La hormona “acumuladora de grasa ” y cómo evitarla

por Atrevete y despierta
fuente Ojo Del TieMpo
Por Damian NT
grasa, insulina, dieta, gordura

Existe una creencia muy arraigada de que comer alimentos con grasa se traduce en mayor grasa corporal, lo cual ha hecho que en las últimas décadas se hayan puesto de moda los productos bajos en grasa, sobre todo en el caso de los lácteos desnatados. Sin embargo, la población sigue engordando a un ritmo alarmante, porque el problema no son las grasas que ingerimos (las grasas naturales son tus amigas).
De hecho, según este estudio del departamento de salud americano, el consumo de grasas ha caído en las últimas décadas, así como el de proteínas, que también ha descendido ligeramente. Sin embargo, el consumo de hidratos de carbono ha crecido constantemente, hasta representar más del 50% de nuestra dieta.
Si profundizamos en los hidratos de carbono, vemos que el consumo de todos no ha crecido por igual, sino que mientras que las frutas y verduras han subido poco a poco (a la par con el crecimiento de la población), se han disparado los carbohidratos procedentes del azúcar y los cereales, principalmente refinados.

La pregunta entonces es, ¿cómo se genera la grasa de nuestro cuerpo?, y aquí va la respuesta rápida:

Los hidratos de carbono son procesados por nuestro cuerpo para generar glucosa, que en el fondo es energía que nuestro cuerpo utiliza para funcionar. Sin embargo, en altas concentraciones es nociva, por lo que nuestro páncreas, al detectar la presencia de esta glucosa en la sangre, libera insulina, la hormona encargada de ‘limpiar’ la sangre de glucosa y almacenarla en otras partes del cuerpo, que pueden ser:
  • los músculos (e hígado), si han sido agotadas sus fuentes de energía (glucógeno), lo cual rara vez ocurre en personas con un estilo de vida sedentario.
  • las células de grasa, que absorben el exceso de glucosa y lo almacenan para épocas de hambruna (que seguramente nunca llegarán en nuestra sociedad actual)
Los hidratos de carbono procedentes de cereales refinados y del azúcar, hacen que el nivel de glucosa en la sangre aumente rápidamente, lo que dispara la liberación de insulina para asegurar que esa glucosa se almacene, principalmente en forma de grasa. No todos los hidratos de carbono generan aumentos bruscos de insulina, ya que esto depende en buena parte de lo que se llama índice glucémico (y quizá más importante, la carga glucémica y densidad del carbohidrato).
Esto no quiere decir que la insulina sea mala, es necesaria para la vida, pero la alimentación moderna produce alteraciones en esta hormona nada beneficiosas para tu salud ni tu estética.
Otra lección aprendida es que cuanto más músculo tengas (y más lo trabajes) más glucosa podrás absorber, evitando que ésta se almacene en forma de grasa. Además, cuanto más masa muscular poseas también es mayor el número de calorías que quemas en reposo.

La clave está en la insulina

La insulina es una hormona “Anabólica” por excelencia: permite disponer a las células del aporte necesario de glucosa para los procesos de síntesis con gasto de energía. De esta manera, mediante glucólisis y respiracióncelular se obtendrá la energía necesaria en forma de ATP. Su función es la de favorecer la incorporación de glucosa de la sangre hacia las células: actúa siendo la insulina liberada por las células beta del páncreas cuando el nivel de glucosa en sangre es alto.
La insulina activa e inhibe un conjunto de enzimas que participan en el metabolismo de los hidratos de carbono, de grasas y de proteínas.

Efecto de la insulina sobre el metabolismo de los hidratos de carbono

La glucosa es utilizable por todas las células, siendo algunas de ellas absolutamente dependientes de la misma para su correcto funcionamiento (caso de las células del sistema nervioso, células sanguíneas, etc).
La concentración de glucosa en sangre debe mantenerse dentro de estrechos límites que oscilan entre los 60 y los 100 mg/dL.
Inmediatamente después de una comida rica en hidratos de carbono, la glucosa absorbida a la sangre produce una secreción rápida de insulina por el páncreas. Por su parte, la insulina ocasiona de inmediato la captación, almacenamiento y consumo de la glucosa en casi todos los tejidos del cuerpo, pero sobre todo en músculos, tejido adiposo e hígado.

Efecto de la insulina sobre el metabolismo de las grasas

Aunque no de manera tan evidente como los efectos agudos sobre el metabolismo de los hidratos de carbono, la insulina también afecta el metabolismo de las grasas en formas que a largo plazo tienen total relevancia.
En situaciones de exceso de insulina ocurre el almacenamiento de grasas y en carencia de insulina se da un aumento de la descomposición de las grasas y su consumo como fuentes de energía.

¿Cómo actúa el exceso de insulina en el tejido adiposo?

  • Promueve el transporte de la glucosa hacia el interior de la célula adiposa. Disminuye el consumo de grasas (funciona como “ahorradora de grasa”)
  • Promueve la síntesis de ácidos grasos:
  • Casi toda la síntesis tiene lugar en las células hepáticas y luego los ácidos grasos se transportan al tejido adiposo.
  • Una minina parte de la síntesis de ácidos grasos se realiza en las propias células adiposas.
  • Impide la liberación de ácidos grasos hacia la sangre:
  • Inhibe una enzima que transforma los triglicéridos ya existentes en el tejido adiposo en ácidos grasos.

¿Cómo se almacena grasa en el tejido adiposo?

La manera de almacenar grasa en los adipocitos es en forma de triglicéridos.
De manera exactamente igual a como ocurre en las células musculares, la insulina acciona el transporte de la glucosa a través de la membrana hacia el interior de los adipocitos. Una parte de esta glucosa es utilizada para formar ácidos grasos pero lo más importante, también sirve para formar grandes cantidades de glicerol. Este glicerol se combina con ácidos grasos (provenientes del hígado o formados en el tejido adiposo) y forma los triglicéridos.

Efecto de la insulina sobre el metabolismo de las proteínas

Además del almacenamiento de los hidratos de carbono y grasas, la insulina también interviene en el almacenamiento de las proteínas en los tejidos
  • Estimula la síntesis de proteínas y además evita su descomposición
  • Estimula el transporte activo de muchos aminoácidos al interior de las células. Estos aminoácidos son utilizados para formar las proteínas.
  • Aumenta la síntesis de nuevas proteínas. Actúa sobre los ribosomas aumentando la traducción de RNA mensajero para formar nuevas proteínas.
  • Promueve la síntesis de numerosas enzimas que participan en el almacenamiento de hidratos de carbono, grasas y proteínas
  • Reduce la liberación de aminoácidos hacia la sangre
  • La insulina inhibe enzimas que transforman las proteínas en aminoácidos.

¿Qué pasa en ausencia de insulina?

Todos los aspectos de la descomposición de grasas y su consumo como energéticos se incrementan mucho en ausencia de insulina. Esto ocurre aun en condiciones normales entre comidas, cuando la secreción de insulina es mínima, pero alcanza su máxima expresión en la diabetes, enfermedad en la que la secreción de insulina está casi suprimida.
Básicamente, en ausencia de insulina, todos los efectos mencionados anteriormente para almacenar grasas se invierten.
Los triglicéridos almacenados son hidrolizados liberando grandes cantidades de glicerol y ácidos grasos hacia la sangre. Estos ácidos grasos son utilizados por todos los tejidos, excepto el cerebro, como fuente de energía.
El exceso de los ácidos grasos en sangre es utilizado para la síntesis de colesterol y fosfolípidos (principales productos del metabolismo de los lípidos). La elevada concentración de lípidos, en especial de colesterol, conduce a una aterosclerosis en personas con diabetes grave.
La carencia de insulina también causa acidosis (producción excesiva de ácido acetoacético a partir de ácidos grasos en el hígado).

En resumen, para bajar grasa debes:

  1. Generar un déficit de calorías en tu cuerpo (consumir menos calorías de las que gastas).
  2. Evitar alimentos que disparen el nivel de glucosa en sangre(alimentos procesados, azúcares y cereales refinados como el pan blanco) o impacten negativamente las hormonas (saciedad, inflamación…).
  3. Hacer ejercicio, para que la glucosa se utilice en la recarga del glucógeno de los músculos y no para ser almacenada en forma de grasa

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