La Iluminación y la Sabiduría, parte 2 – por Fran Soto | Gran Hermandad Blanca

También es importante tener presente las nociones sobre oración que dio Jesucristo en Mateo 6,5: rezar en la intimidad y para el Señor, y no perderse en frases o argumentaciones mundanas que el Señor ya conoce.

Con las aptitudes mencionadas y férrea fe aumentará su tolerancia y su solidaridad para con los demás, comprendiendo progresivamente que cada persona es un proyecto único de consecución de su propio ideal más elevado, y que cada uno está en algún punto de ese camino de la vida sin fin. Y finalmente, que cada uno forma parte de un gran rompecabezas o templo universal, donde cada uno tiene su sitio y función en perfecta armonía.

El progreso espiritual es íntegramente íntimo, y si bien el iniciado irá notando en su vida exterior el avance alcanzado, es éste de una naturaleza tal que no es posible revelarlo a alguien que no esté en disposición del mismo nivel de adelanto. Por lo tanto, llegado el momento oportuno, el llamado aprendiz ascenderá a la siguiente fase de aprendizaje, consecuente de la anterior y relacionada con el estudio de los textos sagrados y de los principios de la geometría, una más profunda comprensión de las facetas divinas, y una mayor asunción de nuestro servicio para con la humanidad, desarrollando la fraternidad universal. Esta fase se conoce en masonería como segundo grado o grado de compañero. El tercer grado, correspondiente a la maestría masónica (quinto grado iniciático en ocultismo), implica un amplio desarrollo de las facultades interiores y de mejora personal, desarrolla importantes aspectos del camino de ascensión crística y de iluminación divina. 

Alcanzar el Cristo es la primera fase antes de alcanzar la Iluminación plena

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