Mente: Qué es la educación en el asombro

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Si no lo recuerdas, la anécdota continúa con Arquímedes feliz por su descubrimiento, saliendo desnudo a las calles de la ciudad gritando ‘Eureka’, que en griego quiere decir algo así como ‘lo logré’ o ‘lo conseguí’.

Imaginemos por un momento a un célebre filósofo y pensador griego que se baña en su tina y, en pleno proceso, mientras juega con el agua, descubre un famoso principio físico que pasaría a la historia de la humanidad conocido como el Principio de Arquímedes. ¿Qué tiene esto que ver con la educación en el asombro? Veamos

Recordemos que, para los niños, su entorno es, en esencia, es su campo de experimentación. Así pues, sus días están repletos de sorpresas. Por nuestra parte, si potenciamos los asombros positivos, lograremos que su curiosidad se mantenga, incluso más allá de lo físico, y trascendiendo a otros terrenos, como puede ser el social o el cultural.

¿Significa esto que debemos educar a nuestros hijos para que corran desnudos cada vez que hagan un descubrimiento? No, ni mucho menos. Pero sí es un recuerdo de la alegría que puede generar un descubrimiento. Así que, igual que pasó con el bueno de Arquímedes, ¿por qué no promovemos que nuestros hijos se eduquen descubriendo y disfrutando de cada sorpresa y cada nuevo avance con asombro?

-Charles Sanders Peirce-

“Todo lo que la experiencia vale la pena que nos enseñe, nos lo enseña por sorpresa”.

La educación en el asombro avalada por la ciencia

Esta forma de crianza en la sorpresa o educación en el asombro tiene valedores diversos entre los expertos. Uno de los más activos en su promoción y defensa es el neurocientífico Fabricio Ballarini, del CONICET, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, quien, además, avala que sea utilizado en todos los sectores de la sociedad, superando el ámbito educativo.

La sorpresa, el asombro y la educación por edades

Dependiendo de la edad del infante, las técnicas a usar en la educación en el asombro variarán, como es obvio. Para ello, es buena idea centrarse en las fases del desarrollo cognitivo del niño propuestas por Piaget. Veamos:

  • El niño que se asombra cuando aprende es vivo, despierto, tiene ganas de conocer porque asocia ese fin a una sensación agradable. Por lo tanto, se multiplican las posibilidades de que sea curioso, deseará adquirir más conocimientos y desarrollará una actitud abierta a la investigación y el conocimiento.
  • La sorpresa no deja de ser un acto que implica ciertas emociones. El niño aprenderá a gestionarlas de la mejor manera si se convierten en algo relativamente habitual.
  • Además, este tipo de desarrollo en la sorpresa permite que los niños se conozcan mejor. Desde el punto de vista del asombro y las sensaciones y sentimientos que las acompañan, tanto si son positivos como negativos, el pequeño podrá hacer mejores asociaciones dependiendo de sus impresiones y experiencia.

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