La nostalgia colectiva por épocas pasadas

En ocasiones sentimos nostalgia. Sentimos anhelo por un momento, por una situación o por un acontecimiento ya pasado. Sufrimos por algo que ya pasó, algo que alguna vez tuvimos pero perdimos. Esta emoción se puede dar por una persona, por un grupo (nostalgia colectiva), por un objeto o por determinados sucesos.

En la nostalgia podemos hacer una importante diferencia, pues existen dos clases de sentimientos. Uno es un sentimiento positivo, un recuerdo encantador por un objeto ausente o desaparecido en el tiempo. El otro es un sentimiento negativo. Un sentimiento de dolor, de sufrimiento por aquello que ya no podemos recuperar, de retorno porque el objeto vuelva.

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El ser nostálgico

Quizás, lo más destacado en la nostalgia sea el anhelo por una persona querida. Rupturas amorosas, largas estancias en el extranjero o fallecimientos se convierten en el objeto de retorno deseado. Sin embargo, no es menos importante la nostalgia cuando el objeto es un lugar.

En español contamos con un vocablo para designar este tipo de nostalgia, mezclada con melancolía, que suspira por la tierra natal, la morriña. Dícese en el idioma del que esta palabra procede, el gallego, que la morriña es la añoranza de la tierra de procedencia. Echar de menos el lugar de donde procede uno y de aquellas cosas, objetos y situaciones que lo evocan.

“Asómate a mi nostalgia y cuéntame lo que ves”
-Xavier Velasco-

Nostalgia colectiva

Otro tipo de objeto de la nostalgia son las situaciones o sucesos pasados. Un caso especial de este sentimiento, con este objeto, es el que constituye la nostalgia colectiva. Esta se refiere al anhelo compartido por lo que la sociedad fue y supuso.

Todos hemos escuchado a alguien, alguna vez en la vida, decir: “en mis tiempos las cosas eran diferentes”. Y es que las comparaciones en el tiempo nunca son justas. Los vaivenes de la memoria con sus distorsiones pueden hacer que anhelemos un pasado distorsionado. La memoria selectiva va a mostrarnos solo aquellos eventos que agudizan nuestra nostalgia.

Muchas personas añoran, a la vez que alaban, regímenes dictatoriales. Suspiran por la falta de mano dura en los tiempos modernos y claman por un líder fuerte y carismático que vuelva a engrandecer la nación. Evidentemente, estos anhelos olvidan partes importantes del pasado y del presente. No tienen en cuenta todas las libertades que supone estar fuera de un régimen autoritario y no mencionan los posibles crímenes cometidos en esas épocas cuya vuelta proclaman.

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Estas personas viven en su fantasía, la cual es una distorsión de la realidad. Aun así, fantaseando acaban por glorificar el pasado y a alguno de sus representantes. Piénsese en las personas que vanaglorian a personajes históricos tan detestables como Hitler o Mussolini. Si bien pudieron conseguir algún progreso para la comunidad, sus crímenes deberían enterrar cualquier nostalgia de aquel tiempo.

La nostalgia como motivación

La nostalgia colectiva, como emoción grupal que es, puede convertirse en una fuerte motivación que va a guiar la conducta grupal. Cuando compartimos ese anhelo por una clase de sociedad particular con la mayoría de miembros de nuestro grupo, la acción es más fácil. Si un grupo grande quiere traer el pasado al presente, la violencia puede convertirse en un medio si hay otros que no funcionan.

La nostalgia colectiva va a predecir en algunos casos la acción colectiva. Cuanta mayor sea la intensidad de esta emoción en el grupo, más probable será que tomen las calles para reclamar su objeto de deseo, su pasado glorioso. Pero esta relación no es tan simple, las emociones van a regularla. Sobre todo, las emociones negativas.

La rabia, la ira y el desprecio son emociones que dirigidas hacia otro grupo va a ayudar a que la movilización se produzca. Cuando un grupo siente nostalgia por la forma en que la sociedad era e identifica el culpable del cambio, otro grupo que impide la vuelta al pasado por ejemplo, el surgimiento de emociones negativas y acciones en defensa del anhelo son más probables. Acciones que pueden encuadrarse como normativas, estar en línea con la legalidad, o traspasar las líneas de lo considerado legal y recurrir al vandalismo o a la violencia.

tres amigos

Sin embargo, la nostalgia colectiva no tiene por qué ser negativa. Si el anhelo recae en la vieja imagen de un país, habría que ver cómo era ese país. O, mejor aún, que aspectos particulares se anhelan de ese país. Si la nostalgia recae en valores como la apertura y la tolerancia, la futuras protestas y acciones van a estar encaminadas a fines más liberales aunque puede que los medios usados para conseguirlos no lo sean.

Si hasta cierto punto podemos influir y recrear nuestros anhelos, hagamos de la nostalgia una motivación hacia un mundo mejor. Echemos en falta las libertades y no las restricciones, la diversidad y no la exclusión. Que nuestros suspiros hallen sus motivos en las pérdidas de ellos, no en las nuestras.

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