Las emociones en un camino no-dual (modelo emocional)

Lo que parece un camino más completo y que da lugar a una forma de budismo, en mi opinión más madura y gozosa: eliminar las emociones aflictivas y mantener, hasta potenciar las no aflictivas (o algunas de ellas) cuidando de no crear apego, ansia por ellas.Las emociones en un camino no-dual (modelo emocional)

3. Purificado de emociones

Es interesante remarcar que el nexo pensamiento-emoción si se ha roto, se ha roto. Así que los pensamientos conceptuales “positivos” tampoco movilizan emoción positiva (o no demasiada), esa es una fuente de gran aridez, en el modelo anterior. Por tanto, en las fases avanzadas, deberemos cultivar esas emociones desde un punto de vista no-conceptual o directo. A eso a veces se le llama emoción no-dual (por ejemplo compasión no dual) o se le pone el prefijo Maha delante (p.e. Mahakaruna)

Esto que puede parecer complicado, se hace simplemente siguiendo el camino anterior, pero añadiendo de forma expresa el cultivo de las emociones positivas o al menos de alguna de ellas. De tal manera que las demás vayan apagándose a la vez que las elegidas crecen.

Pero de nuevo, ahora hablamos de emociones y por tanto no hablamos de lo que implica mentalmente ser compasivo, sino de “como se siente” tu cuerpo cuando emerge la compasión. Eso es lo que debe identificarse y tratarse en la práctica.

Las emociones positivas en muchos caminos espirituales vienen bajo etiquetas que nos pueden despistar, como en el caso de la devoción al gurú, que no es más que el cultivo de una emoción positiva de amor no sexual, o cuando los budistas dicen metta que no deja de ser amabilidad, cariño, delicadeza, etc… como cuando cogemos en brazos a un bebe, o karuna que es compasión como cuando alimentamos un gato de la calle, o piti, alegría, etc…

En ese cultivo emocional pasaremos por diversas fases:

Muy someramente, las emociones se cultivan en base simplemente a rememorar el sentir esa emoción, y una vez la sentimos intentar mantenerla viva y sumergirnos en ella… Esto técnicamente es mini-tantrismo pero como es tan ligero, suele practicarse en muchas doctrinas y no se considera como tal.

Así que, llegado el momento adecuado, incorporar las emociones positivas completará la senda y podrá darle sentido al nombre “Gran vehículo” pues aunque suene algo frío hablar así de las emociones, os puedo asegurar que, al contrario que las fresas, las emociones cultivadas son tan maravillosas y reales como las espontáneas (o más).

  • Re-descubrimiento. Primero, en algunos casos, no seremos ni capaces de arrancar la emoción propuesta (ha de ser una concreta), este es el punto más frustrante o confuso, pues no podemos practicar si no podemos hacerla surgir. A veces uno es tan ignorante que ni siquiera se da cuenta de que no surge emoción alguna. Incluso en nuestro día a día nos pasa, decimos que amamos a nuestra esposa, pero quizá  hace años que no surge ninguna emoción por ella. Es un sentimiento muerto. Sin emoción. Es un cascarón teórico-mental. Son creencias, ideas y rutinas. Pero no amor. Debemos en este caso estar atentos en el día a día para ver cuando y por qué nos emocionamos y cuales son nuestros disparadores emotivos para poder reproducirlos. Si ni aún así aparecen emociones positivas porque nos hemos cerrado mucho a ellas durante años (por cierto, el estrés y la prisa las inhiben en favor de la agresividad y el miedo), tendremos que iniciar un progresivo camino de vuelta trayendo a nuestra vida la emoción positiva que más nos encaje. Cualquier acción vale: desde adoptar un gato a irse a África a ayudar o simplemente hacer las tareas de la casa con cariño y delicadeza, como si cada gesto importase, como abrazamos a un bebé. Algunas emociones son más fáciles de arrancar porque tienen “truco”, como el ya famoso de forzar la sonrisa para arrancar una primera chispa de alegría. Otras no tanto o tendrás que encontrar tu truco… Esta fase es equivalente a cuando, en prácticas mentales, te dicen que estés mindful pero todavía no tienes muy claro que es eso. Aquí el problema a menudo es que todo el mundo cree que sabe de lo que le estamos hablando pero muchas personas adultas pasan por la vida sintiendo realmente muy, muy poco (bien dicho: emocionándose muy, muy poco). Emociónate.
  • Potenciación. Cuando seamos capaces de activar la emoción pasaremos a practicar como sostenerla en meditación. No hay mucho que hacer, simplemente nos hacemos presentes y conscientes de esa sensación y reposamos con ella todo lo que se pueda, sobretodo la sentimos, nos integramos con el sentimiento si es posible. No es una cuestión de observación, observar la emociones no las potencia, las reduce, sino de sentimiento consciente. Observarla cambia el foco de la emoción al observador y por eso la debilita. Mucha gente que afirma “reposar en el ser”, sobretodo en el neoadvaitismo, está haciendo esto (no todos, pero si algunos) y practicando con las emociones positivas en su corazón. Es además una buena práctica para aprender la diferencia entre observar y sentir, es más fácil que con el pensamiento. Pues una nos lleva a la dualidad y la otra lo contrario. Esta fase es equivalente al entrenamiento mental para estar atento/consciente en meditación de forma sostenida. Una vez hemos atrapado la emoción, no es necesario recurrir a ningún elemento mental, la práctica será básicamente emocional y lo menos mental posible. Nos centramos en la emoción y olvidamos el sentimiento, los pensamientos, la mente… En este punto muchas personas pueden llegar a ser capaces de obtener samadhis emocionales, en que la sensación de un sujeto desaparece del todo o casi sumergidos en la emoción.
  • Integración. El siguiente estadio de madurez ocurrirá cuando esa emoción empiece a aparecer ya en el día a día y a veces incluso sin razón (igual que los kenshos iniciales), aprovechemos entonces para mantenerla todo el tiempo que nos es posible. Nuestro corazón se está abriendo… La emoción ya no tiene objeto, surge porque sí, y para todos. En budismo a esa forma de generar emoción se le añade el prefijo Maha (gran), por ejemplo con Karuna sería Mahakaruna. Este punto es equivalente a cuando la persona se acerca a la primera realización y tiene flashes de no-mente durante el día, sin motivo aparente. Aunque en este caso, la realización mental es más espectacular. Pero esta es incluso más gozosa. Es en este punto que podemos empezar a entender qué es eso de transformar samsara en nirvana…
  • Entendimiento. Si tenemos una orientación vipassana y nos observamos atentamente, lo siguiente que ocurrirá es que entenderemos como surgen (prajna) y las podremos hacer surgir solo con nuestra intención. En casi cualquier lugar y momento. Para ello solo hará falta que el cuerpo no esté demasiado envenenado con las emociones negativas. En ese caso será imposible o tomará algunos minutos… Esta fase es equivalente al enamoramiento con los samadhis mentales. Muy gratificante pero también con cierto riesgo de volverte un adicto a este tipo de drogas internas. Es interesante llegar a este punto con un grado de madurez espiritual elevado. Obtener demasiada carga emocional positiva cuando no se es maduro en cuanto a sabiduría, es peligroso (igual que con los samadhis) y puede provocar un bloqueo permanente en forma de adicción al placer y al bienestar. En función de tu inclinación vipassana o samatha estas dos últimas fases pueden intercambiarse. De hecho esta fase puede ser opcional, se puede saltar de la anterior a la última y es posible que sea hasta prudente. Hay que tener cuidado con todo “control” de cualquier tema, pues lo ejerce alguien que “quiere cosas”, y eso es… bueno, creo que ya lo sabéis.
  • Consolidación. En la fase final, la emoción no se busca, está siempre, si no presente, en la frontera de aparecer en cuanto las condiciones inhibidoras, si se han dado, desaparezcan. La emoción simplemente se ha vuelto parte integral de nuestra presencia. Esto es equivalente a haber superado ya un yoga de forma completa, como cuando decimos que en el segundo, siempre que estemos mindful  siempre estaremos en la mente realizada. Pues ahora siempre que estemos mindful, estaremos generando emoción positiva. Esto es tal así, que incluso los, teóricamente, sentimientos negativos no tienen otro remedio que surgir como emoción positiva e incluso la tristeza se tiñe de positividad y amor por la vida. En este momento, si además hemos podido progresar mentalmente, es decir acercarnos al Dharmakaya, también podemos empezar a entender qué esto está contruyendo el Sambhogakaya, el cuerpo emocional de los Buddhas. Esta fase equivale a la realización de no-dualidad mental y ocurre en el mismo espacio mental.

Hay que decir, que intuyo que este progreso emocional no va a poder ocurrir o será mucho más difícil, si en paralelo no hay la equivalente evolución “mental”.

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Maestroviejo

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