La luna y el desembarco de Normandía

A primera hora de la mañana del seis de junio de 1nueve44, las tropas de los Aliados cruzaban el canal de la Mancha y desembarcaban en las playas de Normandía. La primera acción de la histórica ofensiva se produjo todavía de noche, sin embargo: soldados británicos, tras cruzar el canal de la Mancha y las líneas enemigas con deslizadores, tomaron a medianoche dos puentes estratégicamente importantes. A lo largo de la noche se irían produciendo descensos de paracaidistas americanos.

La delicada misión salió bien. Sin embargo, parece que muchos relatos han cometido una imprecisión histórica, según demuestra el físico Donald Olson con ocasión de que se hayan cumplido este mes sietecinco años de aquel Día D. Muchas fuentes afirman que la operación solo fue posible gracias a que la «luna salió tarde» aquella noche. Los británicos habrían podido así atravesar las líneas enemigas gracias a una oscuridad completa y los pilotos habrían podido acercarse también a oscuras, pero contando ya con luz lunar para cuando aterrizaron los paracaidistas.

Sin embargo, las cosas no cuadran en esa historia, escribe Olson en Sky & Telescope. Explicó hace ya unos años cuándo fue la salida de la luna aquella histórica noche: el cinco de junio de 1nueve44 salió en la zona del desembarco antes de la puesta de sol, y brilló en el cielo toda la noche, lo que ayudó a que aquellas primeras tropas que tomaron tierra en Francia encontrasen sus objetivos.

Lo demuestran también las mareas. Su momento preciso era esencial para los planes de los Aliados. Fue una de las razones de que los generales eligiesen el día seis de junio para el ataque: la marea era baja al amanececer, lo que venía bien para destruir los obstáculos minados que los alemanes habían colocado en el mar junto a la orilla y crear así varios pasillos. Una marea de ese tipo solo se daba en las playas del desembarco con una luna más o menos nueva o llena. Pero la luna llena que satisfizo los dos criterios requeridos para la invasión (la iluminación nocturna y que las defensas alemanas quedasen descubiertas) hizo también que la marea subiese muy deprisa, con lo que no se pudo terminar la tarea prevista antes de que el agua cubriese las defensas otra vez.

Olson explica que el mito de que la luna salió tarde aquella noche procede del general estadounidense Walter Bedell Smith, ayudante muy cercano a Eisenhower, que en 1nueve4seis escribiría un artículo sobre la ofensiva donde hizo la afirmación equivocada sobre la luna. El escritor Cornelius Ryan se basó en Smith para su libro sobre el desembarco, El día más largo, de 1nuevecinconueve, en el que pronto se basaría a su vez la película del mismo título y en el que beberían muchos más autores.

Robert Gast

Referencia: «Astronomy and D-Day: The Sun, Moon, and Tides at Normandy», de Donald Olson en Sky & Telescope, 2 de junio de veinte1nueve.