Maestros Ascendidos ¿Qué es un maestro ascendido?- Lección 21.2

El Plan Divino para todo ser humano es que se convierta en un Maestro de la Energía y la Sustancia en cualquier lugar en el Universo. Cuando el ser humano llega al punto en su evolución en que las cosas materiales de la Tierra tienden a perder su encanto, y comienza a estirarse en dirección a la Iluminación Espiritual, en ese momento entra al Sendero de su Ascensión.

Cuando un ser humano, mediante la obra redentora de amor y buen uso de su energía en pensamientos, sentimientos, palabras y obras, logra alcanzar cierto punto en su evolución; su inmortal llama triple rompe la capsula en la que se encontraba encerrada, produciéndose la unión del alma con su santo ser Crístico y con el Espíritu Divino.

Todo Ser que tenga dentro de sí la chispa divina y que se haya graduado mediante la Victoria de su Ascensión como lo hiciera Jesús, se convierte en un Maestro Ascendido. Todo maestro ascendido es un Mensajero de Dios, representante de la Inteligencia Directriz de la Divinidad.

“Para convertirse en un Maestro, es menester que controlen la energía en su propio mundo sin que importe cual pueda ser la presión del mundo de apariencia”. Maestro Ascendido Kuthumi.

Cuando alcanza su Ascensión, el ser humano ha logrado entonces el objetivo de su evolución terrena. Se hace UNO con su propia Presencia YO SOY y, por ende, UNO con la misma Deidad. Es un Maestro de toda la Energía y está en libertad de viajar de un extremo al otro del Cosmos.

Los Maestros Ascendidos son seres iluminados, clarificados y que saben dónde están, qué son y hacia dónde van, sin que nadie se los diga, puesto que ya se han unido a su presencia Divina o Dios interno, quien tiene todas las respuestas.

Ellos inspiran, auxilian, protegen e iluminan a todos los seres en evolución, quienes eventualmente alcanzarán la misma victoria divina y eterna. Ellos regulan la energía de nuestro planeta y se encargan de hacer cumplir la voluntad de Dios sobre la Tierra.

Los maestros trabajan con una determinación inflexible en la Gran Presencia Divina. Ellos manifiestan la Perfección Divina y, de esta manera, todo Poder Divino les pertenece.

Cuando Jesús dijo: “EN VERDAD YO OS DIGO, LAS OBRAS QUE YO HAGO LAS HARÉIS Y MÁS GRANDES”, Él sabía la victoria que nos espera a todos los hijos de Dios.

Él vino para demostrar que cada ser humano puede lograr y expresar la Maestría y Soberanía consciente. Dio el ejemplo de la Soberanía de los Maestros Ascendidos y probó a la humanidad que es posible para todos llamar al Yo Divino en acción y controlar así conscientemente todas las cosas humanas.

Los grandes Maestros Ascendidos de Luz y de Perfección, han impulsado la expansión de la Luz en la humanidad desde el origen de éste planeta. Los maestros ascendidos son seres gloriosos, con tal Amor, tal Sabiduría y tal Poder que la mente humana no podría concebir.

Por doquier en el Universo, ellos cumplen libre y naturalmente todo lo que el ser humano considera como sobrenatural. Ellos son los guardianes de la raza; su tarea es la de educar y ayudar al ser individualizado a desarrollar su consciencia más allá de la expresión de los sentidos ordinarios.

Los maestros son seres que han pasado de tener carteristas humanas, a poseer atributos supra-humanos. Ellos han pasado del estado humano común a la plena y continua expresión de su Divinidad.

UN MAESTRO ASCENDIDO ES UN SER INDIVIDUALIZADO QUE, POR UN ESFUERZO CONSCIENTE, HA DESARROLLADO BASTANTE AMOR Y PODER EN SÍ MISMO COMO PARA ROMPER LAS CADENAS DE TODAS LAS LIMITACIONES HUMANAS.

De esta manera liberado, un maestro es digno de manejar fuerzas que están más allá de la experiencia humana. Todas las fuerzas y todas las cosas le obedecen, porque Él es un Ser dotado de libertad y consciente uso del Yo Divino.

Un Maestro Ascendido es capaz de ayudar a los que vienen a ponerse bajo su dirección, por la Radiación de esta Luz que es verdaderamente su propia “Esencia luminosa de Amor Divino”. Cuando tal Radiación se dirige a un discípulo, los cuerpos sutiles de éste, absorben la Esencia Luminosa del Maestro, y la Luz de sus cuerpos se intensifica y los hace brilla con mayor fuerza, como una chispa que se transforma en una Llama. Esta Esencia Luminosa es la fuerza más concentrada del Universo, porque disuelve toda discordia y establece un equilibrio perfecto en toda manifestación.

El Cuerpo del Maestro Ascendido emite continuamente Rayos de esta Esencia Luminosa, disolviendo la discordia terrestre, como los rayos de luz y calor de nuestro sol físico disuelven la niebla. La Radiación que los Maestros vierten hacia la Tierra es Energía conscientemente concentrada; Energía que está calificada con la perfección de uno de los siete rayos, y la cual se dirige hacia el cumplimiento de un fin específico. De esta manera y por millares de veces al día, personas y localidades reciben una protección continua de la cual la humanidad es totalmente inconsciente.

Estos Seres gloriosos, guardianes e instructores de la raza humana, son llamados Maestros Ascendidos de Amor, de Luz y de Perfección. Incontestablemente son todo lo que la palabra “Maestro” sugiere. Ellos manifiestan, por el Amor, la Sabiduría y el Poder del Yo Divino interior en Acción, su Maestría de todo lo que es humano. Por este hecho, hicieron la Ascensión al plano de expresión por encima de lo humano a lo Divino, a la pura, eterna y todopoderosa Perfección.

Si los seres humanos pudiesen ver sus pensamientos, sentimientos y palabras por doquier en la atmósfera y en el éter, aglomerándose con los que le son semejantes y después volviendo a su emisor, no solamente quedarían estupefactos de su creación, sino que gritarían pidiendo socorro y, a fin de disolver tales creaciones se volverían con determinación hacia su propia Divinidad y en Ella se refugiarían.

Por su parte, los Maestros Ascendidos, habiéndose liberado de las limitaciones humanas por una efusión de Luz flamígera y, por la actividad de la Ley, son inmunes a todo pensamiento humano discordante.

Pensamientos y sentimientos son cosas vivas y vibrantes. El que sabe esto empleará su sabiduría y se controlará en consecuencia.

El Yo Divino interior es, con relación al yo exterior, lo que Jesús representa con relación a la humanidad que vive sus experiencias en la Tierra. Él reveló el Registro del Maestro en el mundo exterior y Él es para siempre la prueba viva de que el ser humano es capaz de liberarse de todas las limitaciones y de expresar la divinidad de acuerdo con el Plan Original, porque, en el origen la humanidad vivía en Libertad y Armonía.

Cuando los que estudian la Vida y las Leyes del Universo de una manera más profunda que el resto de la Humanidad, se hacen conscientes de la existencia de los Maestros Ascendidos, deseando ir hacia estos grandes Seres a fin de obtener sus instrucciones.

El alma es la que aspira a más Luz: pero el yo externo no afianza en manera alguna sus relaciones con estos grandes seres completamente divinizados.

Un estudiante sincero, convencido y determinado, puede tener contacto con uno de estos Maestros Ascendidos. Si el motivo por el que se busca este contacto es la curiosidad o el deseo de asegurarse de si existen o no los Maestros Ascendidos, o para obtener la solución mágica de un problema, el contacto jamás se hará porque ellos de ninguna manera se interesan en dar satisfacción al lado humano del estudiante.

Todos sus esfuerzos conciernen a la expansión del Yo Divino interno, a fin de que su poder se intensifique hasta el punto de romper las limitaciones del yo externo que traban sus manifestaciones en los planos mental, emocional, etérico y físico, es decir, en pensamiento, sentimiento, palabra y obra.

Los vehículos inferiores con sus debilidades y limitaciones, son impropios para ser un instrumento adecuado para la expresión del gran Yo Divino Interno. Los vehículos inferiores son el “Templo de la Energía Divina” que la gran Presencia de Dios desea utilizar para la manifestación de su Plan Divino. Si la Energía se derrocha para la satisfacción incontrolada de los apetitos y de los deseos del yo externo, y si a la presencia interior no se permite fluir libremente por estos vehículos, entonces esta energía divina se retira, privando al yo externo del poder de controlarse apropiadamente; entonces la mente y el cuerpo entran en decrepitud y después se disuelven. Este el estado que el mundo llama muerte.

El individuo que busca el contacto con un Maestro Ascendido, sin haber pasado por una preparación que afine gradualmente su estructura externa, mente y sentimientos con la perfección divina, es como un alumno del jardín de infancia que pidiera a un profesor de universidad que le enseñase el ABC.

Los Maestros Ascendidos son en realidad grandes baterías cargadas con un poder y una energía formidables; todo lo que toca la Radiación de Ellos se carga en grado sumo con su esencia de luz, exactamente como una aguja que, puesta en contacto con un imán, toma las cualidades de éste y queda imantada.

La Ley del Amor, la Ley del Universo y la Ley de los seres individualizados no permiten a los Maestros interferir de manera intensiva en la vida de los seres, salvo en los períodos de Actividad Cósmica, cuando grandes eventualidades cósmicas están en acción. En estas épocas es cuando los Maestros Ascendidos pueden dar más asistencia de la habitual.

La tierra se encuentra ahora en uno de estos ciclos y se da actualmente la más intensa radiación de Luz que se haya conocido hasta el presente, a fin de clarificar a la humanidad, de restablecer el orden y el amor indispensables para el mantenimiento de nuestro planeta y del sistema de mundos a los que pertenecemos.

Todo lo que no se conforma o no quiere conformarse con el Orden, el equilibrio y la Paz que en la Vida de la Tierra deben expresarse, deberá encontrar cualquier otra parte del Universo para allí adquirir la comprensión de la Ley. Sólo hay un pasaporte que da acceso a la Presencia de los grandes Seres: bastante amor dado al Yo Divino y a los Maestros, unido a la determinación de desarraigar de la naturaleza humana toda discordia y todo egoísmo.

Esto quiere decir que, en algún momento de nuestra evolución, todos debemos tomar la decisión definitiva de no volver a mancillar la vida mediante el mal uso de nuestra energía, y trabajar determinadamente en la consecución del objetivo superior, que es la ascensión.

Cuando se está suficientemente determinado para servir exclusivamente a la manifestación del Plan de Vida constructivo, la naturaleza humana se disciplina incluso si la tarea es ardua. Entonces, la atención de un Maestro Ascendido será atraída automáticamente hacia el estudiante, y el Maestro, viendo sus esfuerzos, radiará hacia él el valor, la fuerza y el Amor que le sostendrán hasta que llegue a mantener el sentimiento del contacto permanente con su propia Divinidad interior.

El Maestro Ascendido sabe y ve todo lo que concierne al estudiante, porque Él lee claramente todos los registros del aura. El maestro impulsa el desarrollo del discípulo; potencializa sus capacidades, ayudando a convertir sus debilidades en fortalezas.

El que tiene la ambición de estar en la Presencia visible y tangible del Maestro Ascendido debe comprender que, a menos que se transforme en un sol radiante de Amor, de Luz y de Perfección que el Maestro pueda intensificar y emplear como un instrumento de bien para dirigir la voluntad divina conscientemente a todas partes, no será de ninguna utilidad y constituirá una traba y una pérdida de energía para el Maestro.

Si el estudiante no ha disciplinado ya el yo externo, o no está dispuesto a hacerlo, habiendo adquirido la calma mental, sentimientos amorosos y un cuerpo robusto, no constituye un instrumento que un Maestro Ascendido pueda emplear en el Servicio del bien de la raza.

Si el estudiante no posee un sistema de vehículos inferiores bien controlado y armoniosamente desarrollado, es incapaz de cooperar con un maestro ascendido y realizar todo lo que está más allá de toda experiencia humana.

Si uno de estos Seres Perfectos aceptase a un discípulo desprovisto de estas cualidades, cometería el mismo error que el constructor que hiciera una casa con materiales no aprobados. Esta clase de material no resistiría una tensión excepcional, una necesidad urgente o un servicio prolongado.

De ahí que muchos estudiantes decaigan en el camino, pensando que la meditación hará todo por ellos, mientras descuidan la purificación de sus aspectos creativos de pensamiento, sentimiento, palabra y obra.

No sería una prueba de Sabiduría, de Amor o de Misericordia someter a alguien a una experiencia para la cual no tiene el entrenamiento, ni la resistencia requerida. Como los Maestros Ascendidos son el colmo de la Perfección, no obran sino con Justicia, Amor y Sabiduría. La actitud del que desea colaborar conscientemente con los Maestros Ascendidos no debe ser: “Quisiera ir a Ellos para recibir instrucción”, sino más bien: “Quisiera purificarme, disciplinarme y perfeccionarme; llegar a obrar con tal expresión de Amor, Sabiduría y Poder para que pueda asistirles y, entonces, seré atraído por Ellos. Quiero amar con tanta constancia, tan infinita y divinamente, que el resplandor de mi Luz les permita aceptarme”.

Corregirse y controlar las fuerzas que influyen en nuestra consciencia humana no se logra haciendo lo que a uno le plazca, quedando letárgico y dando satisfacción a los sentidos, porque los sentidos del ser humano se desencadenan y se rebelan furiosamente contra la represión de su naturaleza inferior. Para lograr esa comunión ininterrumpida con un maestro ascendido, el discípulo debe llegar a gobernar las fuerzas de su ser, sobre todo la energía de los sentimientos, a fin de ponerla a disposición exclusiva de la soberanía consciente de la Mente Divina.

El proverbio dice:

“MUCHOS SON LOS LLAMADOS Y POCOS LOS ELEGIDOS”.

Es esencial que los estudiantes caigan en cuenta de que hay un Ser consciente detrás de toda actividad inteligente, tratase de un aspecto metafísico del espíritu o de cualquier acción de los Siete Rayos. El Espíritu o Cualidad Divina son sostenidos y dirigidos por Seres Inteligentes de las Legiones de Luz.

Los Grandes Seres que están detrás de la oración, de la invocación y de los decretos, son los Maestros Ascendidos, los Seres Cósmicos, la Hueste Angélica, los Seres de los Elementos y todos los Seres Divinos. Ellos constituyen el Poder invisible e invencible que produce las manifestaciones divinas en este mundo.

La Gran Hermandad Blanca es una jerarquía de orden superior conformada por estos Seres. A su vez, existen varios grupos que se encargan del sostenimiento y radiación continua de la luz crística dividida en sus siete aspectos. Cada grupo de seres de luz conforman Jerarquías Espirituales especializadas en el uso y control de una de estas energías superiores. Tenemos así a grupos dedicados a la radiación y control del rayo azul, dorado, rosa, blanco, verde, oro rubí y violeta. Cada jerarquía tiene un regente o director que representa la suprema Autoridad del rayo en cuestión, pero cada miembro de la Jerarquía tiene un servicio específico para la Tierra y sus evoluciones.

Estos Grandes Seres llevan a cabo muchas otras actividades creativas, y prestan servicios de diferentes tipos -algunos de gran importancia Cósmica- además del servicio de irradiación de amor a la humanidad. De igual forma, ellos también se desarrollan y progresan hacia niveles superiores, pues siempre hay una conexión mayor que alcanzar. A pesar de haber alcanzado semejante estado evolutivo, siempre hay estratos superiores y Maestros sirviendo en esferas de mayor elevación.

La ley del reino ascendido ha designado a ciertos Maestros como la Autoridad en un campo específico, dándoles dominio sobre una cualidad, actividad o servicio en particular; por esa razón, ciertas actividades están bajo su jurisdicción, y ningún Maestro puede interferir con el trabajo de otros.

Los Maestros Ascendidos han protegido a la humanidad a lo largo de las edades -particularmente de su auto-destrucción, mediante el uso del poder, de las armas y de artefactos destructivos- de una manera similar a cómo los padres protegen a los niños, manteniéndolos alejados de la estufa caliente para evitar que se quemen.

Estos Seres pueden hacer por nosotros lo que no podemos hacer por cuenta propia, y están alegremente dispuestos a hacerlo. A los Maestros se les permite dar esta asistencia mediante la expansión del poder descargado dentro de la acción externa a través del estudiante, por medio de su amor por su propia Presencia YO SOY y los Maestros Ascendidos. Por eso, es necesario conocer y estar conscientes de estos Seres Divinos, sus actividades y el servicio especial de cada uno de ellos a la humanidad y a la tierra.

Los Maestros Ascendidos resultan especialmente necesarios para el logro de la humanidad debido a que Ellos tienen el Sentimiento de Logro.

Diversos Grandes Seres han encarnado de tiempo en tiempo para descargar la cualidad que sea que la humanidad pudiera necesitar en un tiempo determinado.

Anteriormente, y debido a la falta de purificación de la consciencia humana, los Seres Cósmicos rara vez descendían a los ámbitos inferiores de acción para contactar con individuos. Sin embargo, debido a nuestro nivel evolutivo, durante los últimos 70 años lo han hecho en gran medida, permitiéndonos ser testigos de un intensivo despertar espiritual que servirá para impulsar la evolución de la raza y el planeta.

Continúa en la siguiente lección.

☩ VIDEOS ANTERIORES ☩

https://goo.gl/0f0K9A

“MUCHOS SON LOS LLAMADOS Y POCOS LOS ELEGIDOS”.

☩ REDES SOCIALES ☩

► Facebook Página→ https://goo.gl/ZXotG1
► Facebook Grupo→ https://goo.gl/NXKJbR
► Instagram → https://goo.gl/nt7Sr1
► Facebook Personal (agrégame)→ https://goo.gl/hQPLrt
► Twitter → https://goo.gl/I6rXOF

Si estás leyendo hasta aquí te bendigo y te mando un abrazo, gracias por leer toda la descripción.

Ir a la fuente