La mujer en la Revolución francesa: historia y roles

La mujer en la Revolución francesa asumió nuevos roles de liderazgo, activismo y organización de los eventos que contribuyeron, junto a muchos otros eventos de la época, a la caída de la monarquía francesa en el año 1792.

Pero antes de profundizar sobre este tema, debemos entrar en contexto: ¿En qué consistió la Revolución francesa? Este fue un movimiento generado por el pueblo en rechazo a las políticas del Rey Luis XVI.

Dennis Jarvis from Halifax, Canada [CC BY-SA 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)]

Antes de la revolución el pueblo era dividido en grupos sociales denominados “Estados”. El primer Estado, conformado por miembros de la Iglesia, el Segundo Estado por los nobles y el Tercer Estado por los comunes.

Los comunes, el pueblo, era obligado a pagar la mayor cantidad de impuestos, mientras la nobleza llevaba una vida llena de lujos que contrastaba con la situación económica de los más desfavorecidos.

La marcha hacia Versalles

El 5 de octubre de 1789, en respuesta al sobreprecio y escasez de pan, un numeroso grupo de mujeres caminaron los 21 kilómetros que separaban París del Palacio de Versalles, hogar de la familia real.

El objetivo de la manifestación era exigir una respuesta del Rey y obligarlo a residir en París al lado del pueblo. Eventualmente los hombres se unieron al grupo, sumando al menos 60 mil personas a la protesta.

La actividad culminó al día siguiente cargada de violencia. Manifestantes ingresaron al palacio y mataron a dos guardaespaldas del rey. Para prevenir más derramamiento de sangre el monarca se mudó con su familia a París.

Este suceso ocurrió en el mismo año en el que representantes del Tercer Estado rompieron con los demás Estados, establecieron una Asamblea Nacional y exigieron a la monarquía una serie de derechos. La toma de la prisión de la Bastilla había ocurrido solo tres meses atrás.

El principio del fin de la monarquía había llegado.

El rol de la mujer en la Revolución francesa

La marcha hacia Versalles ofrece una clara idea de cuan comprometidas estaban las mujeres en participar activamente en los cambios necesarios para tener un país con mejores condiciones de vida.

Mujeres de todos los estratos sociales formaron parte de este movimiento. Desde las pertenecientes a la clase trabajadora, que participaron en manifestaciones,  revueltas violentas y escondieron a perseguidos;  hasta las intelectuales que se declararon desafiantes con sus publicaciones.

Eran las que llevaban los clubes y salones donde políticos y mentes brillantes de la revolución debatían y elaboraban los conceptos de una Primera República que aún no había nacido.

Activistas como Pauline Léon (1768-1838) fueron de armas tomar. Ella introdujo ante la Asamblea Nacional una petición firmada por 319 mujeres para formar una Guardia Nacional femenina armada, con el objetivo de defender Paris en caso de una invasión.

Una petición similar fue realizada por Theroigne de Mericourt (1762-1817), quien solicitó la creación de una “Legión de Amazonas” para proteger la revolución. Incluso afirmó que el derecho a portar un arma, transformaría a las mujeres en verdaderos ciudadanos. Ambas peticiones fueron negadas.

El activismo femenino siempre levantó controversia, ya que en el siglo XVIII, las mujeres eran vistas biológica y socialmente diferentes a los hombres, destinadas exclusivamente a las labores domésticas, guardianas de la moralidad y la virtud.

Su presencia estaba prohibida en las asambleas privadas de ciudadanos, pero esto no impidió que acudieran a las públicas, hasta que también se les fuera negado el acceso a estas.

Formaron clubes femeninos para debatir sobre nuevas leyes y reformas, leían sobre ellas a las mujeres iletradas y lideraron un activismo en temas como el derecho al voto,  a la propiedad y condiciones igualitarias en el divorcio. Para 1793 estos clubes también fueron prohibidos.

Mujeres contrarrevolucionarias

Un aspecto importante durante esta época, fue el llamado movimiento de descristianización de la Iglesia, una acción revolucionaria con la que muchos no estaban de acuerdo, especialmente las mujeres que vivían en áreas rurales.

Aunque estas personas abrazaban los cambios políticos y sociales de la revolución, se oponían a la disolución de la Iglesia católica y a la formación de doctrinas como “El culto al Ser Supremo”, promovido por el líder revolucionario Maximilien Robespierre (1758-1794).

Estas mujeres comenzaron a verse a sí mismas como defensoras de la fe, y trabajaron activamente en un cambio, circulando panfletos y negándose a asistir a misas celebradas por sacerdotes que habían jurado lealtad a la República.

En defensa de sus derechos igualitarios

Las mujeres protestaban contra cada ley que las excluía de la nueva Francia que lentamente se formaba.

Influyentes escritoras darían pasos arriesgados en defensa de los derechos femeninos, como Olympe De Gouges (1748-1793), fundadora de la Sociedad Popular de las Mujeres y autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía Femenina en 1791.

Este documento surgió en respuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y de los ciudadanos de 1789, del que fueron totalmente excluidas.

Lamentablemente sus ideas sobre derechos igualitarios la llevaron a ser ejecutada en la guillotina en 1793  durante el denominado “reinado del terror”, un  periodo de un año en el que Robespierre persiguió a cada enemigo de la revolución.

Las mujeres nunca obtuvieron un trato igualitario durante la Revolución francesa, ninguna de las asambleas nacionales siquiera consideró una legislación que le otorgara derechos políticos. Sin embargo, la insurgencia sí contribuyó a generar cambios a su favor.

El fin de la Revolución francesa

Los historiadores marcan el fin de la Revolución francesa en 1799, cuando el General Napoleón Bonaparte derrocó al Gobierno Revolucionario, formado tras la ejecución del rey Luis XVI y de su reina consorte María Antonieta, evento ocurrido siete años antes.

Con el inicio de la República, tras la caída de la monarquía, historiadores afirman que la Revolución francesa forzó a la mujer a ser más consciente de su estatus en la sociedad y que si bien sus derechos políticos y sociales no fueron atendidos, estos tampoco fueron olvidados con el pasar de los años.

Hoy en día cada día se conoce más sobre la participación femenina en una lucha que contó con varios frentes, ya que las mujeres no solo se concentraron en  defender el derecho al alimento, sino en lograr un lugar igualitario con derechos políticos que promoviera cambios en la sociedad en la que vivían.

Referencias

  1. Prince Kumar. (2010) Role of Women in French Revolution. Tomado de academia.edu
  2. Yves Bessiéres and Patricia Niedzwiscki. (1991). Women in the French Revolution. Archive of European Integration. Tomado de pitt.edu
  3. Historical Reflections (1995).  Feminism, Women and the French Revolution. Published by Berghahn Books. Tomado de jstor.org
  4. Science and Society. (1952). Feminism, Women and the French Revolution. Published by Berghan Books. Tomado de jstor.org
  5. Sonali Gupta. (2014). Liberty for All? An exploration of the status of women in Revolutionary France. Indiana University. Tomado de indiana.edu
  6. Article from the encyclopedia “Woman”. Women and the Revolution. Tomado de chnmgmu.edu.

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