LA MATERIALIZACIÓN Y DESINTEGRACIÓN DE OBJETOS EXPLICADO POR WILLIAM JUDGE

(En este artículo William Judge explica cómo se logra materializar y hacer desaparecer objetos por medio de los poderes ocultos, y el texto original en inglés lo pueden leer aquí.)
La ciencia conoce la técnica de la precipitación en la galvanoplastia y otras técnicas similares, y es así que ha logrado con éxito la reintegración de sustancias como los diamantes. Y la ciencia también conoce cómo lograr la desintegración de ciertos materiales. Pero todos estos procesos son mecánicos o químicos.
Y la pregunta que surge aquí es si los poderes ocultos del hombre y la naturaleza pueden producir resultados parecidos.

¿Alguna vez alguien ha reducido un objeto sólido a un estado impalpable y luego, en un lugar distante, ha restaurado ese objeto a su estado anterior?

Y si es así,
¿Cómo lo logra?
En cuanto a la primera pregunta, yo puedo asegurar que he visto humanos lograr eso [Blavatsky y los Maestros], y que muchos testimonios han sido ofrecidos por otras personas al respecto.
Y también en otras disciplinas se ha visto lograr ese “milagro”. Por ejemplo en los registros del espiritismo hay muchos testigos a ese efecto, y estoy hablando de todos los casos que han demostrado estar libres de fraude. Sin embargo los espiritistas no saben explicar cómo se logra eso, pero el hecho es que entre los médiums más poderosos, la operación ha sido realizada por una fuerza desconocida que actúa bajo una guía oculta, en sí misma como oscura.
Y hay que precisar que esta hazaña no es lo mismo que la proyección de un objeto o una forma humana a través del espacio [como es el caso de la proyección astral]. E historias budistas e hindúes también narran de sucesos parecidos.
Se pueden volatilizar tantos metales como minerales que hasta podemos tomarlo como una regla general de que todos los objetos (hasta que se cumpla con una excepción) son volátiles en las condiciones adecuadas.
El oro es lento en este aspecto, algunos observadores lo mantuvieron caliente durante meses sin encontrar que perdiera peso, y otros encontraron una pequeña pérdida después de exponerlo a un calor violento; sin embargo una enorme carga de electricidad lo disipará.
La plata se volatiliza al rojo vivo, y el hierro también puede verse afectado de manera similar. Pero cuando llegamos a la madera o a una materia vegetal más suave, la separación de sus átomos entre sí se realiza más fácilmente.
¿Y cómo sucede eso?
El proceso de desintegración mediante el uso de fuerzas y poderes ocultos es similar a lo que podemos hacer en el plano material. El resultado es el mismo, es decir que las moléculas se separan las unas de las otras y luego se vuelven a unir. Sin embargo los medios empleados en el ocultismo pueden variar.
Y es que si por procesos mecánicos, químicos y eléctricos, el hombre puede lograr este resultado, no hay razón (salvo una negación necia y no probada) por la cual no pueda lograrse el mismo efecto mediante el uso de la mente, la voluntad y técnicas actualmente desconocidas por la humanidad.
La rareza o lo inusual no prueban nada, por ejemplo cuando el telégrafo era algo nuevo, su rareza no probaba nada en contra de su posibilidad; y cada día es más una moda admitirlo que negar la posibilidad de que haya algo en el reino abierto por nuestro conocimiento de la electricidad, mientras que la probabilidad se limita a suspender el juicio.
Pasando de la ciencia material a las investigaciones médicas con el hipnotismo, encontramos allí el trampolín entre los procesos físicos puramente mecánicos y el reino más sutil y más elevado de la mente, la voluntad y la imaginación.
Aquí vemos que las poderosas fuerzas ejercidas por la mente son capaces de producir efectos en los huesos, la carne, la sangre y la piel en igual medida que muchos procesos físicos.
Por ejemplo en los experimentos hipnóticos, la piel, la sangre y el suero pueden alterarse para resaltar todas las marcas y cambios de una quemadura o una abrasión. Y en estos casos aunque ese resultado no fue generado por un proceso físico, la mente influenciada por otra mente crea una imagen a través de la cual las fuerzas actúan para causar esos cambios.
Y esto es posible porque como tan a menudo lo afirman los antiguos sabios, el Universo es realmente en su esencia Voluntad e Idea, o como está tan bien escrito en una carta de uno de los Adeptos:
« La maquinaria del Cosmos no solo es oculta, sino que es ideal: y la metafísica superior debe primero entenderse si se quiere escapar de las ilusiones con las que trabajan los hombres y que los llevarán continuamente a la adopción de sistemas falsos sobre la vida y la naturaleza como consecuencia de la gran «alucinación colectiva» en la que se encuentran sumergidos actualmente los hombres modernos. »

Y esto es tan cierto que también lo dicen las escuelas de ocultismo tanto occidentales como orientales, y desde la antigüedad hasta la actualidad en la India: el hombre entrenado por el uso de su voluntad, mente e imaginación puede desintegrar un objeto, y luego enviarlo a lo largo de las corrientes ocultas que existen en el espacio, transportar la masa de los átomos a un lugar distante, pasarlos a través de ciertos obstáculos y reintegrar el objeto en ese punto distante exactamente con la misma visibilidad, límites y apariencia que tenía cuando ese objeto fue tomado por primera vez para esa teletrasportación.
Pero también ustedes deben de saber que esto tiene sus limitaciones.
Normalmente no se puede hacer esto con un cuerpo humano vivo porque eso requeriría tal gasto de fuerza y de energía, que eso interferiría con los derechos de la vida que podrían ser excluidos por completo. Y el tamaño y la resistencia del obstáculo también tienen que ver con el éxito o el fracaso.
Y es que la omnipotencia de un tipo que puede trascender la ley no se admite en el ocultismo; y es por eso que los Maestros señalaron que si ellos pudieran de una vez convertir al mundo en una arcadia para las almas elevadas, con gusto lo harían y desde hace eones ya lo habrían hecho, pero el mundo solo puede ser conquistado paso a paso y bajo el imperio de la ley.
Y esto también se aplica en todas las operaciones tecnológicas científicas que copian la naturaleza de manera química o mecánicamente. Y por eso en estas escuelas de ocultismo se dice que «hay fallas tanto en el arte oculto como en la ciencia de los hombres». Porque tales fallas provienen de una incapacidad para hacer frente a las condiciones limitantes. Pero a pesar de ello podemos analizar de manera somera el fenómeno de la desintegración, el transporte invisible de un objeto de materia y la reintegración de ese objeto.
Primero se requiere de un operador que debe saber cómo usar su voluntad, su mente y su imaginación. Luego está el objeto que se va a teletransportar. Y también hay que considerar el recorrido y los obstáculos de resistencia a través de los cuales tiene que pasar ese objeto: el aire, el éter y la luz astral por donde va a viajar. Y por último está la cuestión de si existe o no la fuerza llamada de cohesión, por medio de la cual las masas de materia se mantienen juntas dentro de los límites de la forma.
Los científicos afirman que la fuerza conocida como gravedad mantiene unidas a las masas de materia, y estamos reducidos a aceptar esa explicación por más misteriosa, pero la cohesión sin ningún otro postulado equivale simplemente a decir que las masas de materia se unen porque se unen.
En cambio el esoterismo, en común con la filosofía vedántica, explican que hay una fuerza de cohesión que tiene sus raíces y poder en el espíritu y en la forma ideal; y la atracción y la repulsión operan desde la misma base también. Además esa escuela sostiene que la gravitación no es más que una exposición de la acción de estos dos polos: atracción y repulsión.
Las masas vivas como son los vegetales, los animales y los humanos, lidian con la materia en otro estado a partir del que se encuentran los minerales, y exhiben la acción más rápida de las fuerzas desintegradoras sobre ellos; mientras que los minerales se deshacen muy lentamente.
Sin embargo ambas clases se ven obligadas en el tiempo a desmoronarse como consecuencia de la acción de la ley evolutiva que indica que la cantidad total de la materia y de pertenencia al globo está sujeta continuamente a las fuerzas ocultas que la moldean para usos cada vez más avanzados y es por eso que la convierten, aunque sea lentamente, en una clase cada vez más elevada de materia.
El ritmo normal en que vemos ese proceso es lento, pero este ritmo puede verse alterado, y ese hecho puede ser logrado por la mente inteligente y esa es la realidad. Y esta alteración de la velocidad se observa por ejemplo en los procesos de forzamiento utilizados para las plantas, por lo que estas se hacen crecer mucho más rápido de lo habitual en condiciones comunes.
Pues bien, del mismo modo, en masas de materia que seguramente se harían pedazos en el transcurso del tiempo, largo o corto, las moléculas pueden separarse antes de tiempo y ser mantenidas así por la voluntad entrenada. Es decir, la fuerza de repulsión puede oponerse a la atracción natural para separar las moléculas y mantenerlas alejadas entre sí.
Y cuando la fuerza de repulsión disminuye, las moléculas vuelven a juntarse para asumir su aspecto anterior, y en este caso la forma no se altera, sino que el conjunto de moléculas ampliamente difundido conserva su forma, aunque invisible para el ojo, y al rematerializarse simplemente estas moléculas se condensan en los límites originales, volviendo el objeto nuevamente lo suficientemente denso como para ser visto y tocable otra vez.
Cuando un objeto pequeño se desintegra por medios ocultos, puede pasar a través de otros objetos. O si se va a transportar sin desintegrarse, entonces cualquier obstáculo intermedio denso se disuelve por un espacio suficiente para permitir que el objeto pase.
Y el hecho de que este último sea una de las hazañas de algunos faquires, yoguis y ciertos médiums no puede ser cuestionado, excepto para aquellos que niegan el carácter oculto del cosmos. Los alegados espíritus con respecto a esto han dicho:
      «Hacemos que el obstáculo intermedio sea fluido o difuso, o hacemos lo mismo para el objeto transportado.»
(Y esto lo logran esas entidades porque ellas tienen la capacidad de trasladar el objeto o el obstáculo al quinto estado de la materia física, el cual le otorga la característica de la permeabilidad.
Y es que cada estado de la materia tiene sus particularidades, por ejemplo el estado solido hace que la materia esté dura, el estado liquido hace que la materia sea fluida, el estado gaseoso vuelve a la materia vaporosa. Pues bien existe un estado superior que actualmente la ciencia todavía no conoce pero que el esoterismo lo llama “etéreo” y el cual permite que la materia pueda atravesar objetos.
Y sobre ese quinto estado Blavatsky mencionó lo siguiente:
“La Ciencia Oculta reconoce siete estados físicos, cuatro completamente materiales [tierra, agua, aire, fuego] y el quinto [el ether] semi-material el cual comenzará a manifestarse hacia el final de nuestra cuarta Ronda, para reinar soberanamente sobre los otros estados durante el total de la quinta Ronda.
La característica del estado etéreo es la permeabilidad y a medida que se manifieste los humanos desarrollaran un sexto sentido que les permitirá ver a través de la materia, y también los objetos serán capaces de pasar a través de otros objetos (muros, cofres, etc.). Y esto es algo que actualmente los “espíritus” pueden hacer y a veces lo hacen en las sesiones espiritistas.”
[DS I, p.12 y 258]
Y habiendo explicado esto, prosigo con el artículo de William Judge.)
Un caballero de gran carácter y habilidad en el noroeste me dijo en una ocasión que un hombre desconocido llegó un día a su pueblo y al exhibir algunos anillos de metal, estos pasaron uno a través del otro, y uno de los anillos pareció fundirse en el punto de contacto.
Y también Madame Blavatsky me ha narrado muchos de esos casos, y la he visto hacer lo mismo. Como por ejemplo en una ocasión ella puso un anillo en frente de mi vista, y al colocarlo sobre la mesa ella hizo que este apareciera sin tocarlo dentro de un cajón cerrado que se encontraba cerca.
Y en ese caso, o bien ella lo desintegró e hizo que entrara en el cajón y una vez dentro lo volvió a materializar, o bien volvió permeable el cajón por un momento para poder introducir el anillo, o logró hipnotizarme aunque yo sintiera que mantenía todos mis sentidos en alerta, poniendo el objeto en el cajón mientras que yo no me daba cuenta.
Sin embargo esta última opción no la considero factible porque las circunstancias y el motivo fueron tales como para excluir la teoría hipnotizante; y es que ella hizo esa proeza para mostrarme que tal fenómeno era posible y para darme una pista de la operación y también para explicarme cómo podrían hacerse las cosas tan extrañas que se mencionan en el espiritismo, y que para efectuarlo de manera consciente debe de ser hecho bajo las leyes de la mente del hombre y de la naturaleza.
Por lo tanto a continuación tenemos la parte inteligente del asunto que considerar. Aquí los sentidos internos deben actuar bajo la guía de una mente libre de las ilusiones de la materia, capaces de ver el cosmos oculto detrás del velo de la objetividad.
La voluntad actúa con una fuerza inmensa, ejerciendo los poderes de atracción y repulsión como se desee; el conocimiento de la química oculta entra en uso; las corrientes en la luz astral o el éter tienen que ser conocidas, así como también saber cómo generar nuevas corrientes. Y aquellos que hayan visto la luz astral y hayan visto las corrientes que se mueven hacia adelante y hacia atrás lo entenderán, mientras que los otros lo dudarán, lo negarán o suspenderán el juicio.
Y la imaginación como en el caso de la precipitación, también es de primordial importancia porque en estas cosas la imaginación es la vista y la mano de la mente y la voluntad, sin la cual esta última no puede lograr nada, al igual que la voluntad y el cerebro de un hombre cuyos brazos están cortados no pueden hacer nada a menos que otros lo ayuden.
Pero la mente, la voluntad y la imaginación no reconstruyen el objeto desintegrado, ya que tan pronto como la fuerza de dispersión se afloja de su control sobre la masa de las moléculas, la imaginación tiene la imagen del objeto, los átomos se reordenan obediente y automáticamente como antes de haberse separado.
 Y yo sé que todo esto puede parecer muy fantasioso, pero hay quienes saben de su propio conocimiento que todo lo que mencioné aquí está de acuerdo con los hechos. Y en un futuro no muy lejano la ciencia moderna comenzará a admitir todas estas cosas, aceptando cada vez más la naturaleza oculta del cosmos, y eliminando paulatinamente las nociones materialistas del hombre y la naturaleza.
(Y esta profecía que hizo William Judge se está cumpliendo debido a que en la actualidad la ciencia ya sabe que la materia es energía y en los últimos experimentos de la física cuántica los científicos han logrado teletransportar partículas.)
(Revista The Path de diciembre de 1893)

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