Mi pareja no quiere vivir conmigo. ¿Y… eso es un problema? ¿Cómo ha evolucionado el ámbito de las relaciones de pareja? ¿Vivimos las relaciones y el compromiso de igual manera que nuestros abuelos? La realidad es que no y hay fenómenos que lo demuestran, como el llamado LAT (Living Apart Together), que implica vivir en hogares diferentes con nuestra pareja aún siendo adultos.

Esta situación está genial si ambas partes desean lo mismo, pero, ¿y si mi pareja no quiere vivir conmigo? ¿Cuáles son las posibles causas de esta situación? ¿Qué podemos hacer al respecto?

Es normal que esta situación te genere desasosiego o incertidumbre, pero por ello aquí te traemos algunas claves para entender mejor este comportamiento, así como posibles acciones que puedes llevar a cabo ante tal situación.

Mi pareja no quiere vivir conmigo. ¿Tienes este pensamiento rondándote por la cabeza? No desesperes, en este artículo te traemos algunas claves para entender por qué puede estar sucediendo y qué puedes hacer al respecto.

Tiene miedo al compromiso

Una posible causa que explique por qué tu pareja no quiere irse a vivir contigo es la siguiente: tiene miedo al compromiso. Ya sea a un compromiso más sólido en lo referente a la relación o a un compromiso más genérico de vida (comprometerse con mantener una casa).

No nos engañemos; irse a vivir en pareja es un paso hacia adelante en toda relación, y una muestra de compromiso. A veces uno simplemente no tiene el deseo de hacer este paso, y no pasa absolutamente nada; otras es que directamente a la persona le da miedo este compromiso.

¿Qué hay detrás del miedo al compromiso?

Paradójicamente, encontramos un estudio publicado en AskMen.com, donde el 77 % de los hombres encuestados afirmaba buscar novias con “madera de esposas”, un 75 % afirmaba tener una alma gemela y un 69 % opinaba que nunca engañaría a su pareja. ¿Está el miedo al compromiso tan extendido entre los hombres como habitualmente se cree?

Volviendo al tema del miedo al compromiso, ¿sabías que hay un concepto usado en psicología para definir este fenómeno? Aunque no se trate exactamente de lo mismo, se conoce como gamofobia al miedo persistente a la alianza conyugal y la vida familiar.

Este miedo llevaría a la persona a evitar compromisos relacionados con la pareja y la vida familiar (como sería el hecho de irse a vivir juntos). Finalmente, añadir que el miedo al compromiso no es un problema en sí mismo, a no ser que haga daño a uno mismo o a los demás.

No quiere correr

Otra posible explicación al siguiente pensamiento “Mi pareja no quiere vivir conmigo” es que sencillamente no quiere correr. Quizás ya está bien como está, viviendo cada uno en su casa, viéndoos en determinados momentos, cada uno con su espacio… Y quizás piensa que estáis en un buen momento para disfrutar y no desea “saltarse” etapas.

Según los expertos, no quemar etapas facilita disfrutar de la vida de acuerdo a la edad que tienes, por lo que esto podría comportar grandes beneficios. Aunque quizás para ti iros a vivir juntos no es quemar etapas, sino madurar y hacer crecer la relación, la cual cosa puede generar conflictos si tu pareja no siente u opina lo mismo.

Tiene otras prioridades

Otra razón que puede llevar a tu pareja a decidir que aún no es el momento de irse a vivir contigo, es que tenga otras prioridades; quizás está bien donde vive porque lo tiene cerca del trabajo, puede ahorrar para comprarse “X” cosa (por ejemplo un piso), tiene comodidades viviendo con los padres (vamos, que se ha “apalancado”), etc.

Sean cuales sean dichas prioridades, está claro que vivir contigo no es una de ellas, por los motivos que sea. Si esta es la razón que lleva a tu pareja a no querer independizarse contigo, puedes probar de: negociar con él/ella (por ejemplo, marcándoos un plazo/”tope” temporal para iros a vivir juntos), aceptar la situación o no aceptarla (al final del artículo veremos algunas ideas clave sobre cómo gestionar dicha situación).

No quiere volar del nido

Esta razón ya la introducíamos sutilmente en el apartado anterior; hay personas que se acomodan en su situación actual, porque en esa disposición se hacen cargo de un mínimo número de responsabilidades y les cuesta irse a vivir en pareja. Además, en casa de los padres pueden llevar un nivel de vida o gozar de ciertas comodidades a las que tendrían que renunciar si se lanzaran a vivir en pareja.

No olvidemos que asumir nuevas responsabilidades es un acto de madurez. ¿Cuándo y cómo hacerlo? Está en nuestras manos empezar a trazar ese camino, aunque si tu pareja tiene claro que no quiere irse, tienes varias opciones: aceptarlo y seguir con la relación, negociar con el otro o no aceptarlo y romper.

No lo tiene claro / Es indeciso

Puede que no lo tenga claro y por eso no se va a vivir contigo. Aunque suene evidente, vamos a desgranar este punto; como sabemos, no todo es blanco o negro. Muchas veces deseamos cosas que no nos atrevemos a ir a buscar por miedo, dudas…

Es decir, que nos apetezca mucho algo no significa que lo tengamos 100 % claro. Lo que nos hace decidir una cosa u otra, al igual que la vida, está lleno de matices. Quizás tu pareja pone pros y contras en una balanza, a la hora de decidir, y ganan los contras; o quizás es una persona que piensa mucho las cosas antes de actuar y por eso no se decide a dar el paso.

“El compromiso es un acto, no una palabra”.

-Jean Paul Sartre-

Como se suele decir, no nacemos con un manual de instrucciones bajo el brazo, así que no existe una fórmula mágica que solucione este conflicto. Sin embargo, sí existen algunas opciones que podemos llevar a cabo para desatascar esta situación y afrontarla como nos merecemos. Os dejamos algunas ideas que os pueden ayudar:

  • Acepta la realidadcomo decía Jung, “todo lo que resistes, persiste“.
  • Escucha sus motivos: la empatía te permitirá entender sus razones (o no).
  • Dale tiempo: a veces solo necesitamos un poco de paciencia y restarle presión a nuestra pareja.
  • Negocia: ¿por qué no probáis de marcaros una fecha límite aproximada para hacer este paso?
  • Plantéate tu futuro: plantéate lo que quieres realmente y si aceptas esta situación.
  • Busca un mayor compromiso: háblalo con tu pareja, expresa cómo te sientes.
  • Rompe la relación: si para ti iros a vivir juntos es algo a lo que no quieres renunciar, plantéate finalizar la relación.

“Puede que los grandes cambios no ocurran de inmediato, pero con esfuerzo incluso lo difícil puede ser sencillo”.

-Bill Blackman-

Como hemos visto, ante la cuestión de “Mi pareja no quiere vivir conmigo”, existen múltiples causas que pueden estar detrás de este comportamiento. Sin embargo, no importa tanto lo que tu pareja decida, sino lo que tú desees realmente para tu vida. Así que te animamos a que practiques este pequeño ejercicio: cierra los ojos, tómate unos minutos y reflexiona sobre lo que sientes.

¿Sientes que la decisión de tu pareja de no vivir contigo, es incompatible con tus deseos a medio y largo plazo? ¿Estás dispuesto/a a esperar? ¿O necesitas que tu pareja pase a la acción? Sea lo que sea que sientes, sé honesto/a contigo mismo/a, porque todo lo que sientes, sea lo que sea, es lícito. La honestidad hacia uno mismo es el primer paso para construir una autoestima sana, porque te permite ser sincero con tu yo real.

No dejes que las inseguridades o las dudas de otros se interpongan en tu felicidad, y si finalmente decides emprender este camino solo/a, ¡no tengas miedo! Como se suele decir, “todo llega y todo pasa“, tanto los buenos momentos como los malos, y todos forman parte del camino, ayudándonos a aprender.

“El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes”.

-Anónimo-

Antía Bentancort

Activista incondicional de la unicidad humana. ¡Todos somos únicos, con un poder único, una genialidad única y una manera única de enriquecer este mundo!

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