Mente: Optimismo nutritivo, un camino saludable

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El optimismo, según la Real Academia de la Lengua española, es ‘la propensión a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más favorable’. ¿Cómo incluirlo en nuestra vida sin hacernos daño? ¿Cómo no inclinarnos hacia la mayor perfección posible?

¿Alguna vez te has sentido agotado de que se te inculque ver todo como favorable? ¿Has pensado que la ocasión no acompaña para verlo todo de colores? ¿Has intentado ser siempre positivo y has fracasado? No todos nos encaminamos hacia un optimismo nutritivo.

Hombre pensando qué hacer para representar el principio de Premack

En este post exploraremos estas preguntas. Para ello, te contaremos de qué se trata el optimismo nutritivo y cómo se relaciona con nuestra salud. Además, te daremos algunos consejos para cultivarlo y que se convierta en una herramienta que sume a tu bienestar.

Ahora bien, el optimismo nutritivo, debe ir sintonía con nuestros pensamientos, acciones y sentimientos. Por lo tanto, la idea es que nos favorezca, no que nos destruya. Para ello, debemos recordar que el exceso de amabilidad y de ver siempre el lado positivo de las cosas puede resultar tóxico.

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Optimismo nutritivo, ¿de qué trata?

Cuando hablamos de optimismo nutritivo, hacemos referencia a ver el lado positivo de lo que acontece, pero sin exagerar. Es decir, sin llegar a pretender que todo es perfecto. Entonces, significa que seamos capaces de asumir los retos y las situaciones, de forma favorable, pero asertiva.

De este modo, optimismo nutritivo no significa ser siempre positivos. Significa ver el lado bueno del asunto en el momento indicado. Podemos permitirnos fallar, estar tristes por un tiempo, ir en contra de nosotros mismos, etc.

Así, no hay que dejar pasar por alto emociones que nos pueden resultar incómodas, pensamientos que nos cuestionan y acciones que no van en sintonía con nosotros. Todo ello es necesario y si hacemos como si no existiese, luego retornará con fuerza, causándonos gran sufrimiento.

Optimismo nutritivo, ¿cómo se relaciona con nuestra salud?

La salud es integral. De ella hace parte nuestro desarrollo físico, social y mental. Para cultivarla es importante ir en sintonía con todos estos aspectos. Dándole cabida al optimismo nutritivo, estaríamos potenciando nuestro bienestar, solo si somos positivos sin excedernos.

No somos perfectos y para que el optimismo sea sano, no debemos aplicarlo en todo momento. En otras palabras, ser positivo alejándonos de la realidad no es favorecedor. Midamos nuestra dosis para que el optimismo no se torne excesivo en nuestras vidas.

Los fracasos son necesarios. Las personas que cuentan con un optimismo nutritivo lo saben, por ello se permiten fallar y después aprender de ello. De hecho, ser siempre positivos implica una inclinación a que todo esté bien, lo que potencia el perfeccionismo, un asunto que resulta poco saludable.

Este tipo de optimismo tiene que ver con nuestra salud porque la potencia. Ser asertivos en la positividad ayuda a una gestión emocional adecuada, a que nuestras interacciones sociales sean auténticas y a que nuestro organismo no se estrese.

Mujer sufriendo

Brehar, Gramegna y Arancibia (2014) nos lo muestran en su artículo publicado en la Revista Chilena de Neuropsiquiatría, en el que relatan la relación con la insatisfacción corporal que puede llevar a los trastornos de conducta alimentaria.

  • No enmascarando nuestros sentimientos. Expresar lo que sentimos nos ayuda a fluir, solo debemos buscar la asertividad.
  • No finjamos que todo está bien. Si está mal, permitámoslo. Luego emprendamos un camino para resignificar lo sucedido y verlo como un gran aprendizaje.
  • Algunas de las veces todo estará bien y otras no. Consiste en expandir nuestra consciencia tanto para lo que nos resulta como para lo que no.
  • Validar las experiencias. De los demás, y las nuestras. Se trata de comprender, aprender y expresar la aceptación de lo que le acontece a los demás.
  • Atendiéndonos a través de prácticas de autocuidado para todos los ámbitos de nuestro bienestar.

El optimismo nutritivo nos enseña a ver lo positivo a través de dosis que resulten beneficiosas. En cada uno será diferente, hay quienes necesitaremos construir más espacios positivos y quienes deberemos estar más cerca de la realidad.

Mujer sufriendo

¿Cómo cultivar el optimismo nutritivo?

Para comenzar debemos autoconocernos. Así sabremos cómo somos, qué queremos y para dónde vamos. Ello nos ayudará, además, a encontrar nuestro yo auténtico. Veamos más formas de cultivar el optimismo nutritivo:

Samara Quintero y Jamie Long, del grupo de psicólogos de Fort Lauderdale, aconsejan cambiar frases que reflejan positividad tóxica por unas más saludables. Por ejemplo: «no pienses en eso, sé positivo», por «describe lo que estás sintiendo, te estoy escuchando», «no levantarse no es una opción», por «caer, es parte del proceso de desarrollo».

También se trata de no agredirnos, de cultivar nuestra consciencia y de aprovechar el instante presente. Para ello, no debemos estancarnos en el pasado ni el futuro. Tampoco dejar ser protagonistas durante largos periodos de tiempo a emociones, interacciones y pensamientos que nos dañen.

Significa apertura de consciencia para trabajar en todos los niveles de nuestro desarrollo, propiciando nuestro lado genuino, en pro de nuestra salud integral. El optimismo nutritivo te permite ver el lado bueno yendo en sintonía contigo, sin cortarte las alas y potenciando el aprendizaje, sin dejar de lado tu «yo auténtico».

En resumen, el optimismo nutritivo consiste en hacer de la asertividad nuestra mejor aliada. Para ver el lado positivo de lo que acontece, pero sin exagerar. Esto nos permite seguir anclados a la realidad y saber que nada puede ser perfecto.

Personas nutritivas: el alimento de las relaciones sanas

Ha publicado un artículo científico y es coautora del libro «Psicología cultural: arte, educación, trabajo» (en proceso de publicación). Ha participado en congresos de neurociencias. Además, se ha desempeñado como psicóloga clínica y docente tanto en Colombia como en España. Ha estado trabajando en la investigación sobre la conexión entre el arte y la psicología. Actualmente, es docente de psicología y neurociencias en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, psicoterapeuta y redactora de contenidos. Además, hace el programa de doctorado en Neurociencias en la Universidad de Salamanca, donde investiga la relación de la Enfermedad de Alzheimer con el olfato. Número de colegiado: 172758

Zacarias Perdomo

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