpable, muy mal, no quería esa vida para mí.

Mi vida era un desastre y me sentía cada vez peor conmigo misma, sentía vergüenza de mí.

A los 18 años tuve mi segundo encuentro sexual, con un compañero con el cual nos atraíamos muchísimo, él también, metido en nueva era, fue el novio de una de mis amigas de yoga. Yo, borracha, me acosté con él, sin poder “evitar” la situación. Me sentí pésimo, le conté a mi amiga y no nos hablamos durante años, fue muy triste toda esa situación, y hasta el día de hoy, me pesa que mi deseo llegase a ese punto.

A los 21 años mi profesor de yoga me invita a su casa. Yo inocentemente fui, y terminamos acostados, me sentía pésimo en ese momento, al igual que las veces anteriores, no podía decir NO, lo hice igual, no sabía por qué, estaba arrepentidísima de la situación, definitivamente no era lo que yo esperaba de mí misma. Después de esa vez, sentí algo muy oscuro en mí y mucho miedo.

A los 22 años dejé la carrera que estaba estudiando, y me metí muchísimo más en la nueva era, ya que estaba muy perdida y estaba buscándome a mí misma, además que siempre conocía a gente que estaba en la misma situación.

Fui a un taller donde hicieron una “regresión colectiva”, ahí “vi” que iba a tener otro novio muy importante en mi vida. Después hice un curso de reiki, y antes de terminar el curso, aparece quien iba a ser mi nuevo novio.

Conocí a mi ex en una fiesta, a la cual estuve a punto de no ir, ya que se me había perdido un zapato y no lo encontraba por ninguna parte, y hoy pienso que Dios no quería que fuera (me da vergüenza pensar que pese a todo, él intentó protegerme).

Días después de conocerlo, me enteré de que tenía novia, al preguntarle, me dijo que estaban mal y que iban a terminar. Empecé a sentirme muy atraída por él, a pesar de que empatizaba mucho con su novia, pero de nuevo “no podía evitarlo”. Pasó un tiempo y terminó con ella, y comenzamos una “relación”. Curiosamente su ex también estaba en nueva era, y a él le atraían mucho todos estos temas, fuimos a unas meditaciones, cursos de glándula pineal y él fue mi primer “paciente” de reiki. Fue una relación tormentosa, ambos fuimos infieles (yo después de conocer sus infidelidades), pero no podía alejarme de él, si terminábamos, nos encontrábamos en la calle, y volvíamos.

En paralelo a mi relación, me mudé de ciudad, y viví con dos amigos, que pertenecían al grupo de X. Esto fue “coincidencia” porque no habíamos tenido contacto en 5 años. Uno de estos dos amigos, estaba también muy involucrado en la nueva era y los pleyadianos.

Fue así como a los 23 , después de 5 años sin saber nada de X, nos encontramos en una fiesta, él estaba con su novia, y nos pusimos a conversar estando ella presente, hablamos muchísimo, siempre tuvimos conversaciones profundas. Curiosamente yo estaba estudiando lo que él siempre quiso, y él, estaba dedicado a la arqueología (me atraía muchísimo). Me puse en el lugar de su novia, y dejé de conversar con él. Mi ego estaba infladísimo porque él me había puesto atención esa noche.

Pasó el tiempo y yo seguí con mi novio y estábamos entre que terminábamos y volvíamos.

Un día, en la misma playa de siempre, hicimos una fiesta, y terminamos los dos solos, conversando, él me dejó entrever que yo había sido importante para él, y luego, nos besamos, pero no quise acostarme con él, porque aún sentía muchas cosas por mi ex. Pasó que al día siguiente, él me ignoro completamente, y yo no entendía por qué.

Meses más tarde, volvimos con mi ex y fuimos a una sesión de registros akáshicos, me hice amiga de la señora que canalizaba, ya que me engancharon con que mi padre iba a morir (no fue así gracias a Dios). Vulnerable, fui a su casa a consultarle, y me dijo que yo tenía “mucha luz”, que debía ocupar mis “dotes psíquicos” que en otra vida nosotras nos conocíamos, etc, así que empecé a seguir sus consejos (me sentía muy sola), y por supuesto mi ego se infló muchísimo, porque siempre había sido rechazada en algún aspecto de mi vida. Desde que fui, mi vida cambió y empecé a tener muchísimos problemas, pero también, el día que iba a ir me pasaron varias circunstancias que me impedían salir de mi casa. Finalmente, esta señora murió a los meses después de una manera muy trágica, además, su vida estaba llena de problemas y murió muy sola.

Un mes después de ese episodio, y luego de un año sin verlo, comencé a soñar con X, pero no quise darle mayor importancia.

Meses más tarde, leí un artículo de la hermandad blanca, hablaba sobre soltar, y dejar todo en manos de la “fuente”. Yo lo relacioné con el Padre Dios, con dejar todo en sus manos, sabía que tenía un padre que me amaba, y sentí, por un momento, ese amor incondicional.

Al cabo de unas semanas después de eso, mi ex terminó conmigo. Me acordaba que había dejado todo en las manos de Dios, así que, pese a tener pena, sabía que era lo correcto. Sin embargo seguí en la nueva era. Recuerdo que pedí me hicieran reiki a domicilio y minutos antes de empezar, tocaron a mi puerta mormones, los recibí amablemente, explicándoles que yo no creía en las religiones, pero que sí creía en Jesús, y que si me podían dar la foto que traían. Esta foto mostraba a Jesús siendo bautizado y tenía una cita bíblica. La dejé en mi velador, y siempre la estuve trayendo conmigo, durante más de un año. Sentía ganas de leer la Biblia, pero no me atrevía.

Había pasado un mes desde el término con mi novio, y yo estaba metidísima en nueva era, pese a que la verdad, nunca me sentí bien con el reiki, ni nada por el estilo.

Nos encontramos con X en una fiesta, ahí, él me busco mucho, yo tenía miedo, pero accedí, y tuvimos relaciones. Parecía muy enganchado de mí, no me dejaba irme, me abrazaba, me decía que siempre me había querido, me sentía en las nubes, no lo podía creer, estaba muy feliz de saber que él también me quería. También recuerdo que esa noche yo llevaba un péndulo, y lo perdí. Y que desde ese día volví a beber alcohol después de un año de no hacerlo.

Después de ese episodio, X no me habló hasta que pasó 1 mes y nos volvimos a encontrar. Ponía una barrera muy fuerte conmigo y yo lo buscaba, en una conversación me contó que tenía miedo de enamorarse, que ponía una barrera porque pensaba que él no servía para eso, y eso lo angustiaba mucho. Me contó que le había hecho mucho daño a su ex , y no quería hacer lo mismo conmigo. Pero que por favor, aunque sonara muy canalla de su parte (él lo reconocía así), que no me alejara de él.

Le regalé una piedra (en ese tiempo yo creía en la gemoterapia y le hacía reiki a las piedras), se la había regalado porque antes de todo esto, él me comentó que se sentía muy mal, no fue con la intención de que estuviera conmigo, sino que de verdad, sentía unas ganas enormes de ayudarlo, tenía esa piedra y no me atrevía a regalársela antes. Fue ahí que los dos sentimos una conexión muy intensa, tuvimos relaciones sexuales y sentí la apertura de mis “chakras” (kundalini). Ahora creo, que eso fue la apertura total a ser controlados por una entidad.

Continuamos hablando por whatsapp, hablábamos todo el día. Un día fuimos juntos a su campo, y fue muy especial, no tuvimos relaciones, solo compartimos y de verdad, que nos llevábamos muy bien, nos podíamos entender el uno al otro, ambos nos sentíamos como niños felices.

Sin embargo, el nuevamente tomó distancia (no me dejó de hablar, pero hablábamos menos), y yo empecé a angustiarme. En ese tiempo leía las carta de tarot, y el tarot me mostraba que lo de nosotros no iba a funcionar, también consultaba al péndulo, y me decía que tenía que separarme de él. Hice caso, y le dije que no nos habláramos más, él, se sintió muy ofendido e intentó hacerme sentir importante para él, pero como no respondí, me empezó a rechazar mucho.

A mis 25 años veía como mi vida se desmonoraba. A finales de ese año le pedí a Dios que quería vivir una vida basada en el amor, que era lo único que realmente estaba buscando para ser feliz.

Un mes más tarde, me fui a vivir a la playa en la que nos conocimos con X (por motivos de estudio) y él también se fue a vivir ahí porque tenía casa en ese lugar y tenía un trabajo ahí. También varios de nuestros amigos estaban ahí.

Al llegar a la playa, él me contó que sentía una herida muy grande en su corazón, me dijo que creía que no podía amar y que eso lo angustiaba, pero que a la vez, no quería separarse de mí. La relación con este chico fue muy tormentosa, él no quería aceptar que yo quería dejarlo, me buscaba y me dejaba, y así, yo también a él, lo buscaba y lo dejaba, fue como que empecé a ponerme fría, igual que él, no me importaban sus sentimientos.

En paralelo a esto, una terapeuta, me dijo que este chico era mi alma gemela, y que me quedara tranquila porque íbamos a estar juntos, que yo tenía que pedírselo al universo. Por algún motivo, sentía que eso era hacer trampa, porque no podía violar su libre albedrío, así que no quise pedir que estuviese conmigo, pero sí, “limpiaba” la conexión entre nosotros, con visualizaciones, porque siempre tuve la sensación de que había algo oscuro entre nosotros. Me hice varias sesiones de terapia de respuesta espiritual, porque necesitaba “sanarme”, también asistí a kundalini yoga, puesto que “justo” comencé a vivir con una instructora de yoga.

Durante tres meses vivimos varios momentos intensos con X, era todo muy desequilibrado, mucha fiesta, alcohol y sexo entre ambos. Mi vida estaba llena de problemas y él, era el único que realmente me entendía, que sabía por lo que yo estaba pasando, nunca estuvo realmente involucrado en nueva era, pero siempre estaba muy abierto a escuchar esas cosas. Si bien su personalidad era soberbia, había una parte de él muy preocupada, de buen corazón, de mucha ternura… pero eso era efímero, apenas se daba cuenta que se estaba mostrando así, cambiaba, se mostraba frío e indiferente. Mientras tanto, yo me iba volviendo cada vez más fría.

Un día él me cuenta que se sentía sin energía, muy mal, no quería levantarse, que desde hace un tiempo su vida iba muy mal, que tenía muchos problemas. Como a mí me pasaba lo mismo, y yo pensaba que era un “proceso de sanación”, le dije que no se preocupara, que era parte de su proceso también.

Yo estaba totalmente drenada, nunca más volví a sentir lo mismo cuando teníamos relaciones, y tenía mucho miedo.

La penúltima vez que estuve con él, coincide con mi salida de la nueva era. Yo había tocado fondo, me sentía vacía, sentía presencias que me daban mucho miedo, mi vida no tenía sentido porque ningún plan me resultaba, y llevaba muchos años así, en caos, sin un camino, errando. Recuerdo que esa vez hablamos sobre Jesús (estaban dando un tema relacionado a él en televisión), le pregunté si creía en él, me dijo que sí, que era creyente, que cuando pequeño era muy ordenado e iba siempre a misa, pero no creía ahora en la religión, sólo en él, y yo le dije que pensaba que Jesús era un personaje histórico.

Días después, oré y le pedí a Dios que me llevara con él al cielo, porque sabía que así sería feliz, que ya no quería esta vida, no quería tener dones psíquicos, que prefería morir porque sólo así podía estar con Dios. Al día siguiente, el Padre empezó abrir mis ojos, con sutileza, de apoco, me hizo cuestionarme todo lo que estaba haciendo, hasta llegar a la verdad, gracias al canal camino al regreso.

Antes de llegar al canal, después de haber orado, y ya de regreso en casa de mis padres, tomé un libro, de Nick Vujicic, un chico que nació sin brazos ni piernas. Volví a sentir sensibilidad, solo lloraba al leer, y leí cómo él hablaba de Jesús, de cómo Dios permitía que pasaran cosas, sólo para que nosotros pudiéramos ver lo que él es capaz de hacer por nosotros, fue muy potente, hasta el día de hoy me emociono. En la última conversación que tuve con X, le comenté que estaba leyendo esto. Desde ahí, nunca más nos juntamos.

Un mes después, acepté a Jesús en mi corazón, a la edad de 26 años. Le pedí y le pido perdón por todo lo que he fallado como persona, por ser tan ciega y porfiada. A la vez, estoy muy agradecida porque él dio su vida por mí, para protegerme, para sacarme de todo.

Han pasado ya 10 meses y recién puedo darme cuenta del inmenso amor y de la paciencia de nuestro Papá.

Hoy en día no tengo contacto con ninguna de mis ex, lo que sí, decidí perdonar y dejar atrás los malos recuerdos. Mi ex, está de novio con la ex novia de X (algo que me conmovió bastante y fue un gran golpe al ego).

Un día llamé a X, necesitaba conversar con él, tuvimos una linda conversación, le conté que me había salido de la nueva era, y él, no dudó nada de lo que le conté, creo que ha sido la única persona que lo entendió desde un principio. Sin embargo, no nos volvimos a ver, se cortó nuestra comunicación, y lo último que supe es que tiene novia.

Ante todo esto, he dejado todo en manos de Dios, de mi Jesús, a quien le he fallado tanto, pero que a lo largo de todo, me ha querido ayudar porque tiene un amor incondicional. Me siento muy arrepentida por todo, no sé lo que pasará en el futuro, solo mi Padre sabe, y sólo quiero estar cerca de Jesús.

Como anécdota final quería compartir que el día de ayer tuve una experiencia importante. Resulta que sentía que en el último tiempo me había vuelto a obsesionar con este chico. Y no entendía por qué, al mismo tiempo, que sentía un fuerte orgullo en mí y un rechazo a querer recibir más ayuda por parte de Jesús, era una contradicción porque yo sí quería acercarme más y más al Padre, y me costaba muchísimo. También, podía “ver” una entidad muy fea que no se iba con nada, a pesar de hacer oraciones. Después de varios días de oración, el espíritu santo me mostró el tema de las llamas gemelas y los contagios sexuales. Había leído sobre aquello, pero no le había tomado tanta importancia. Fue entonces que me di cuenta, que tenía “algo” que hacía que me obsesionara, y al darle importancia a eso, le daba todo el poder a ese “algo” (me imagino que un controlador), al mismo tiempo, ese ser tenía tantas ganas de figurar, de aparecer, de mostrarse, y una parte de mí (mi ego), alimentaba todo eso. Hice oraciones de liberación, además de entender que al tener relaciones sexuales antes del matrimonio, le estoy dando todo el poder a las entidades para que hagan lo que quieran en mi vida.

Pude volver a sentir ese amor incondicional de Jesús, y me di cuenta de la importancia que tiene todo este tema. Además de arrepentirme por mi gran ego, por de verdad, creerme el centro del universo y por hacer de este chico, mi ídolo.

Lo que siento que pasó es que una entidad tomó control y se comenzó a alimentar a través de mis pensamientos y acciones, es más, el día antes de darme cuenta de aquello, yo sentía unas fuertes ganas de ayudar a este chico a acercarse a Jesús, oraba por él, y de cierta forma quería que se diera cuenta que ese era el camino. Recibí un ataque muy fuerte, en donde algo me dijo “no te atrevas a acercarte”, como queriendo asustarme.

Por otra parte, algo que ha obstruido también mi camino de sanación (y mi relación personal con Jesús), tiene que ver con aceptar ser guiada. En un principio, tuve una actitud de obediencia muy grande, sentí el llamado de Jesús, pero con el paso de los meses, empezó la resistencia. Esto, ya que estaba acostumbrada a resolver todo por “mí misma” por mi “intuición” (la verdad es que consultaba con demonios y no sabía), y eso me ha costado mucho dejarlo atrás y entenderlo.

Leí en uno de los materiales que subieron en la comunidad, que muchas veces las entidades no se van, porque hay algo en nosotros que alimenta ese comportamiento, alguna actitud, algún pensamiento erróneo, etc, y es necesario poder corregir eso para liberarnos completamente.

Hoy puedo mirar hacia atrás, y ver cómo el Señor ha hecho un cambio impresionante en mi vida, siento la tranquilidad de ser su hija y por sobre todo, su inmensidad, su amor, su paciencia, su misericordia. Me ha ordenado mi vida entera. En este proceso, ha influido mucho la determinación de leer el evangelio constantemente, lo cuál empecé a hacer con mayor frecuencia hace 3 meses. Antes, no podía ser constante y no entendía muy bien el mensaje, me costaba mucho ser ordenada.

Me ayudó mucho también, leer una novela que se llama “Amor redentor” de Francine Rivers, la cual está basada en un párrafo bíblico del profeta Oseas, a quien Dios encomienda que se case con una prostituta, para la salvación de ella. Muestra cómo el señor, sin importar lo que hagamos, nos perdona, nos busca, nos llama, nos hace ver todos nuestros errores, nos desmorona la vida, para que nos acerquemos a él, es realmente hermoso como es nuestro Padre.

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