Celso Gamboa, cuando era juez

Celso Gamboa se convirtió en el primer magistrado costarricense destituido por corrupción desde que entró en vigor la Constitución Política de 1949 y al desvestirlo de la inmunidad por parte del Congreso, las autoridades policiales allanaron su vivienda este miércoles, como parte de la investigación por tráfico de influencias.

Contra el ex magistrado existen varias investigaciones en proceso, cada una con su respectivo expediente: dos por prevaricato, una por abuso de autoridad, otra por incumplimiento de deberes, prevaricato, tráfico de influencias, abuso de autoridad, incumplimiento de deberes y cohecho, todas mientras estaba en la función pública, y ahora se suma una más por tentativa de tráfico de influencias.

En Costa Rica los magistrados que conforman las cuatro salas superiores de la Corte y son los encargados de impartir justicia y nombrar a los jueces de todos los juzgados del país, son nombrados por los diputados y también son ellos los encargados de cesarlos de considerarse necesario.

Hasta ahora solo había sido destituido un magistrado, Oscar González, pero no por corrupción, sino por una denuncia de presunto abuso sexual interpuesto por una jueza con quien había mantenido una relación sentimental, a diferencia de la destitución de Celso González, quien creció rápidamente en su carrera judicial y con la misma velocidad cayó, al ser ligado con el caso de corrupción más importante del país en la última década, vinculado a la importación de cemento traído de China.

A Gamboa se le relaciona con Juan Carlos Bolaños, el importador del cemento que habría ofrecido garantías escasas, o que no estaban en el país, como el mismo producto que estaba en China y tenía una vida útil corta; o insuficientes como algunas propiedades, cuyo valor no permitía cubrir los montos millonarios de los créditos obtenidos.

Bolaños tuvo acceso directo a la Presidencia de la República, y la investigación relacionaba a Celso Gamboa como ese enlace directo que le facilitó sus operaciones. Esto llevo a su destitución en el Congreso el 10 de abril, luego de haber sido suspendido temporalmente de su cargo como magistrado, mientras se realizaba la investigación.

Se quedó sin protección

Su fuero como magistrado lo protegía de cualquier acción policial directa como allanar sus propiedades, lo que ocurrió este miércoles, al perder esa cobertura que le daba el rango de magistrado.

Curiosamente, el allanamiento no está vinculado a las investigaciones por los casos de corrupción por el tema del cemento, sino por presunto tráfico de influencias cometido justamente el día en que sería destituido, cuando envió varios mensajes e hizo llamadas a diferentes diputados pidiéndoles que se ausentaran de la sesión legislativa donde se conocería su destitución. A la sesión no asistieron 14 de los 57 diputados, de ellos 7 del Partido Liberación Nacional, Celso Gamboa; 2 del Partido Unidad Social Cristiana; 1 del Partido Acción Ciudadana, 1 de Renovación Costarricense, 1 del PASE, 1 de ADC y dos independientes, Carmen Quesada y Víctor Morales Zapata, vinculado también en la investigación por el tema del cemento chino. Dos de los diputados presuntamente contactados por el entonces magistrado, no solo no acataron su solicitud, sino que lo denunciaron en el Plenario Legislativo.

Marco Vinicio Redondo, diputado del oficialista Partido Acción Ciudadana, denunció en la sesión legislativa que Celso Gamboa lo había llamado de un celular con un número extraño que iniciaba con 4000, por lo que él preguntó si eso era un teléfono satelital, a lo que el hasta entonces magistrado le contestó que sí.

El propósito de la llamada era pedirle que no asistiera a la sesión, porque si había menos del quorum requerido no se podría conocer la destitución, lo cual le daría a él la oportunidad de renunciar al cargo. El legislador incluso afirmó que Gamboa le dijo que se comiera unos chicharrones para que se enfermara y así no fuera al Congreso.

La diputada Marcela Guerrero también denunció en la sesión haber recibido mensajes de Gamboa en el mismo sentido, y mostró los mensajes enviados mediante un WhatsApp

“Se que estás fregada y no puedes darme el voto, pero si me ayudas no asistiendo a la sesión puedo alcanzar un quorum bajo y algunos diputados se opondrían a mi baja deshonrosa del puesto. Te ruego lo valores y yo estaré eternamente agradecido y al final lograrán lo mismo (que yo me vaya) Fuerte abrazo. Celso” es parte del mensaje.

El hecho se calificó como tentativo tráfico de influencias, y la Fiscalía General de la República asumió la investigación, cuando ya Celso Gamboa no estaba cubierto por el fuero que le daba la magistratura.

Precisamente el allanamiento de hoy tenía como propósito localizar equipo de cómputo y celulares que podrían haber sido utilizados para contactar a los legisladores el 10 de abril, según lo detalló la Fiscal General, Emilia Navas.

El operativo se realizó con poco despliegue policial, fueron fiscales comunes y un juez penal de Hacienda, como ocurre con cualquier ciudadano investigado.

El allanamiento se extendió por cerca de 5 horas, en el proceso se requirió la presencia de una unidad de Cruz Roja, para atender a un adulto mayor que se encontraba en la vivienda, afectada por la situación, pero no fue necesario llevarla al centro médico.

Terminado la acción judicial el exmagistrado salió en su vehículo y aunque conversó con la prensa se limitó a referirlos a lo que ya había expresado en su blog personal.

“En aras de la trasparencia tan alegada por los diputados Marco Vinicio Redondo y Marcela Guerreo sobre mis conversaciones, estimo oportuno señalar que me sentí en la libertad de conversar con ambos porque ellos mismos fueron los artífices de que me convirtiera en Magistrado. Incluso la Diputada Guerrero que me critica sobre intromisión de poderes, me solicita incluso que hable con Presidencia para arreglar el tema. Y Don Marco se encargó de hacerme el lobby. A eso le llamo yo una moral selectiva y conveniente”, indica la publicación de Gamboa que muestra las conversaciones con ambos diputados vía WhatsApp.

Gamboa se mostró tranquilo, aunque menos expresivo que de costumbre, no es para menos, su castillo de cristal cayó y ahora debe enfrentar las investigaciones solo, quienes en el pasado posaban en la foto junto a él y lo felicitaban por sus logros, hoy se mantienen de lejos, para evitar salir salpicados, en lo que se ha convertido en un ir y venir de cuestionamientos, que no termina aún.

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