Mantener en secreto las deudas es peor que ser infiel

Tal vez se trata de un crédito, una cuenta bancaria secreta o una vieja deuda. Sea lo que sea, quizá te parezca que mantenerlo en secreto es inofensivo, pero ocultar deudas y compras puede causar mucho daño a tu relación.

Esta infidelidad financiera es más común de lo que piensas. Una encuesta de creditcard.com encontró que una de cada cinco personas que vive con su pareja, mantiene en secreto una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito. La misma encuesta también reveló que el 20% de los consumidores sentía que la infidelidad financiera es peor que tener una aventura amorosa.

El asesor financiero Brent Thomas opina que una traición es una traición, lo mismo en el dormitorio que en el banco. «Traicionar la confianza en una relación es perjudicial de cualquier manera que lo hagas», advierte el especialista.

Cuando en una relación hay mentiras, estalla la bomba. Años de confianza acumulada se vienen abajo. La inversión de tiempo, energía y emociones que se ponen en una relación para mentenerla sana quedan en duda. Una vez que se revelan las mentiras, el que engaña se convierte en un desconocido, una persona poco confiable. La otra persona se siente sola e insegura sobre en quién puede confiar. 

«Una traición obliga a preguntarte ¿qué tan bien conoces a tu pareja?, ¿cuánto más esconde?, ¿va a seguir escondiendo cosas?», comenta Aaron Anderson, propietario y consejero matrimonial de una clínica familiar en Colorado. «Simplemente crea inseguridad y hace que surjan dudas sobre el futuro».

La infidelidad financiera trae el mismo costo emocional que la infidelidad estándar, al mismo tiempo que expone al perjudicado a otra forma de agonía: también podría estar en bancarrota y cargar con deudas por el resto de su vida. Su vida y estilo de vida no eran más que una ilusión.

Como señala Tina B. Tessina, psicoterapeuta y autora, la infidelidad financiera duele tanto a nivel emocional como práctico: «Para que la pareja recupere la confianza, tiene que hacer mucho más que salir de la deuda financiera y es un proceso muy lento».

La vida moderna ha hecho que la infidelidad financiera sea más problemática que antes. Ahora las parejas se casan a una edad más avanzada, cuando ambos trabajan y forman sentidos definidos de independencia financiera. Las finanzas pueden ser un tema complicado cuando llega el momento de formar un hogar, porque la mayoría de las parejas mantienen cuentas separadas, dividen los gastos y asumen una responsabilidad individual de los servicios y otros gastos.

Por más devastador que pueda ser el adulterio, es al menos un concepto que las parejas entienden intuitivamente, lo que no ocurre con la infidelidad financiera. Por esta razón, los asuntos financieros deben comunicarse oportunamente y con la frecuencia necesaria en una relación. Porque, como observó Anderson, la mayoría de las personas no discuten la infidelidad financiera hasta que ya es un problema en la relación.

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Con información de Fatherly

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