MEA CULPA

MEA CULPA

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante vosotros hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.

Esta oración es lo primero que me viene a la mente cuando pienso en la palabra, la gran palabra, CULPA. Pienso en cuantas veces lo he rezado y cómo rezo tras rezo, año tras año -desde los 3 hasta los 18 años que estudié en el colegio de monjas- fue calando en mí sin yo saberlo. O, tal vez, sabía que algo no encajaba pues siempre fui considerada una estudiante rebelde, maleducada e insoportable.

Utilizamos la palabra culpabilidad, decimos que nos sentimos culpables, buscamos a un culpable, echamos la culpa pero qué es la Culpa.

Cabría distinguir entre qué significa etimológicamente, históricamente en distintos contextos y culturas, cómo las religiones – sobresaliendo el cristianismo- han utilizado este concepto con su poderosa fuerza para controlar a los sujetos, y finalmente qué relevancia tiene para uno en términos psicológicos. Referido a la forma y situaciones en las que utilizas ese concepto, sumado a todas las emociones que envuelven a este término y que generalmente son sólo negativas.

Hay mucho contenido publicado sobre el origen de la palabra, su uso y significado, filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles hasta Nietzsche se han explayado sobre esto, han diferido en opiniones y han confluido otras veces. Por lo que el objetivo de estos párrafos no es añadir a la enciclopedia sino más bien cuestionar el significado y uso de este concepto, su efecto en tu vida y acciones, y por último tomar RESPONSABILIDAD y consciencia de que tú en última estancia eliges cómo sentirte, y tienes el poder de restar o sumar a todo lo que conlleva sentirse culpable y echar la culpa a otros.

Hace años, cuando rompí con todo, permitiéndome guiarme por mi intuición y amor más profundo, dejar la vida productiva y dedicarme a vivir de una forma más alineada con cómo  percibo la realidad: Sentí una gran dosis de culpa.

Culpa por dejar de ser la hija que mis padres querían y por la que yo también me había esforzado en esculpir. La niña que saca una carrera en menos años de los que toca, que trabajaba desde mucho antes de los 16 años, la que con 23 ya tenía su propia empresa, la que vestía como un carnaval y no de forma “decente”.

Y decidí parar, parar de ser “productiva”, de producir para los demás, De producir dinero, felicidad inventada, expectativas. ¿Cuál fue la clave para esta transición?

Tomar responsabilidad.

La culpabilidad crea una impotencia y frustración crónicas, mientras que la responsabilidad nos otorga poder personal. Hay dos formas de culpabilidad, ambas ligadas a la contaminación emocional, la de ver la culpa como algo externo, alguien nos ha hecho algo, y la culpa tóxica o crónica, que está estrechamente relacionada con un falso y abrumador sentido de responsabilidad sobre algo que no te corresponde. Esto deriva  mayormente del entorno infantil y cargamos con ello en la edad adulta, en nuestras relaciones, ya sean románticas, laborales u otras.

La culpabilidad suele estar asociada con sentirse miserable y desempoderado, emociones negativas y de crítica no constructiva nacen hacia uno mismo nublando la capacidad de ver con claridad lo que realmente está ocurriendo. En cambio, la responsabilidad real tiene que ver con poner límites, con observar si eres co-dependiente, narcisista, manipulador o resides en la carencia.

Personalmente, siento que en algún u otro momento he jugado estos roles. Y que aunque observo, y pongo mi atención en tomar responsabilidad real, no siempre lo consigo. No es fácil, pero tomar consciencia como siempre es el primer paso.

Me decidí a escribir este artículo porque la CULPA definida sencillamente como: sentirme mal por  creer haber realizado alguna acción que perjudique a otro, por carencia de realizar una acción que podría beneficiar a otro, hacerme responsable de algo que no me pertenece; ha sido parte de mi diálogo mental y asimismo ha afectado mi comportamiento, reacción e interacción con el mundo.

Una de las premisas que están más o menos establecidas en mi mente en los últimos tiempos es la de que el concepto y emoción de CULPA no es útil, y que probablemente no tiene ningún valor positivo.

No es natural, como no lo es el término justicia, y ambos están intrínsecamente relacionados.

“Me siento culpable porque he realizado un acto que en base a mi moralidad considero Injusto”.

Es decir, la culpabilidad depende de cómo percibas la realidad, de tus valores, educación, inseguridad, etc.

Hay que tener coraje para reconocerlo. Entonces podrás trabajar en ello, en el amor propio, en cuidarte, en tener una relación sana contigo misma.

Aprender a establecer límites saludables y a no aceptar responsabilidad que no te corresponde, alejándote de ambientes contaminados, no acogiendo lo que no te pertenece.

“Estudios sobre psicología han descubierto que cuando las personas se sienten seguras, aceptadas y amadas, es en ese lugar de aceptación donde finalmente pueden abrirse y compartir sus vulnerabilidades, sus heridas, sus temores y sus fracasos. Irónicamente, es cuando no nos enfocamos en el pecado y la culpa, y en cambio nos enfocamos en amar y aceptar incondicionalmente a las personas tal como son, cuando el escenario está listo para que el arrepentimiento y el remordimiento realmente tengan lugar. Crear ese «espacio seguro» de aceptación incondicional nos permite atrevernos a ser reales, a abrirnos realmente, a enfrentar nuestra oscuridad con coraje y honestidad.

Cuando llegas a eso, lo que realmente se necesita para practicar todo esto es la fe. No la fe en un conjunto particular de declaraciones doctrinales o de credo, sino la fe en el sentido original de la palabra, como confianza relacional. Es decir, debemos confiar realmente en que el amor es lo suficientemente poderoso como para alcanzar a una persona de una manera que el miedo o la amenaza o la condena simplemente no pueden. De eso se trata la gracia.”  Extraído de un artículo escrito por Derek Flood.

¿De qué nos sirve la culpabilidad si continuamos realizando actos similares, reaccionando o respondiendo de la misma forma?

Una vez te haces responsable, cuando conscientemente te das cuenta de que algo que has hecho, intencionada o desintencionadamente, no te hace sentir bien, cuando te sientas con la honestidad de mirarte y querer saber quién eres, cuando te permites ser vulnerable, mostrándote al mundo tal y como eres, solo entonces eres capaz de ver el proceso y de cambiar su resultado.


Muchísimas gracias por contribuir a este artículo de una forma indirecta.

Os comparto las reflexiones que me escribisteis en IG, podéis ver que algunos comentaron qué es la culpa para ellos pero la mayoría hablaron de SENTIR; seguidamente añado mi propia reflexión o cuestionamiento. Te invito a que si te ves reflejado, o si quieres añadir algo, compartas cómo gestionar o transformar ese sentimiento, emoción.

  • Cuando sabes que has hecho algo mal / Cuando puedo tratar mal a un ser querido porque pierdo los papeles, siento culpa  —> Mal es un térmimo muy relativo y además si miras en tu interior a veces pensamos que algo está mal porque socialmente es una ida aceptada pero personalmente puede ser que no estés de acuerdo ni lo sientas como tal aunque es correcto y premiado socialmente “sentirse mal por aquello que está considerado mal”
  • Sentir que no mereces disfrutar y si disfrutas sentirte mal por ello —> Relacionado con la productividad. En la sociedad occidental está muy arraigada la idea de que  para  merecerte X debes hacer Y. Cuestionarse qué te mereces-¿ Por qué no te lo mereces todo por el hecho de existir, o qué es merecer, ¿meritocracia?
  • No tomar responsabilidad de lo que depende de ti y no ver el aprendizaje —> Responsabilidad y Culpabilidad son desde mi opinión antagonistas por lo que si no tomamos responsabilidad las emociones negativas surgen y a eso lo solemos llamar culpa. En cuanto a la parte de responsabilidad, depende de ti y su aprendizaje, también tiene que ver con cómo de auto crítico ere y exigente.
  • Cuando tu juez interior te lleva de culo y no puedes respirar bien —> ¿Tal vez culpabilidad que desencadena en Ansiedad? Tu juez interior…ahí reside el “problema”.
  • Hacer daño a los que más quiero, me hace sentir culpa. No cumplir mis expectativas —>Entonces, deberíamos trabajar en por qué tenemos expectativas, y si son realistas.
  • Sentimiento de demasiada responsabilidad autoimpuesta, demasiada presión.
  • No alcanzar el objetivo que tenía en mente –> objetivos no realistas?
  • No darme cuenta de que alguien tenía un problema y por ayudarle —
  • Sentirme responsable de una acción hecha por mí que haya causado mal a otro.
  • Sentirme mal pro haber hecho o dicho algo incorrecto
  • Remordimientos, como si me ahogar, una palabra que nunca llegué a decir.
  • Una carga difícil de eliminar que tiene mucho que ver con los que nos educan y no sirve para nada.
  • El recuerdo crónico de haber cometido una falta o haber dejado de hacer algo.
  • La culpa es algo cultural de una sociedad católica cristiana
  • Resultado de disonancia cognitiva y emocional, no están alineados tus conductas con tus pensamientos
  • Dolor de estómago, estoy trabajando diariamente para combatirla.
  • Si puedo hacer algo pro alguien aunque sea insignificante y no lo hago por despite o similar
  • Está presente en nuestras vidas, lo escucho constantemente
  • Ego
  • No tomar responsabilidad de lo que depende de ti y no ver el aprendizaje
  • Sentir que te mereces disfrutar, y si disfrutas sentirte mal por ello
  • Sentimientos como abatimiento, remordimiento, venirme abajo, presión
  • No soporto sentirme culpable así que me incentivo a ser mejor.

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