¿Cómo saber lo que quieres en la vida? Esta pregunta no solo es habitual cuando uno tiene 15 o 20 años. Es lícito y comprensible seguir plantéandola cuando pasamos de los 30 e incluso cuando hemos cruzado el umbral de los 50. Más allá de lo que nos hayan hecho creer, nadie es inmaduro por cuestionarse si está tomando el rumbo adecuado en su existencia o si debería hacer un cambio.

Al fin y al cabo, como decía Albert Einstein, nada es tan importante como no dejar de hacernos preguntas. En un mundo tan variable y en un presente tan lleno de desafíos, es correcto y hasta necesario reflexionar sobre nosotros mismos y seguir pensando en aquello que esperamos de nosotros e incluso del futuro inmediato.

Por su parte, respecto aquellos que lo tengan todo claro, para quienes habiten en un escenario mental de certezas absolutas no está de más darse un instante de pequeña introspección. ¿Estoy de verdad donde deseo estar? ¿Me siento realizado o hay algo que me falta? Indagar en estas sencillas cuestiones puede revelarnos realidades descuidadas hasta el momento.

Ser capaces de darnos lo que necesitamos es invertir en aquello que merecemos. Y todos merecemos algo que es mucho más importante que la felicidad: estar bien con nosotros mismos. Amar la personas que somos aquí y ahora y alcanzar esa calma interna en la que nada sobra y nada falta.

A veces, estamos en un punto de nuestra existencia en el que uno es consciente de que le falta algo. Es algo más que la clásica sensación de vacío; es básicamente, insatisfacción. No importa que tengamos un buen trabajo e incluso pareja estable. Hay algo que desafina y que cala en nuestro interior. Uno es consciente de que necesita algún tipo de cambio, pero no sabe cual.

Puede que ante estas situaciones consultemos con alguien y ese alguien nos dé el consejo del millón. Para conocer qué cambio vas a dar tienes que saber lo que quieres en la vida. E insistimos, estos altibajos existenciales se dan a cualquier edad y si nos preguntamos la razón, hay un hecho indudable que tenemos claro desde el campo de la psicología: las personas cambiamos y en cada cambio surgen nuevas necesidades.

Estudios como el realizado en la Universidad de Illinois (Chicago) el doctor Maik Luhmann y su equipo abordan un tema relacionado con esta cuestión. ¿Cambia la personalidad con el tiempo? Si es así… ¿qué lo motiva, las circunstancias vitales o es nuestro propio desarrollo a lo largo del ciclo vital?

Ahora mismo, sabemos que la personalidad humana no es estable. Y, efectivamente, todos cambiamos, aparecen nuevas necesidades, nuevos sueños y hasta prioridades. Y no, no es necesario que nos haya sucedido un acontecimiento vital determinante. Digamos que, cada cierto tiempo, debemos actualizar metas y objetivos.

Estas serían algunas claves para saber lo que quieres en la vida.

Deja a un lado los «debería» para centrarte en los «necesito»

Si alguien abriera el cerebro como si fuera un cajón, lo que más encontraría en su interior serían preocupaciones, miedos y una gran abundancia de «tengo que y debería». Estamos determinados por las presiones externas y expectativas de nuestro entorno. Estamos tan pendientes de lo que hay fuera de nosotros que hemos olvidado lo que necesita nuestro interior.

Es momento de desnudar presiones, ansiedades, obligaciones… Preguntémonos qué necesidades tenemos aquí y ahora.

¿Cómo quieres verte dentro de tres años?

Sabes lo que tienes ahora, lo que te define, lo que haces y te rodea. Pongamos la mirada en un horizonte relativamente cercano: dentro de tres años.

  • ¿Cómo te ves? La persona que estás visualizando ¿es la que deseas ser?
  • ¿Qué debería estar haciendo ese yo futuro para que se sintiera realizado consigo mismo?
  • ¿Dónde estaría? ¿A qué dedicaría su tiempo?
  • Ahora piensa… ¿deberías hacer algún cambio a partir de ahora para convertirte en esa persona futura?

Para saber lo que quieres en la vida clarifica tus valores cada cierto tiempo

Si deseas saber lo que quieres en la vida es momento de actualizar tus valores. Decimos actualizar porque, en ocasiones, damos por sentado que lo que nos gustaba o nos definía hace diez años sigue siendo lo mismo. Sin embargo, debemos tenerlo claro: las personas cambiamos y también puede hacerlo nuestra escala de valores.

Puede que hasta no hace mucho te definiera la justicia, la familia o la compasión. Ahora, puede que te identifiques más con la independencia, la cultura, la naturaleza… Es momento de reflexionar qué inspira a tu mente y con qué se sintoniza ahora tu corazón.

¿Qué harías si no tuvieras miedo ni condicionantes limitando tu realidad?

¿Qué harías si tuvieras ahora otras condiciones (si fueras más joven, si tuvieras menos miedo, menos inseguridades…)? Lo más probable es que te vengan un sinfín de ideas, proyectos, nuevos caminos que sin duda iniciarías. Lo creas o no, hay términos medios en los que puedes situar tu mirada y tus expectativas.

Puede que a estas alturas, no puedas dejarlo todo e irte a vivir a Australia o a una isla de Polinesia para abrir un pequeño negocio. Sin embargo, siempre caben caminos intermedios, aventuras que sí entran dentro de lo concebible y que pueden actuar como auténticos revulsivos para la felicidad. Solo hace falta clarificarlos y apagar la presencia de los miedos para encender el motor de las ilusiones.

Pera saber lo que quieres en la vida requiere conectar sin miedo con nuestras necesidades cada poco tiempo. Después, únicamente falta añadir el mejor ingrediente de todos: valentía.

Antía Bentancort

Activista incondicional de la unicidad humana. ¡Todos somos únicos, con un poder único, una genialidad única y una manera única de enriquecer este mundo!

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