Más allá de la existencia (III)

Más allá de la existencia (III)

En esta entrada repetimos cosas ya dichas anteriormente, quién domine Sunyata puede saltársela. 🙂

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Ahora bien, en cuanto nos movemos hacia la existencia volvemos a meternos en la niebla. Veo algo y digo “es una pila de tierra” (el ejemplo clásico por n-sima vez 😀 )

¿Existe?

Sí, dirás, mírala está ahí, puedes hasta tocarla.

Bueno lo que sabemos que hay con seguridad es que hay “lo visto” como materia mental y con cierto aspecto. Y eso que vemos lo etiquetamos mentalmente como “pila de tierra” pero por ahora no ha pasado nada más.

Asignar existencia a la pila de tierra es razonable, el problema es que con el concepto de existencia solemos arrastrar el de esencia u objeto sólido.

Es decir asumimos que eso “es algo concreto en sí mismo, un objeto con esencia de pila de tierra”, y no la tiene. Que es un objeto más o menos permanente, y no lo es.

Podemos ver claramente que “no es nada concreto” deshaciendo la pila de tierrra en agua y cemento.

¿Dónde fue la pila? ¿está su esencia en alguna de sus partes? ¿o repartida por sus partes? No, ya no está en lugar alguno. Y ya no está en lugar alguno porque nunca estuvo en lugar alguno.

Había una configuración contingente del universo y la hemos etiquetado como “pila” pero como solo era una configuración impermanente con una etiqueta mental asociada, pues cambió rápidamente y ya no encontraremos esa “pila” más que como la etiqueta mental que ha quedado vacía, que ha perdido su objeto de referencia porque éste era contingente.

Así que uno se queda con la etiqueta “pila de tierra” y cara de tonto sin saber donde ponerla, pues lo que creiamos una pila sólida, un objeto existente, ya no está, se ha ido. Solo nos queda la etiqueta y la duda de a donde ha ido la pila de tierra, y todo por creernos una mera etiqueta mental (o verbal)…

La pila nunca tuvo esencia de pila  o nada que sea intrínseco a ella como pila, y por eso esta esencia de pila no ha de ir a lugar alguno. La pila ya no es pila en absoluto porque nunca tuvo nada intrínseco como pila… por eso al transformarla no queda nada de pila… y nada de tierra…

El único problema es que junto con la desaparición de esa pila de tierra no desaparece la etiqueta, porque no está en la pila sino en nuestra mente, y la mente se empeña en que eso (la etiqueta) tiene alguna forma de solidez aparte de ser un mero pensamiento-apuntador, ya inútil porque ha caducado. Y por tanto queda descolocada.

Si consideramos los conceptos como meros apuntadores a situaciones contingentes, entonces no son problema o confusión alguna. Al contrario, son una herramienta mental increiblemente poderosa.

Entender profundamente esto que hemos explicado para todos los objetos, es Sunyata y es la perfección de la no-conceptualidad. Y entenderlo para uno mismo es Anatman y es la perfección de la auto-imagen.

Aclaro que siempre que se habla de “entender” a nivel espiritual, significa realizar, y significa también que ese entendimiento es tan profundo que cambia tu mente y cómo actúas en el mundo.

Así que cualquier objeto designado mentalmente no existe como objeto por lo visto anteriormente, pero obviamente está ahí como configuración contingente del universo (perecedera y sin más esencia que otra configuración cualquiera) y por tanto no se puede decir tampoco que no existe. Simplemente no existe como objeto, pues los objetos no existen como tales, pues son, de nuevo, configuraciones contingentes de la realidad global, etiquetadas.

El concepto de objeto sólido permanente y/o autónomo (en el caso de seres vivos) simplemente no existe. Para ningún objeto. Pero la realidad está ahí, con sus características de impermanencia y interrelación (co-emergencia y origen inter-dependiente).

De nuevo nos quedamos en tierra de nadie, más allá de las ideas habituales de existencia e inexistencia. A medio camino…

Pero hemos obtenido una definición de “objeto” bastante interesante: es el etiquetado mental de una parte arbitraria de la realidad en determinado estado contingente.

Seguimos

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