Mentiras que ponen vidas en peligro – Diario Pagina Siete

En las pasadas semanas, tuvieron lugar en La Paz una serie de cursos, seguidos de conferencias p�blicas bajo el t�tulo �Elige sentirte bien�. Los cursos son impartidos por un doctor ayurveda Sasha Milenkovich, proveniente de la India, en gira latinoamericana, y las conferencias est�n a cargo de la conocida presentadora de televisi�n Karla Revollo, que se presenta como �periodista en salud� y �health coach�. Sitios tan grandes como el Cine 6 de Agosto  o el auditorio de la Universidad Nuestra Se�ora de La Paz  se llenan para estas charlas. 

El discurso versa, principalmente, acerca de la alimentaci�n sana. Hasta ah�, todo bien. Luego empieza a derivar hacia una supuesta conspiraci�n de las industrias alimenticia y farmac�utica, a las cuales se acusa de connivencia para envenenar a la humanidad y causarle c�ncer, de modo que se beneficie la industria farmac�utica. Ese mundo corporativo, seg�n ese discurso, est� gobernado por ejecutivos infames sin otro fin que el lucro.

La forma de comunicar de Revollo es efectiva: es articulada, pedag�gica, fluida, y persuasiva. Ello, sumado a su perfil televisivo, la convierten en la credibilidad encarnada. Durante al menos dos horas lanza un torrente de datos, porcentajes, nombres de compuestos qu�micos cuya fuente es supuesta y frecuentemente  la Organizaci�n Mundial de la Salud. 

El discurso se vuelve sospechoso cuando afirma que s�lo una alimentaci�n saludable �y de ninguna manera la medicina� es capaz de curar todo tipo de c�ncer. En el curso, el Dr. Sasha incluso receta una f�rmula directamente t�xica llamada MMS o Soluci�n Mineral Milagrosa, por sus siglas en ingl�s, que es un desinfectante de hospitales. Hacia el final de la presentaci�n, la charlataner�a se pone peligrosa: basada en datos falsos y desmentidos, Revollo afirma que las vacunas causan autismo: que no se debe vacunar a los ni�os porque las vacunas da�an m�s de lo que solucionan y que s�lo est�n ah� para beneficiar a las grandes compa��as farmac�uticas. Consultada por este medio, ella dice estar a favor de las �vacunas seguras�, tampoco precisa cu�les son las no seguras y no permite repreguntas. Tambi�n se�ala que no se refiere al tema en sus charlas.

La audiencia  est� compuesta por gente de recursos modestos, sin la formaci�n para poder refutarla. Son audiencias acr�ticas, que recibir�an de buen grado cualquier afirmaci�n que coloque la culpa de sus males en terceros. 

El movimiento global antivacunas, entonces, ya se halla entre nosotros, con todos los peligros que ello implica. El movimiento, en su gran mayor�a dirigido por personas sin calificaciones m�dicas o cient�ficas (o, ir�nicamente, sin credenciales), se basa principalmente en los supuestos efectos colaterales a corto y largo plazo de la vacunaci�n. Efectos que son a menudo triviales en comparaci�n con la gravedad de lo que antes eran enfermedades comunes.

El movimiento hall� sus credenciales en la publicaci�n de un estudio m�dico de 1998 firmado por 13 cient�ficos y que fue aplastantemente refutado en 1999. Tras ese desmentido, 10 de los autores se retractaron y dos perdieron sus licencias, pero el da�o ya hab�a sido hecho, pues el estudio original sigue siendo citado por los antivacunas. 

Por lo observado, el m�todo de mezclar verdades, medias verdades y absolutas mentiras, arropadas en citas ap�crifas atribuidas al azar a entidades serias como la OMS o a otras inexistentes o imposibles de hallar, dar� muy buen resultado ante una audiencia boliviana acr�tica y que no tiene las herramientas para distinguirlas. 

Ello puede resultar en serios da�os en el escudo inmunol�gico tan arduamente logrado por una sociedad con recursos limitados como es la boliviana, y, en �ltima instancia, en individuos afectados o muertos por enfermedades erradicadas o en curso de erradicaci�n, o incluso en brotes de endemias o epidemias. 

Las autoridades nacionales de salud y la propia OMS har�an bien en asistir a estas charlas y poner los puntos sobre las �es. La salud de la sociedad entera est� en juego.
 

Deja un comentario