Las pirámides de Guiza y su correlación con las estrellas del Cinturón de Orión

Portada - Correlación de las tres grandes pirámides con el Cinturón de Orión. (Fotografía: Historia Enigmática)

La teoría de la correlación de Orión se ha convertido ya en un clásico desde que apareciera el libro “El misterio de Orión”, escrito por Robert Bauval y Graham Hancock a mediados de los años 90 del pasado siglo XX. El principal argumento de su teoría es que las tres mayores pirámides de la meseta de Guiza (Keops, Kefrén y Micerinos) están alineadas siguiendo un patrón del cielo, imitando a las tres estrellas que forman el cinturón de Orión, tal y como se ve en nuestra imagen de portada.
Sin embargo, debemos explicar que esto no es del todo exacto: las tres estrellas de Orión forman un ángulo que difiere, por unos pocos grados, con el que forman las pirámides de Guiza. Pero si se calculan los cambios precesionales del cinturón de Orión a lo largo de los siglos, se comprueba que sí hubo un momento de la historia en el que estas tres estrellas estuvieron alineadas exactamente igual en relación con la Vía Láctea que las pirámides respecto al río Nilo: en torno al año 10.500 a. C.
Esquema donde se observa cómo el río Nilo representaría a ¡la propia Vía Láctea! (Imagen: Historia Enigmática)
Esquema donde se observa cómo el río Nilo representaría a ¡la propia Vía Láctea! 
Dicha teoría ha sido ampliamente aceptada por la comunidad científica, aunque también es cierto que hay detractores de ella que defienden que el conocimiento de estas estrellas es de origen mesopotámico y no llegó a Egipto hasta la época ptolemaica. Asimismo, otros critican que la orientación de las pirámides se invirtió para hacerlas coincidir con el cinturón de Orión. La verdad es que ninguna de estas críticas ha disminuido el valor de esta magnífica teoría.
Bauval y Hancock utilizaron el programa informático SkyGlobe para calcular, mediante el fenómeno de precesión, la fecha en que fueron construidas las pirámides. Pero el dato se alejaba de toda lógica, pues nos retrotraía hasta el año 10500 antes de Cristo. En esa fecha las tres galerías de la Gran Pirámide sí que apuntaban hacia las tres estrellas de Orión. Bauval comenta, además, que ese dato no tiene porqué apuntar directamente a la construcción de las pirámides, sino que podría ser que los constructores quisieran indicarnos algo relevante ocurrido en esta fecha. Sin embargo, también sabemos que en el 10.500 a. C. la esfinge estaría mirando directamente a la constelación de Leo. ¿Qué nos querrían decir con esa fecha? ¿De verdad ocurrió algo importante entonces o es una simple casualidad?
Sabemos que en el año 10.500 a. C. la esfinge de Guiza también estaba mirando directamente a la constelación de Leo. (Barcex-GNU Free)
Sabemos que en el año 10.500 a. C. la esfinge de Guiza también estaba mirando directamente a la constelación de Leo. 
Sin embargo, esta alineación astral no ha sido encontrada en la cultura egipcia. Frente a esta ausencia, algunos investigadores afirman haber encontrado la misma correlación en China y en Méjico. Volvemos a realizarnos la misma pregunta ¿una mera casualidad?
Incluso en España, el conjunto megalítico formado por el célebre Dolmen de Soto, en el término municipal de Trigueros, provincia de Huelva, alberga la más antigua representación gráfica de las tres estrellas del “Cinturón de Orión” según los estudios del epigrafista hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano.
Vista interior del Dolmen de Soto en Huelva, España. (Trgrñ/CC BY-SA 3.0)
Vista interior del Dolmen de Soto en Huelva, España.
Pero volviendo al tema egipcio, también nos tenemos que preguntar: si las tres grandes pirámides simbolizaban tres estrellas, ¿qué simbolizan las pirámides satélites que hay alrededor de las grandes pirámides?
“Se trata de una representación cósmica, pero no de tres planetas, sino de tres estrellas. El sistema de Sirio está compuesto por tres estrellas que circunvolucionan entre sí. A cada una de estas estrellas -Sirio A, Sirio B y Sirio C-, le correspondía una divinidad: Isis, Nephtis y Sathis. Por eso la Gran Pirámide es un templo dedicado a Isis y relacionado con Sirio A. En los relieves que conservan todavía la pintura de las diosas Isis y Nephtis, se aprecia que una tiene vestido blanco y otra vestido rosa, pues así se ven las dos estrellas. Sirio A es una gigante amarilla y la Gran Pirámide estuvo pintada de amarillo. Lo curioso es que, cuando en 1996 los astrónomos franceses descubrieron la presencia de Sirio C, la definieron como una estrella enana roja, y la pirámide de Micerinos resulta que es la más pequeña y estaba recubierta de granito rojo. A mí me parece increíble y fantástico que las tres pirámides de Guiza representen a las tres estrellas del Cinturón de Orión, y a la vez estén simbolizando las tres estrellas del sistema de Sirio. De ser esto así, podríamos resolver uno de los grandes enigmas de la meseta de Guiza, como son las pirámides llamadas “satélites”. Estas pequeñas pirámides nunca fueron utilizadas por la familia del faraón, como asegura la egiptología. Prueba de ello es que la esposa de Kefrén, Merisankh, fue enterrada en una mastaba de la zona oriental de Guiza. ¿No serían los planetas de cada una de las estrellas?”, explica Manuel José Delgado, uno de los mayores expertos españoles sobre el antiguo Egipto.
“Sirio A orbita alrededor de Sirio B en un ciclo de 50,4 años, tal y como conocían los dogones de Mali. También Sirio C está tan cerca que su gravedad influye en las orbitas de Sirio A y B. Por esa alteración se pudo conocer su existencia. El sistema solar triple de Sirio está muy cercano, en relación a la constelación a la que pertenece, El Can. Y la constelación de Orión, Sahu para los antiguos egipcios, también está formada por estrellas fijas que han sido innumerablemente representadas en relieves y jeroglíficos egipcios. Con respecto a la constelación de Leo, si bien no tenía un significado simbólico relacionado con la cosmogonía egipcia, sí que fue ampliamente mencionada para señalar una época, un tiempo, el tiempo de Leo, en el que ocurrieron en La Tierra muchos cataclismos como el hundimiento de la Atlantida y, como dijeron los sacerdotes egipcios, sus supervivientes fundaron el Egipto milenario”, señala finalmente Delgado aludiendo a que podrían ser planetas de la constelación de Sirio, de donde vinieron los dioses.

Autor: Historia Enigmática

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