Este viernes falleció el reconocido experto en psicología transpersonal, pero antes dejó una serie de importantes enseñanzas que, según afirmó, podrían ayudar a mejorar el mundo. ¿Cuáles son?

Claudio Naranjo.
wikipedia.org / Dominio Público
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El reconocido psiquiatra chileno Claudio Naranjo falleció este viernes a los 86 años y muchos de sus seguidores ya lo recuerdan por sus enseñanzas y visiones del mundo. En los últimos años, el experto en psicología transpersonal compartió conversaciones donde los espectadores pudieron tomar nota de los aprendizajes de este médico que aboga por una forma sana de relaciones humanas para tener un mundo mejor, desde su perspectiva.

Repensar el rol de los padres y la niñez

1. Ser menos severos y más comprehensivos con los chicos:

«El niño es un ser que nace libre, y poco a poco es domesticado a través del miedo. La palabra que más escucha, es el ‘no’, para evitar hacer lo que le gusta. La llamada moral del padre severo piensa que con la amenaza se puede corregir a los niños, pero se podría intentar con la comprehensión, y preguntarle qué es lo que le pasa. En definitiva, se cree que el niño es malo, y por eso no querrá obedecer. Esta lógica se aplica a los delincuentes, aumenta la severidad ante la necesidad de doblegar».

2. No confundir respeto con amor:

«A un niño se lo puede castigar de manera cariñosa, con comunicación. Puede haber una forma de crear respeto sin temor. A los padres les gusta mucho ser respetados, es un mandamiento cristiano: ‘respetarás y honrarás al padre y la madre’. Yo creo que esa ley religiosa, en realidad, es el amor de los padres, pero se fue transformando en el respeto hacia una autoridad intocable».

3. Tener más contacto físico:

«Como patrón, parece que los humanos tienen falta de tacto, y eso genera problemas en la infancia. Se debe a la sumisión de la mujer, y que la civilización es demasiado masculina. En los gatos, por ejemplo, la mamá lame a sus gatitos. Para sobrevivir no basta solo con comida, también se necesita el tacto, la comunicación».

4. Además de querer a los niños, hay que mejorar individualmente:

«Siempre se dice que a los niños hay que quererlos, pero es un consejo que no nos lleva muy lejos. Ya estamos queriéndolos, son nuestro hijos. La clave es hacer algo para mejorar como persona. Pero es cierto, cada vez hay menos tiempo, una esclavitud laboral muy fuerte y poco espacio para el ocio».

5. Buscar tiempo libre para compartir:

«Salimos muy heridos y resentidos de las heridas que recibimos en la infancia, por la carencia de amor también, que es una epidemia. Los padres, con el trabajo y la situación económica, han perjudicado a los chicos. ¿Dónde está el tiempo para los niños? Cada generación está en la situación de querer ser querido. Porque los padres no pudieron llenar esa situación de amor en la infancia. Y cuando deben dar amor a sus niños, también están en falta de cariño por su pasado, y entran en conflicto. No tienen la plenitud para hacerlo».

Cambiar la mentalidad

6. Dejar de pensar como cazadores y recolectores:

«Todos somos víctimas de una sociedad enferma. La civilización es una respuesta a una situación traumática del mundo, dice Freud. Lo que llamamos un mundo civilizado, es un mundo muy inmoral. Conquistamos todo, y queremos seguir conquistando, pero ya no hay qué conquistar. Es como si siguieran viviendo pensando que se va a acabar la comida, se va acabar el territorio y que hay que defenderse, como en las épocas de escasez».

7. Volver a actuar de modo infantil:

«A los adultos hay que devolverles la rabia y el dolor infantil, para que vuelvan a estar enteros. Solo así se puede recuperar el amor. Para amar hay que tener la libertad de decir sí o no, no se puede ser un animal domesticado. Hay que salir del ‘tengo que ser un niño bueno'».

8. Mejorar con otras personas:

«Los avances de la psicoterapia son con técnicas en grupo, para relacionarse de forma sana».

9. Quererse: «Hay una contradicción en la ética cristiana: predica el amor por el prójimo, pero no el amor por uno mismo. No funciona el amor al prójimo sin amor a uno mismo».

Revolucionar la educación

10. Valorar la creatividad de los jóvenes:

«Así, podríamos ver una generación no solo más feliz que la nuestra, también más sabia y benévola. Los problemas no van a ser resueltos por la conciencia que los creó».

11. Los maestros deberían aprender de los alumnos:

«Yo sé, y tú no sabes. Ahora vas a saber lo que yo quiero que sepas’. Eso termina sin ganas de querer saber nada. Los niños quieren hacer miles de preguntas, y se van muriendo en el camino. Un profesor instruye y traspasa información, como si lo más importante fuese estar informado. En la era de la información, casi no sirve eso. Se les imparte conocimiento de forma obligatoria, pero sin interesarse realmente en ellos».

12. Usar otro tipo de enseñanza:

«No se les enseña a relacionarse, y eso es muy importante».

13. Entender la razón de ser del sistema educativo actual:

«La educación es para tener trabajadores, no es para tener desarrollo humano. Esto comenzó con la sociedad industrial, creado por el sistema económico. Es un sistema de reproducir una forma de ser. A veces decimos que este es un mundo loco, y no pensamos por qué. Nosotros creamos este mundo loco,y no reconocemos nuestra propia locura».

14. Cambiar la realidad desde el aprendizaje:

«El cambio del mundo es a través de la conciencia. Otra manera de ver, sentir, comprender y de ser. La educación es la principal manera para inyectar eso en la humanidad de forma masiva, más allá de las guerras y las revoluciones».

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