Las mentiras de la NASA sobre la llegada a la Luna

El 20 de julio de 1969 una cámara montada en el costado del módulo espacial Eagle capturó los primeros pasos y las históricas palabras del astronauta Neil Armstrong “Es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la  humanidad”. Se calcula que más de 500 millones de espectadores siguieron en directo la llegada del hombre a la Luna, la mayor audiencia conseguida hasta entonces.

Walter Cronkite, presentador de la cobertura de la misión Apolo XI de la cadena estadounidense CBS, definió el acontecimiento como “el momento Cristóbal Colón del siglo XX”. Pero, curiosamente, cuando la NASA preparaba en 2006 la celebración del 40 aniversario de la misión Apolo XI se dio cuenta que las grabaciones originales del alunizaje habían desaparecido. Según la versión de la Agencia Espacial norteamericana se habían perdido entre los diversos cambios de administración. Falso.

Hoy se sabe que las tres cintas marca AMPEX utilizadas para inmortalizar la histórica llegada del hombre a la Luna se vendieron junto a 65 cajas de rollos de vídeo de 2 pulgadas por 260 dólares. Un total de 1.150 rollos que la NASA vendió a Gary George en junio de 1976 en la Base de la Fuerza Aérea Ellington en Houston, Texas.

Las cintas de vídeo que inmortalizaron la llegada del hombre a la Luna se vendieron por 260 dólares

Negocio redondo

La idea de George, que a la sazón era pasante de la NASA en el Centro Espacial Johnson, era vender esas cintas para que las estaciones locales de televisión pudieran reutilizarlas y, de paso, sacar algo de dinero. Afortunadamente, su padre leyó antes la etiquita de tres cintas en las que rezaba: APOLLO 11 EVA | 20 de julio de 1969 REEL 1. VR2000 525 Hi Band 15 ips. En efecto, eran las cintas originales del alunizaje… y decidió guardarlas por si adquirían valor con el tiempo. No se equivocó. 

La NASA trató de recuperarlas en 2008 pero no consiguió llegar a un acuerdo con George quien tras digitalizarlas las pondrá a la venta el 20 de julio en Sotheby’s de Nueva York, donde se espera que alcancen los dos millones de dólares. Una buena inversión, desde luego.

Conviene reflexionar acerca de la postura tomada por la NASA en este asunto. Después de negociar con Gary George, admitió en 2009 que las cintas fueron borradas magnéticamente y reutilizadas para ahorrar dinero. Es más, publicaron en su web copias de la emisión original que  habían sido restauradas por la empresa Lowry Digital, con sede en Burbank, California. ¿Por qué mentir? ¿Es el procedimiento habitual negar la mayor? ¿Valdrá el mismo método para tantas y tantas conspiraciones que tiene como centro la Agencia Espacial Norteamericana?

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