La habitación de los 10.000 cráneos ancestrales en Perú

En el Museo de Antropología de Lima, en Perú, existe una extensa habitación que contiene posiblemente la colección más grande de antiguos cráneos humanos del mundo, todos presumiblemente hallados en aquella tierra poseedora de miles de años de historia y cultura.

craneos-museo-lima1

Muchos de los cráneos fueron extraídos del área de Paracas, al sur de la capital Lima. La cultura Paracas es conocida en el mundo por su textilería de alta calidad, su exquisita cerámica decorada y, lo más llamativo de todo, la práctica de la deformación craneal por parte de las clases nobles. Curiosamente, esto último algo subestimado y poco estudiado por los académicos.

La razón para la deformación craneal con el objetivo de lograr una cabeza alargada por parte de la élite se pierde en un pantano de especulaciones. Aunque una de las explicaciones más aceptadas es que se trataba de un rasgo distintivo que elevaba a quien lo tuviera por sobre los demás, una señal inequívoca de autoridad y respeto procedente desde los mismísimos dioses.

craneos-museo-lima2

La hipótesis del antiguo astronauta, por otro lado, sostiene que estos «dioses» a los que se hace referencia no eran más que una raza alienígena que interactuó con y gobernó a los hombres en tiempos remotos. Estos gobernantes con el tiempo se mezclaron con los hombres para crear una raza de «gigantes» y «semi-dioses» que poco a poco se extinguieron, al igual que lo hizo el poder de estas deidades. No obstante, los futuros gobernantes 100 % humanos buscarían imitar las características, simbologías, y comportamientos de aquellos reyes de antaño, deformando físicamente sus cráneos.

En el Museo de Lima puede observarse que la forma de cráneo cónico no es la única lograda por la cultura Paracas y otras cercanas. Las diferentes formas tal vez sirvieran para distinguir jerarquías, desde las religiosas hasta las políticas.

craneos-museo-lima3

Más información en el libro: «The Enigma of Cranial Deformation» (2011), por Brien Foerster y David Hatcher Childress.

Mystery Planet

Deja un comentario