Mente: La tríada de Maslach ¿en qué consiste?

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Cristina Maslach es toda una autoridad en el llamado síndrome de burnout o síndrome del desgaste profesional, una condición que podría traducirse literalmente como “quemarse” en el trabajo. Esta psicóloga propuso una serie de criterios que se conocen como la tríada de Maslach y que describen los síntomas básicos del agotamiento laboral.

La triada de Maslach está compuesta por tres elementos: la fatiga o cansancio emocional; la falta de eficiencia o decadencia en rendimiento y logros; y la despersonalización en el trabajo. Cristina Maslach también elaboró un cuestionario universal para detectar la presencia del síndrome de desgaste profesional.

Hay que anotar que el síndrome de burnout no está incorporado en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales), pero dentro de la comunidad de psicólogos y trabajadores sociales, entre otros, se le reconoce como un estado real y diferenciado de otros. Veamos con mayor detalle los elementos de la tríada de Maslach.

 “Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado”.

-José de San Martín-

Fatiga, el primer elemento en la tríada de Maslach

Aunque se han señalado más de 100 síntomas asociados con el Síndrome de Burnout, se considera que la fatiga es el más relevante. También es la base principal de la triada de Maslach. La fatiga de la que se habla en este modelo es principalmente de tipo emocional.

Lo que hay en este caso es una sensación intensa y persistente de estar emocionalmente agotado. La persona siente que no cuenta con los recursos emocionales para afrontar su trabajo y que las exigencias de este le sobrepasan. Predominan los sentimientos de impotencia y desesperanza, frente al trabajo en particular, pero también frente a la vida en general.

Aparece la sensación de que cualquier exigencia profesional es excesiva. Así mismo, hay gran desmotivación y sensación continua de frustración. Aunque el núcleo de esta fatiga es emocional, también hay cansancio físico como tal.

Ineficiencia, una consecuencia obvia

El segundo elemento en la triada de Maslach es la ineficiencia o decadencia en el rendimiento y los logros laborales. En este caso también predomina una percepción personal, incluso más que hechos reales. La persona se siente incompetente e inadecuada para las tareas que se le encomiendan.

Tampoco hay un sentimiento de gratificación personal frente al trabajo. Básicamente se trabaja por inercia y se evalúa el resultado de las labores como poco valioso. Hay un sentimiento de pérdida de eficacia, acompañado por progresivas dificultades para concentrarse y disminución de la capacidad para memorizar.

El síndrome de desgaste profesional es más frecuente en entornos competitivos, en los que “la actitud positiva” o las relaciones interpersonales son muy valoradas. Por eso no es raro que esa sensación de ineficiencia se encubra en un primer momento con un exceso de disposición a trabajar, mayor dedicación y más aparente entusiasmo. Esto empeora la situación.

Es muy común que las personas en este estado presenten más absentismo laboral. Hay disminución de la resistencia inmunológica y, por lo mismo, mayor incidencia de resfriados y otras patologías. De igual manera, falta de energía y problemas con el sueño.

Despersonalización en el trabajo

La despersonalización en el trabajo hace referencia a un estado en el cual hay aislamiento y evitación del contacto con los compañeros. Predomina una actitud emocional de distanciamiento, frialdad y rechazo. También se presentan actitudes despectivas hacia otros, irritabilidad y falta de tolerancia.

Este elemento de la triada de Maslach habla acerca del rechazo a las relaciones sociales. En ese estado, una persona evita a toda costa las actividades extralaborales, e incluso las laborales que impliquen reunirse con los demás. La persona con síndrome de desgaste profesional también inventa excusas para faltar al trabajo.

La despersonalización a la que se refiere la tríada de Maslach no es la misma que está consagrada en los manuales de psicopatología. En este caso no se pierde contacto con la realidad, desde el punto de vista mental, pero sí hay un aislamiento de esa realidad que se percibe de forma distorsionada, más no delirante.

Todas estas señales aparecen con mayor frecuencia en los profesionales de la salud, maestros, personal de seguridad y en casi todas las profesiones que impliquen un contacto directo y continuo con los receptores de un servicio determinado. La mejor manera de terminar con este problema es adoptando medidas inteligentes y adaptadas de prevención.

Antía Bentancort

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