Los ojos no brillan hablando de cualquiera



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Los ojos no brillan hablando de cualquiera

El estar ilusionados en relación al amor, es una es una de las cosas más gratificantes que podamos sentir. El conocer los efectos del enamoramiento en nuestro cuerpo, es sencillamente mágico.

Nuestro corazón latiendo de manera particular cuando ese alguien se acerca, nuestro tono de voz que se ajusta al encuentro, inclusive con el nerviosismo que se delata en una vibración inusual. El inevitablemente sonreír cuando recordamos a esa persona o conversando de ella. Esas ganas de traer a esa persona a nuestro lado solo con pensarlo corresponden una etapa en donde nuestras hormonas se apoderan de nosotros y nos hacen sentir que no existe nadie más para nosotros.

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Esto no lo llegamos a sentir por cualquiera, la química entre dos y lo que le sigue no es un efecto que se genera en cualquier interacción, por eso cuando las atracciones son fuertes, cuando aún sin conocer bien a alguien sentimos que podemos llegar muy lejos a su lado, parece ser una señal que nos invita a continuar, que nos empuja a abrir la puerta para darle la bienvenida a nuestras vidas a esa persona que promete no ser un más en nuestras vidas.

A veces resulta, a veces no, pero sin duda esas sensaciones que se generan en nosotros, bien valen por sí mismas la experiencia. Porque nuestros ojos no brillan hablando de cualquiera, brillan cuando nuestra alma se ha cautivado ante la cercanía de un ser especial, una persona digna de admiración, de cariño, de atención, que despierta en nosotros algo más que interés y que nos invita a sembrar cada día lo mejor de nosotros para procurar lo mejor en ese ser.

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Aprendamos a escuchar nuestras emociones, ellas nos ayudan a filtrar si nuestras relaciones nos generan bienestar o si por el contrario están generando efectos en nuestras vidas que preferiríamos evitar. La calma, la paz, la alegría, el entusiasmo, la gratitud, el amor… son sin duda emociones que nos invitan a permanecer… Mientras que las dudas, la incertidumbre, la tristeza, la rabia, son emociones que nos invitan a retirarnos.

Raras veces actuamos de manera oportuna, especialmente cuando no nos sentimos a gusto y terminamos por alargar relaciones que nos roban energía vital… No le tengamos miedo al amor, algunos lo ven como una amenaza, pero realmente nunca vamos a perder al dar amor, será una experiencia inigualable y el solo hecho de vivirlo, vale cualquier camino que se tome a posterior…

Reconoce cuando alguien en tu vida ha llegado para despertar lo mejor de ti… y disfrútalo.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet






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