«Lo más atrevido del resumen es el uso del mensaje del Papa, usando sus mismas palabras, para justificar actitudes y posturas que son 180 grados inversas al mensaje de Fratelli Tutti»

| Luis Antonio Martínez Guzmán. Coordinador Auxiliar del Programa VHI-OEA, de Human Life International

El pasado 3 de octubre el Papa Francisco nos regaló su tercera encíclica, Fratelli Tutti. El ideal inspirado en San Francisco de Asís, de amar tanto al hermano que está lejos como al que está junto a uno, la Parábola del Buen Samaritano, resume la esencia, el corazón, de este revolucionario mensaje.

Y es que, San Francisco de Asís, citando la encíclica, protagonizó el que fuera uno de los gestos de re-encuentro y paz más impresionantes de la relación histórica entre el Islám y el Cristianismo. Hace 800 años, en 1219, en medio de su pobreza, la distancia, el idioma diferente, los peligros de la quinta cruzada, y tras varios intentos fallidos de llegar, hizo ese viaje profético de paz, en el que cruzando el fuego de la guerra, y superando la lógica de la nulificación y desprecio del otro y el miedo a la muerte, se encuentra con el sultán de Egipto Malek al-Kamel, y nos deja un vivísimo testimonio de búsqueda llena de fe, esperanza y caridad, de la fraternidad que nace del Encuentro con la Persona de Cristo, que nos hace reconocernos pecadores, criaturas rescatadas y perdonadas; humildes y valientes constructores de paz y puentes entre las víctimas a ambos lados de la ideologización manipuladora.

Qué interesante incluso para los cruzados –pasados y actuales- saber que la “debilidad”, “ingenuidad” y “cobardía” del fraile Poverello, sin usar la espada de caballero que anteriormente blandía, había logrado más que miles de estrategias militares, espadas y caballos. Si hoy los Franciscanos son los Custodios de Tierra Santa, no fue por la militancia de los cruzados, sino por el amor de San Francisco, que salió al encuentro del mayor de los “paganos».

Y es que, como decía San Agustín de Hipona, en toda guerra, ideológica o militar, el herido, la víctima, es Adán. Y, no obstante, nunca faltan a ambos lados de la polarización manipuladora, atizadores de fuego que, como estrategia, se aluden también como víctimas, para seguir con el círculo vicioso de sus muros, sus exacerbaciones, sus confrontaciones y su destrucción del otro.

Conceptos como un “amor político”, la “memoria penitencial”, las “ofrendas recíprocas”, “el fecundo intercambio”, la “arquitectura y la artesanía de la paz”, el “proyecto creador”, la “realidad como poliedro”, etc. son claramente explicados, unidos, colocados en un orden fluido en esta hermosa encíclica. Es una encíclica de encuentro, de reconciliación, de esperanza; es un llamamiento a nunca jamás volver a incitar a la guerra, a la polarización, el extremismo, el odio y la hostilidad que “son fruto muchas veces del uso político de las religiones y de las interpretaciones de grupos religiosos que han abusado … de la influencia del sentido religioso en los corazones de los hombres.” “Dios no necesita ser defendido por nadie y no desea que su nombre sea usado para aterrorizar a la gente.” Es una encíclica de paz, de hermandad.

Con todo ello, y al igual que en la parábola del Samaritano, también en la actualidad hay “sacerdotes” y “levitas”, personajes con funciones sociales o religiosas de liderazgo, que consideran que levantar al Samaritano es indigno, es contra la ley y, sobre todo, lejano a su importante realidad, de establecer el cumplimiento de la ley judía entre el pueblo elegido. Seguramente, aun cuando el primer mandamiento de la ley judía, lo tenían presente en su frente –amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo-, para esa élite espiritual, ese mandamiento se cumplía en la forma en que ellos obligaban a su pueblo a cumplir la letra de la ley, estableciendo la ley de Dios en el otro, y no en salvarle la vida a un “perro” samaritano. Y es que hoy en día – y lo reclama el Papa en la Encíclica- “hay quienes vacían de sentido y manipulan las grandes palabras. Son manoseadas y desfiguradas para utilizarlas como instrumento de dominación, como títulos vacíos de contenido, que pueden servir para justificar cualquier acción. “

Y es que, a pocos días de publicada la Encíclica, nos encontramos con diversas “síntesis” en internet, que pasan desde la que clama “blasfemia” –porque no considera colonizar religiosamente y convertir a los “impíos”- en sitios como LifeSite News, hasta el dicotómico y rebuscadamente esforzado resumen, hecho en slideshare.com por Luis Losada Pescador (HazteOir y CitizenGo), que literalmente equipara la Encíclica a una convocatoria a la Guerra para “defender la verdad y la identidad cristiana”. Frente a una trayectoria integral y coherente de un Pontificado, que ha dejado muy clara la necesidad de conversión de la Iglesia, hacia un camino de sanación, dejando lo que nos fractura, cuesta trabajo creer que sea inocente el esfuerzo de alguien que quiera seguir viendo en el mensaje de Fratelli Tutti una invitación a tomar las armas y a “cerrar círculos.”

Decía el político y periodista español Aparisi Guijarro, hace ya dos siglos, que un tartufo suele esforzarse más por parecer hombre de bien que lo que se esforzaría por simplemente serlo. Pues bien, algo parecido sucedió aquí con el resumen del directivo de CitizenGo. El esfuerzo por adulterar el mensaje y hacerlo acomodaticio, es tan impresionante, que claramente hubiera sido más fácil hacer un análisis honesto y fiel.

Al cotejar el resumen de Losada con la Encíclica, sorprende muchísimo su sobre-elaboración: desde lo simple que es sacar de contexto una y otra vez citas textuales, hasta lo complejo que debe haber sido recortar palabras clave en citas, que a su vez son colocadas en capítulos donde no corresponden, haciendo regresiones una y otra vez, suponiendo que se habla de un tema cuando en realidad tales citas corresponden a otro. Pero lo más atrevido del resumen es el uso del mensaje del Papa, usando sus mismas palabras, para justificar actitudes y posturas que son 180 grados inversas al mensaje de Fratelli Tutti.

Se usa la condena al repliegue en uno mismo para justificar el despliegue de tropas contra el otro; se parafrasea la pasión por una comunidad de pertenencia, que el Papa refiere claramente a un sentido comunitario abierto a todo ser humano, para en cambio justificar la pertenencia a los grupos cerrados que una y otra vez el Papa condena en su Carta Encíclica; se habla de fraternidad como “alternativa” y se usa el punto de partida en el Levítico que el Papa usa para explicar el origen rústico de la fraternidad, para enmarcar en un empobrecido “no hagas al otro lo que no quieras que te hagan a ti” el profundo y vasto alcance de la misma.

Es impresionante la ligereza con que se puede leer textualmente en el resumen “la crisis financiera del 2007/2008 se resolvió con más individualismo, más desintegración y más libertad para los poderosos”; frases cortadas como “profunda desilusión tras el engaño”, “la destrucción del otro como estrategia más eficaz”, “se somete a mujeres forzadas a abortar.” Todas ellas y otras más, tienen en común que dichas de esa forma, cortadas a media construcción sintáctica, toman otro sentido totalmente opuesto incluso al que originalmente el Papa Francisco les daba.

Con esas construcciones manoseadas se da a entender que el covid es un engaño, en lugar de respetar que en la Encíclica con “engaño” se refiere al espejismo de creernos todopoderosos y olvidar que nos necesitamos unos a otros; dar a entender que el Papa hace referencia a la defensa de la vida, pero omitiendo que en ese párrafo se habló con mucha pasión y extensión de la trata de personas y explotación sexual; y así, repasando todo el resumen se van omitiendo en cada diapositiva los elementos MÁS ESENCIALES de la Encíclica: la fraternidad –ni siquiera se logra posicionar o definir en el resumen-; la persona en el centro, el diálogo y el encuentro, la preferencia por los pobres y descartados socialmente, los migrantes, la condena a la guerra, la necesidad de integrar una familia de naciones bajo nuevos esquemas, la inserción de los pueblos y lo popular en la dinámica social, las religiones al servicio de la fraternidad, la condena al egoísmo mercantilista, etc. En definitiva, la aspiración mundial a la fraternidad y la amistad social, a partir de una pertenencia común a la familia humana, derivada del hecho de reconocernos como hermanos porque somos hijos de un solo Creador.

Pero la cúspide del criminal resumen sucede cuando, en su diapositiva 24, claramente y sin ningún pudor, Luis Losada Pescador invita a la guerra. Peor aún, usa la Encíclica para dar a entender que el llamado del Papa es a la guerra. Para ello, entrecomilla una frase que en ningún lugar de la Encíclica se encuentra: “’Ante el inevitable conflicto social, el cristiano está obligado a manifestarse’, a defender la verdad y su propia identidad.” Todo ello ilustrado con la captura de pantalla de un video de youtube, correspondiente al canal “ED Anxel”, en el que citando Efesios 6, 12-13, se hace referencia a ese “estad firmes”, que después la secta pseudoreligiosa “El Yunque” tomaría en su juramento, cuando en su penúltima línea se grita “¡Sta firmus ut incus percussa!” (Estad firmes como el yunque al ser golpeado).

Habría que recordar el párrafo 83 de la Encíclica comentada, cuando el Papa Francisco afirma: “Este encuentro misericordioso entre un samaritano y un judío es una potente interpelación, que desmiente toda manipulación ideológica, para que ampliemos nuestro círculo, para que demos a nuestra capacidad de amar una dimensión universal capaz de traspasar todos los prejuicios, todas las barreras históricas o culturales, todos los intereses mezquinos.” Recordemos la película “Trece días”, de Roger Donaldson, donde ante la crisis de los misiles, eran los altos mandos militares los que estaban dispuestos a desobedecer y realizar actos golpistas contra su presidente, para poder detonar la guerra, pues eso era para lo que estaban entrenados, porque no podían ver las relaciones políticas y sociales de otra forma. Si no fuera porque estamos 20 siglos tarde, seguramente más de algún “cruzado” hubiera ofrecido una explicación de la parábola del buen samaritano, narrando cómo el Samaritano corrió a vengar a la víctima, luchando contra los salteadores, dejando morir de igual manera, al malherido.

No es la primera vez que sucede, y estoy seguro que no será la última, pero para nosotros también es el llamado al Encuentro. También la dignidad humana late y nos apela en quienes llaman al Papa Francisco blasfemo, por no llamar a la conversión de los “infieles”, así como en quienes usan las palabras de Fratelli Tutti para justificar sus guerras y polarizaciones. “Los héroes del futuro serán los que sepan romper esa lógica enfermiza y decidan sostener con respeto una palabra cargada de verdad, más allá de las conveniencias personales. Dios quiera que esos héroes se estén gestando silenciosamente en el corazón de nuestra sociedad.”

Pidamos a San Francisco de Asís la intercesión para que Dios ilumine nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras acciones, para que seamos, a ejemplo del Poverello de Asís, instrumentos de Su Paz. Y citando finalmente Fratelli Tutti, pidamos al Espíritu Santo: “muéstranos tu hermosura reflejada en todos los pueblos de la tierra, para descubrir que todos son importantes, que todos son necesarios, que son rostros diferentes de la misma humanidad que amas. Amén».

Graduado en Psicología. También ha cursado varios posgrados, entre los que destacan el de Gestión de Recursos Humanos y el de Mindfulness por la Universidad de Málaga. Experto universitario en Coaching.

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