Mente: Consejos de Helen Fisher sobre el amor

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Es posible que entender las relaciones afectivas desde un punto de vista biológico y neuroquímico sea para muchos algo frío y dudosamente válido. Sin embargo, la verdad es que nos hemos acostumbrado a entender el amor desde un encuadre básicamente cultural. El cine, los libros y el arte siempre han reforzado esa visión alimentada por falsos mitos y emocionalidad frágil que trae consigo dependencias afectivas y sufrimientos.

Los consejos de Helen Fisher sobre el amor parten de una dimensión muy concreta: el romanticismo. No obstante, su enfoque no tiene nada que ver con esa imagen culturalmente construida a modo de trampa y de falsas expectativas. Para esta antropóloga de la Universidad de Rutgers, el secreto del afecto verdadero está en nuestro cerebro y en comprender una serie de dimensiones.

Nuestro cerebro es un órgano perfecto para sentir, disfrutar y dar felicidad a través del amor. Entender sus mecanismos nos puede permitir actuar con más acierto en esa aventura de la vida que siempre merece la pena.

Sin embargo, el amor es pura biología y océanos de química. De ahí que Helen Fisher nos hable de dopamina, oxitocina, impulsos, deseos, apego biológico… Todo ello son procesos que edifican la pasión entre dos personas, esa que va más allá incluso del deseo sexual. Porque las relaciones estables se alimentan también de dimensiones como la admiración, los elogios, el optimismo…

Mano con corazón representando los consejos de Helen Fisher sobre el amor

Consejos de Helen Fisher sobre el amor

Gran parte de los consejos de Helen Fisher sobre el amor los encontramos en uno de sus más interesantes trabajos: Por qué amamos, la naturaleza del amor romántico. En este libro, comprendemos, por ejemplo, la razón por la que nos sentimos atraídos por unas personas y no por otras o qué es lo que deberíamos hacer para reavivar nuestra relación de pareja.

El apego en la pareja como sinónimo de intimidad y seguridad

El apego desde un punto de vista biológico poco tiene que ver con la dependencia o con esa obsesión que no deja aire para respirar ni espacios para ser uno mismo. Desde una perspectiva neurobiológica, el apego es sinónimo de intimidad, de crear un vínculo con el otro con el cual dejar que fluya la reciprocidad, la intimidad, la atención y el cuidado mutuo.

Valeria Sabater

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Certificado de coaching en bienestar y salud (2019) y Técnico especialista en Psiquiatría  (UEMC). Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.

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