MALDITOS: ? LAS CLOACAS DEL #11M

?Las cloacas del 11-M?

Sobre las 14:30, en la Unidad Central Tedax en Canillas, la perito tedax comunicó a Sánchez Manzano y a su jefe, el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, el resultado de los análisis de los restos de la estación del Pozo: “[…] apunta a que hay restos de componentes de dinamita” (CI, 5, 55). Apunta. Son los famosos “picos” o “puntas” que “aparecen” en los cromatogramas de los análisis de los explosivos. ¿Preguntó Cuadro Jaén qué componentes eran esos? No, que sepamos. ¿Requirió que se enviaran los restos a la Policía Científica para que averiguara lo que no había hecho “su” Unidad Central? Tampoco nos consta. Cuadro se limitó a comunicar que era “dinamita”, a secas:

Esa información yo se la transmito al Subdirector Operativo sobre esa hora aproximadamente, él lo recibe y no me hace ningún comentario al respecto.


Fijémonos, sin embargo, lo que hubiera hecho el experimentado y reputado inspector jefe de los Tedax de Madrid, Cáceres Vadillo, y que no pudo hacer porque Sánchez Manzano y Cuadro Jaén le apartaron de la investigación:


Yo las hubiese llevado todas [las muestras y los restos de explosivo] a Policía Científica, pero yo tengo que seguir una cadena de mando, y esa cadena de mando a mí me exige que todas las muestras… las llevásemos a la Unidad Central, y fue lo que hicimos. A partir de ese momento pregunte a los responsables. (…) Si hizo [la Unidad Central] alguna relación, o no la hizo, en el sumario estará”.

Los resultados de esta decisión no pudieron ser más desastrosos: no consta ningún inventario de los restos en el sumario; desaparecieron o se destruyeron todas las muestras al margen de las 23 analizadas en el laboratorio de la Unidad Central, trenes enteros incluidos; y no se pudo averiguar qué explotó en los trenes. El lector puede sacar sus propias conclusiones.

Pero sigamos en nuestro intento de comprender lo que ocurrió con la investigación de los explosivos. Para ello es muy útil una declaración que hizo Cuadro Jaén en la comisión parlamentaria, que intentaremos analizar:

Le decía que esa primera valoración, que ya es una prueba, que no es un indicio, que se produce a las 14:30 o 14:40, a las 5:00 de la mañana se confirma y se confirma que estamos en presencia de dinamita, y al cabo de los tres días están detenidos los autores.

Hagamos una exégesis. Lo que se encontró a las 5:00 de la mañana del día 12 fue el explosivo que había dentro de la mochila de Vallecas, que era una dinamita determinada, Goma 2 Eco. Es decir, que para Cuadro Jaén, lo concreto, la Goma 2 Eco encontrada en una mochila que apareció en una comisaría de policía –en unas circunstancias bastante extrañas, como se verá–, “confirma” lo indeterminado y no averiguado a las 14:30 que explotó en los trenes, que considera, además, una “prueba” incontestable. ¿De qué, nos preguntamos?

En definitiva, lo que estaba contando el Comisario era un reflejo de lo que estaba pasando con la investigación, que no era otra cosa que el desplazamiento del foco de atención desde el auténtico escenario del crimen, los trenes, hacia unos escenarios diferentes y ajenos a los hechos principales. Las pruebas sobrevenidas que aparecieron en estos escenarios secundarios, la Renault Kangoo y la mochila de Vallecas, se convirtieron desde ese momento, no ya en las pruebas principales, sino en las “únicas pruebas” del 11-M.

A partir de ese momento, todos los datos que fueron saliendo en esos nuevos escenarios se aplicaron automáticamente en el escenario principal –por un método que ya hemos llamado “alegórico”, aunque también se le podría denominar “analógico” o, simplemente, como preferirían algunos, “método del embudo”–. Por ejemplo, aparece Goma 2 Eco en la mochila, ergo en los trenes explotó Goma 2 Eco (c. q. d.); en la mochila de Vallecas se encontró un teléfono móvil ergo lo que se utilizó para activar las bombas que explotaron en los trenes fueron teléfonos (c. q. d.)…

Un silogismo muy parecido al que utilizó el tribunal para demostrar que la Kangoo no estaba vacía en Alcalá –¡porque en Canilllas había aparecido llena!–. Razonamientos que escandalizarían a cualquier padre de la lógica, antigua o moderna, desde Aristóteles a Russell, pasando por Occam, Popper o Lakatos…

Mimesis en la Audiencia
Todos los argumentos de la Fiscalía sobre los componentes de los explosivos, refutados, a nuestro entender, por los peritos independientes, fueron sin embargo rescatados en la sentencia (…) Pero no sólo quedó en eso. El gran hallazgo del fiscal Zaragoza de la irrelevancia del arma del crimen para condenar al condenable también fue asumido por el tribunal. Con menos crudeza pero con todos los efectos. Así lo expresaron en la cuarta premisa en la que se fundamentaba el “hecho probado”:

La falta de determinación exacta de la marca de la totalidad del explosivo no impide llegar a conclusiones jurídico-penalmente relevantes respecto de la intervención de los procesados en los hechos enjuiciados y su consiguiente responsabilidad criminal pues, como se verá a continuación, está plenamente acreditado el tráfico de explosivos desde Asturias con destino al grupo terrorista que cometió los atentados de Madrid y Leganés.

¿De dónde sacan que los que aparecieron inmolados en Leganés fueron los que cometieron el atentado? ¿Les juzgaron acaso? ¿Investigaron y valoraron su participación en los hechos? Ya hemos visto que no lo hicieron, como resaltó el Tribunal Supremo con la expresiva mención de que “no fueron juzgados”.

Por cierto, curioso el nuevo lapsus, que hemos destacado en cursivas. ¿Pero no quedamos en que los de Leganés se suicidaron? ¿O es que los que cometieron los atentados de Madrid también volaron a los que se encontraban en Leganés? ¡En qué estarían pensando sus señorías!

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