Este segundo miembro de la pareja, en cambio, hace su vida como si nada, y suele llamar a la otra persona únicamente cuando la necesita o cuando le apetece; es decir, cuando requiere cubrir alguna necesidad (sexual, afectiva, material…). En pocas palabras: uno quiere mientras el otro se deja querer. 

Las relaciones de renting son aquellas donde puede existir ternura, sexo, momentos de intimidad, cariño… pero que no llegan a ser realmente una relación. Podríamos decir que son, en cierta manera, pseudorelaciones. Se caracterizan porque una de las partes de la «no-pareja» se engancha o se enamora de la otra persona, mientras que la otra parte no.

Sin embargo, lo que no parece tan razonable es estar meses (¡y hasta años!) esperando a que la otra persona se decida a apostar por nosotros mientras nos vemos poco a poco inmersos en un sin-vivir que nos acaba desgastando física y mentalmente. Pero, ¿qué patrones o vivencias se esconden tras las relaciones de renting?

Es cierto que muchas relaciones de pareja empiezan así; cada uno va a su ritmo, y uno de los dos tiene un ritmo más lento que el otro. Hasta ahí todo normal. Es razonable, en estos casos y sobre todo al inicio, dejar que las cosas fluyan y ver poco a poco cómo evoluciona la relación.

Anatomía de las relaciones de renting

¿Qué suele haber detrás de las relaciones de renting? Por un lado, una persona con muy baja autoestima que se autoconvence de que esa es la relación que desea cuando, en realidad, le gustaría obtener mucho más.

Zacarias Perdomo

Creo contenido web para mostrar que el tiempo que pasamos en la vida tiene sentido, somos muchos buscando la verdad, despertando la conciencia de que todos los humanos somos parte del mismo ser, nuestro planeta Tierra. Si nos dejas tus comentarios sabré tu opinión sobre los temas que escribo.

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